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Parecía que, tras el primer tiempo, River podía padecer otra noche opaca frente a Blooming, más allá de la poca peligrosidad de perder el primer puesto del Grupo H de la Copa Sudamericana, pero terminó desactivando otro mal clima. Durante el descanso, silbidos; tras los tres goles del segundo tiempo, aplausos. Como con Eduardo Coudet, que en el termómetro previo al cotejo experimentó la mezcla de ambas devoluciones. Es que el golpe de la derrota en la final del torneo Apertura frente a Belgrano (3-2) estaba muy fresca.
Sería, entonces, una jornada ideal para escucharlo, ya que no dialogó con los medios en el estadio Mario Alberto Kempes, con la excusa de haber sido expulsado durante la definición local, pero también con el notorio golpe de que se le escurriera de las manos un título impensado, pero que estaba encaminado. Tras golear a Blooming no podría esquivar el tema.
Y la primera pregunta, justamente, pidió un balance sobre el caso: “Dolido, con tristeza. Creo que hicimos un gran esfuerzo. No es excusa, pero llegamos con bastantes dificultades y estuvimos muy cerca. Hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance. Hay que levantarse y seguir".

A propósito, la siguiente pregunta se basó en los cambios, el análisis que muchos en el Mundo River hicieron tras la derrota. En ese momento, le pidió al periodista un ida y vuelta. “Si no te molesta... ¿Qué cambios? Estando 2-1, querés características defensivas, si querés, para sostener el resultado. ¿Castaño y Galoppo? No son jugadores defensivos", respondió la propuesta que ofreció la consulta.
Y amplió: “Si tuviera un 5 más de disputa u otro central, los hubiese podido utilizar. Cuando perdés, son todos entrenadores, todos genios. Íbamos ganando y hasta la jugada del penal no nos habían pateado al arco. Ya que estamos hablando de ese partido antes que de éste, sigo sosteniendo que no es penal“.
Entonces, se plantó en su visión de la jugada que cambió el partido. “Si querés sacar la mano para atrás, la querés correr, se te baja el hombro, ¿no? El análisis es ése, que bajó el hombro. Es imposible. Parate con un amigo y probá cien veces: si no bajás el hombro te doy un premio".

Continuó dándole valor, pero también cuestionando, la forma en la que llegó a la final: “Llegamos con juveniles a una final de torneo. No sé si recordás algo así en River. Nos tocó y llegamos: era impensado unos meses atrás”. Por eso, cuando le consultaron por Lucas Silva, autor del tercer tanto, explicó tanta utilización de jóvenes: “Vi en él un 5 de juego, que maneja tiempos, buen pasador. Seguramente, aceleramos procesos por necesidad. Son jugadores técnicos, que juegan bien al futbol. Siempre digo que la pelota no pide documentos. El que mejor está, tiene que jugar".
Luego le consultaron sobre los trascendidos sobre Juan Fernando Quintero. “No consumo redes, pero tampoco estoy al margen. Desde el jueves sabíamos que no iba a estar. Lo charlamos el lunes, una hora y media en mi oficina: tengo una gran relación con él. Al otro día que se fue me desayuné con que había un destrato, una ruptura de todo. No sé cuál es el objetivo", contó, desconcertado. Y agregó: “Para nada me dijo que se iba a ir ni yo le dije que se tenía que ir”.
Por último, cuando le dieron por hecho que Nicolás Otamendi jugará en el club, no quiso confirmar su llegada, pero aprovechó para remarcar que éste será su mercado de pases: “Vamos a tener participación activa en el mercado, elegir jugadores con características que necesito para jugar a lo que quiero jugar. Vamos a armar algo muy lindo. Cuando llegás a un club cuando se inició el torneo, te tenés que adaptar a lo que hay”. Y remató: “Nos faltó la frutilla, pero lo mejor está por venir”.

