El debut de Daniel Osvaldo en Boca, desde adentro

Fuente: DyN
Minuto a minuto, cómo vivió el delantero estrella del xeneize su estreno oficial, ante Montevideo Wanderers por la Copa Libertadores, en donde se dio el gusto de marcar su primer gol
Pablo Lisotto
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26 de febrero de 2015  • 21:32

Se acomodó la vincha, respiró hondo y subió, por primera vez como futbolista de Boca y al trotecito, los escalones del túnel que lo separaba del verde césped de la Bombonera.

Miró de reojo a ese personaje inefable llamado Cachito Laudonio, quien con su indumentaria nocturna (con brillos y hasta luces) se encarga desde hace décadas de anunciarle al público cuándo está por ingresar el equipo, haciendo flamear una bandera.

Poco antes, Daniel Osvaldo ya había recibido los primeros mimos de parte de la gente.. Apenas bajó del micro fue ovacionado y saludado, algo que se dio a lo largo de toda su caminata hasta el vestuario. El otro fue cuando resultó ser uno de los más aplaudidos, junto a Orion, Chávez y Arruabarrena, una vez que la Voz del Estadio anunció la formación de los equipos.

Fuente: DyN

Tardó cuatro minutos en tomar contacto con el balón por primera vez con la pilcha azul y oro. Cerca del mediocampo, la acomodó de pecho y, en la misma jugada, desairó a un rival. Luego, intentó un sombrero y la perdió. Apenas dos minutos después, rozó un centro preciso de Chávez, hoy más de punta.

Se acomodó otra vez su vincha, algo que parece distraerlo, para ganarse los primeros "Ooooole" de los hinchas, gracias a dos tacos. El primero para que Colazo desborde (y luego tire un centro a las nubes), y el siguiente para colaborar y recuperar en el mediocampo.

"Desde que tengo uso de razón sueño con hacer un gol en la Bombonera", dijo hace unos días. Y ese sueño se convirtió en realidad a los 42 minutos, cuando clavó un cabezazo junto al palo derecho el arquero Burián. Inatajable. Ovación. El grito de gol que hizo latir a la Bombonera, y que marcó el 2 a 1 ante Montevideo Wanderers. Y el delantero, que finalmente no se trepó al alambrado "como el Manteca Martínez", lo gritó con todas las ganas. Una celebración que esperó 29 años.

Poco antes, a los 23 minutos, estuvo cerca. Acomodó su cuerpo para conectar, de volea, un preciso centro de Chávez. Pero el arquero, bien ubicado, se quedó con el remate. Al menos en la primera etapa, se lo vio muy concentrado, con ganas de participar de manera constante y lejos de que su temperamento le juegue una mala pasada.

El debut de Daniel Osvaldo, aquello que él tanto soñó, ya es una realidad. El tiempo dirá cómo recordará el hincha de Boca esta noche.

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