El día que Alemania arregló un partido de Mundial para eliminar a Argelia

Fuente: Archivo
En España 82, los germanos acordaron un triunfo por 1 a 0 ante Austria, para dejar afuera del torneo a los africanos; el mamarracho derivó en un cambio de reglas; desde las 17, alemanes y argelinos vuelven a cruzarse
Pablo Lisotto
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30 de junio de 2014  • 14:58

Sucedió hace poco más de 32 años, pero la herida sigue abierta para los argelinos , que buscarán revancha este lunes, cuando vuelvan a enfrentarse a Alemania desde las 17, en Porto Alegre, por los octavos de final de Brasil 2014 .

Lo concreto es que el 25 de junio de 1982 se escribió uno de los capítulos más bochornosos de la historia de los Mundiales.

Aquella tarde, en el estadio El Molinón, la selección germana se enfrentó a Austria, para definir los clasificados a los cuartos de final de España 82.

El deselance del Grupo B fue uno de los más emotivos. Los argelinos habían sorprendido al mundo cuando el 16 de junio, en ese mismo estadio de Gijón, habían derrotado 2 a 1 a los germanos en el debut de ambos. Alemania se recuperó y goleó 4 a 1 a Chile, y Austria superó 1 a 0 a los sudamericanos y 2 a 0 a los argelinos.

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Como en esa época los partidos válidos por la tercera fecha de la fase de grupos no se jugaban al mismo tiempo, el 3 a 2 de los africanos ante Chile en el primer turno generó una gran expectativa en Gijón, para ver quién pasaba a los cuartos de final. Alemania o Austria podían quedarse afuera…

Pero las especulaciones entraron en acción. Porque ambos seleccionados se dieron cuenta de que había un resultado que beneficiaba a los dos. Si los germanos ganaban 1 a 0, los dos equipos se clasificarían a la siguiente fase, y dejarían en el camino a Argelia por diferencia de goles.

La pantomima fue arbitrada por el escocés Robert Valentine, y como era de esperar terminó 1 a 0 a favor de los alemanes, gracias al temprano gol de Horst Hrubesch, convertido a los 10 minutos de juego.

Los restantes 80´ fueron un mamarracho, un canto al ridículo y a la falta de respeto al público, a la claramente perjudicada selección de Argelia y a la historia de los dos equipos que protagonizaron tamaña vergüenza.

Ni jugadas de peligro. Ni remates al arco. Ni intentos de progresar en el campo rival. Ni roces. Ni faltas. En síntesis, un completo desinterés por jugar al fútbol.

Los 40.000 espectadores repudiaron lo que veían, y en el segundo tiempo explotaron. Los gritos de "Tongo, tongo" y un inolvidable cantito que decía "Que se besen, que se besen" formaron parte del bochorno. Incluso, varios hinchas argelinos comenzaron a arrojar monedas al campo de juego, para expresar su indignación, y todo el estadio terminó coreando por Argelia y silbando a los 22 protagonistas de tamaño papelón.

"Hoy fue una jornada fea para el fútbol", declaró entonces el zaguero alemán Franz Beckenbauer, que no formó parte de aquel plantel que luego fue subcampeón, mientras que recién en 2007, su compatriota Hans Peter Briegel reconoció el acuerdo entre ambas selecciones, al declarar: "Sólo me puedo disculpar ante los argelinos, porque habían merecido clasificarse a la siguiente fase".

A raíz de lo sucedido, la FIFA inició una investigación, que cerró poco después sin sancionar a los equipos involucrados, aunque como consecuencia de lo que pasó en Gijón tomó la decisión de que a partir de México 1986 los partidos que definieran la fase de grupos se jugaran al mismo tiempo, para que nunca más se repitan acciones similares al patético arreglo entre alemanes y austríacos.

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