Diego Osella: "Se instaló que lo único que sirve es ganar, y no es así"

El DT de Newell's vive la profesión de una manera tan pasional que en 2016 sufrió una arritmia en plena práctica; su visión de la crisis que envuelve a la AFA y los entrenadores que admira
Fernando Vergara
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21 de enero de 2017  

Fuente: LA NACION

MAR DEL PLATA.- El corazón lo puso en alerta. El jueves 13 de octubre de 2016, durante una práctica de Newell's, sintió palpitaciones y fue revisado por los médicos del club. ¿El diagnóstico? Una arritmia, fibrilación auricular de baja respuesta. Quedó internado, pero su cabeza seguía girando alrededor de una pelota. Dos días después, con el alta del sanatorio, el destino no fue su casa y se trasladó directamente al entrenamiento. El domingo 16 de octubre, los rosarinos vencieron 1-0 a Gimnasia y Esgrima La Plata. ¿Quién estaba sentado en el banco a pesar de las recomendaciones de no hacerlo? Diego Osella. Pasional, al límite, de esa manera vive el fútbol el entrenador de la Lepra, el escolta de Boca en el torneo. "En 1997 había tenido un episodio similar y fue controlado. Me dijeron que era leve, pero en octubre del año pasado volvió. Estuve con chequeos y el médico quería que me quedara en el sanatorio? Mi familia sabe que soy así", confiesa Osella a la nacion.

-¿Vivís el fútbol de manera muy intensa?

-Sí, no sólo por lo que se ve adentro de la cancha, también en el día a día. Pasamos mucho tiempo adentro del club, en planificación, en edición de videos, en todo lo que rodea al partido. Para mí, esta es una linda chance para instalarme definitivamente como entrenador en primera división.

-Más allá del fútbol, ¿llevás una vida tranquila?

-En la cancha puedo mostrar una imagen pero fuera de ella soy totalmente diferente. Soy mucho más tranquilo. Vivo en Acebal, un pueblo hermoso de 5.000 habitantes. Es mi lugar de toda la vida, ahí me crié. Disfruto con mi familia, tengo una vida muy linda. Mi profesión me consume muchas horas, pero el tiempo libre siempre es al lado de los míos.

-Sos un hombre de la casa. ¿Qué te genera dirigir a Newell's?

-Siento mucha alegría, era mi sueño. Me preparé desde bien bajo para tener esta oportunidad. Me fui a entrenar en el Torneo Argentino B, pasé por La Emilia, Sportivo Las Parejas, el ascenso en Chile. Intenté formarme, estudié inglés e hice cursos de oratoria. Yo no tengo un apellido pesado como futbolista. Todo me costó mucho más. Hoy lo disfruto a pleno; con el grupo de trabajo no queremos desperdiciar esta chance porque estas instituciones grandes no son de brindar segundas oportunidades.

Osella habla de La Emilia y le cambia el semblante. Tiene un gran cariño por el pueblo en el que dio sus primeros pasos como entrenador, en 2006. La localidad ubicada en el norte de la provincia de Buenos Aires sufre por las inundaciones y más del 80% de los 6.500 habitantes tuvieron que dejar sus hogares. "Es muy duro lo que viven, tengo buenos amigos ahí", cuenta.

-¿Te quedaste en deuda en tu época de futbolista de Newell's?

-No, llegué hasta donde me dio. No jugué demasiados partidos pero recibí valores en inferiores que me marcaron en la carrera. Fui un jugador con nivel de Nacional B o de torneo Argentino A, me alcanzó para eso. No reniego, fui un luchador del fútbol y esta es otra etapa.

-¿A qué entrenadores admirás?

-Cada uno con su estilo, veo grandes trabajos en Simeone y Sampaoli. Marcan tendencias; el Cholo tiene una gran regularidad con un equipo bien agresivo. Muchos lo tildan de defensivo, pero es un conjunto que acumula un promedio de 80 puntos por temporada... Es impresionante, están bien estimulados. Pochettino también está haciendo una tarea enorme. Lo conozco, fui suplente de él en Newell's. Se instaló en una liga importante como la inglesa. Tiene una gran escuela, pero no sólo se formó con la de Bielsa en su inicios en Rosario. En Europa lo marcaron y luce una gran proyección.

-¿En La Argentina se puede sostener un proyecto?

-Es casi imposible. A este torneo de 30 equipos se lo vendió como el que aseguraba al director técnico un trabajo a mediano plazo y fue todo lo contrario. En 14 fechas se fueron 16 entrenadores, la mayoría despedidos. Se instaló que lo único que sirve es ganar y no es así. Uno tiene que encontrar las formas, pero no hay tiempo. No se puede instalar una idea. Si no ganás no servís para nada.

-¿Cómo se llegó a eso?

-El hincha tiene poca paciencia, acompañado por la crítica, que por momentos es lógica y en otros no. Pero lo que hoy parece novedoso al mes no sirve más y se cambia. Entramos en un vaivén del cual es difícil salir. En Europa se contrata a un entrenador porque la cúpula directiva cree que es el apto para la estructura de la institución, siguen un lineamiento. No se puede modificar todo sin importar nada.

-¿Cuál es tu diagnóstico del fútbol argentino?

-Está muy mal y las soluciones son para el corto plazo, para emparchar. No se busca una solución de fondo. Si hay problemas grandes en primera división, imaginate en el ascenso. Es terrible. Mientras no desaparezca la incoherencia dirigencial -que no permite a los entrenadores desarrollar una idea- esto va a seguir de la misma manera. Se pasa de un estilo a otro en seis fechas. Y el jugador entra en una incertidumbre. Está comprobado: quien tiene solidez dirigencial resalta en los primeros planos.

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