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Tres días antes del partido, Roberto Colautti no se imaginaba que ayer fuera a debutar en el seleccionado de Israel. "El miércoles estaba durmiendo la siesta en mi casa y alrededor de las dos y media me llamaron para que fuera urgente al aeropuerto porque ya estaba habilitado para jugar. Agarré dos o tres remeras, las metí en un bolso y salí enseguida. El plantel me estaba esperando en el aeropuerto; el vuelo chárter se demoró una hora para que pudiera alcanzarlo. Estoy muy agradecido a las instituciones y a la FIFA, que aceleraron al máximo los trámites para que pudiera jugar", comentó Colautti, desde Tallinn, Estonia, en comunicación teléfonica con LA NACION.
El delantero argentino, nacionalizado israelí, no tardó en retribuir las diligencias burocráticas que le permitieron vestir la camiseta nacional israelí: convirtió el gol del triunfo por 1 a 0 ante Estonia, en la apertura del Grupo E de las eliminatorias para la Eurocopa de Suiza y Austria 2008. "Fue en el comienzo del partido [a los 8 minutos]. Benayoun encaró y tiró de media distancia. Yo venía haciendo la diagonal y tomé el rebote del arquero para hacer el gol. Estoy muy contento en lo personal, el debut no pudo ser mejor, pero lo más importante es que ganamos", expresó el centroatacante que surgió en Boca, pasó por Banfield y juega en Maccabi Haifa desde hace tres temporadas.
A los 24 años, la nueva etapa deportiva de Colautti involucra una decisión de vida. "Desde diciembre estoy casado con Alvit, que es israelí. Gracias a ella tomé la nacionalidad. Ahora, mis proyectos de vida están en Israel", expresó Colautti, cuyas buenas campañas en Maccabi Haifa le abrieron las puertas del seleccionado que dirige Dror Kashtan. Es el goleador histórico del club, con 40 tantos (33 por la liga local -ganó los últimos dos títulos- y 7 en competencias europeas). Justificó ampliamente los 600.000 dólares que Maccabi pagó por su pase.
-¿Sentiste algo especial al hacer en tu debut un gol con la camiseta israelí?
-No... qué se yo. Yo pienso sólo en el fútbol. Acá me hacen sentir muy cómodo.
-¿Te imaginás enfrentando algún día a la Argentina, o haciéndole un gol?
-La verdad, se dio todo tan rápido que no tuve tiempo de pensarlo. Pero sí, ¿por qué no? Acá me tratan muy bien, estoy a gusto. No hay ningún prejuicio por ser un extranjero nacionalizado. En el equipo hay un muchacho de Ghana que de chico fue adoptado.
-¿Nunca dudaste de seguir en Israel? Vos vivís en Haifa, una de las ciudades más expuestas en la guerra con el Líbano.
-Todos tenemos miedo. Cuando cayeron los primeros proyectiles nos fuimos con mi esposa a vivir unos días a un hotel en Tel Aviv. Ahora volvimos, está todo más tranquilo. En la Argentina tampoco me puedo sentir seguro; en Lozada (un pueblo cordobés de 2000 habitantes) entraron a robar en la casa de mis padres.
-No pueden jugar de locales en Israel por el conflicto con el Líbano.
-Sí, el miércoles jugamos con Andorra en Holanda. No es lo mismo que hacerlo en Israel. La gente lo entendía porque era riesgoso, pero ahora no pasa nada, todo es normal, hay seguridad. Seguramente, más adelante recuperaremos la localía.
-Un debut con gol. La gente se va a ilusionar con la clasificación.
-Ojalá pueda devolverle todo lo que me dieron. Pero no será fácil. A la Eurocopa se clasifican los dos primeros, y en el grupo los favoritos son Inglaterra, Rusia y Croacia.

