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El gol anulado a Rogelio Funes Mori en Mendoza sensibilizó al mundo River. La victoria que no fue repercute en la tabla de los promedios, en la carrera por entrar en la Copa Libertadores 2011 y, también, en las expectativas del equipo dirigido por Ángel Cappa. Transcurrido un tercio de la temporada, River está lejos de cumplir con sus objetivos.
La difícil coyuntura –y el error del árbitro Federico Beligoy al juzgar mano de Funes Mori– reavivó las críticas y la bronca por los dos puntos dejados en tierras cuyanas. Pese a que el partido frente a Godoy Cruz ya era historia, el vicepresidente del club, Diego Turnes, continuó ayer con el lamento que había iniciado el domingo en los pasillos del estadio Malvinas Argentinas: "Creo en la integridad de las personas y voy a seguir creyendo, pero hay falta de criterios. No hay uniformidad y no habrá el nivel [de árbitros] al que estábamos acostumbrados", se quejó el directivo en radio La Red. El miembro suplente del Comité Ejecutivo de la AFA agregó: "Nos piden cordura, tranquilidad y que nos calmemos. Pero el árbitro, a lo sumo, estará una fecha parado". De acuerdo con el informe de los veedores del partido, la valoración de Beligoy sería negativa y lapidaria (se le cuestiona, además de la polémica jugada de Funes Mori, no haber expulsado al uruguayo Jorge Curbelo por una fuerte infracción sobre Erik Lamela), por lo que el juez no estará entre los sorteados para la próxima fecha. Y puede que su nombre tampoco esté para la jornada siguiente. "Cuando consideremos, Beligoy volverá al arbitraje", aceptó Francisco Lamolina, vicepresidente del Colegio de Arbitros.
El regreso del árbitro de tierras cuyanas fue tan turbulento como el epílogo del partido. En el aeropuerto, Beligoy fue increpado por hinchas de River que le reclamaron por sus decisiones. "¡Ladrón!", le gritaron los simpatizantes en la estación aérea, antes de que el árbitro y sus colaboradores abordaran el avión que los depositó en Buenos Aires.
Algo parecido vociferó un integrante de la delegación millonaria a la salida del estadio Malvinas Argentinas: "Es un corrupto degenerado", fue la expresión que se oyó cuando el equipo se retiraba del estadio. Antes, y con las pulsaciones todavía por las nubes, Beligoy había incluido en su informe la actitud del técnico de River, Ángel Cappa, y sus insultos al aire. El juez del encuentro le avisó al ayudante del DT, Francisco Russo, que a instancias del cuarto árbitro había expulsado al entrenador de River.
La sanción disciplinaria para su técnico le acarrearía más de un dolor de cabeza al club de Núñez. Hace unos días, luego de su expulsión frente a Banfield, el entrenador cambió una sanción de tres fechas por el valor de 69 entradas ($ 2760) y pudo estar en el banco de suplentes frente a Gimnasia y ante Godoy Cruz. Hoy, a partir de las 18, el Tribunal de Disciplina lo espera para escuchar su descargo por lo sucedido en Mendoza. Como es reincidente, se especula con que el entrenador deba cumplir una pena efectiva, y se le prohíba sentarse en el banco de suplentes durante las próximas fechas, que podrían ser las tres de la sanción original o incluso más. De todas maneras, en River son optimistas y creen que la pena volverá a ser conmutable por entradas.
El lamento por el triunfo que no fue se hizo eco en dos jugadores del plantel millonario: Paulo Ferrari y Jonatan Maidana. "Últimamente venimos teniendo mala suerte con los árbitros. Ahora está en manos de los dirigentes. No nos sentimos perseguidos por los árbitros, pero sí me gustaría que Beligoy me explique por qué cobró así", protestó el primero en ESPN Radio Rivadavia. Y remató: "Lo de ayer [por el domingo] fue grave". Maidana indicó: "El árbitro ve mano y el línea no dice nada. Nos quedamos con bronca, pero son cosas que pasan".
El uruguayo Jorge Curbelo se refirió a la jugada que protagonizó con Erik Lamela, reconoció que fue muy fuerte y admitió que debió haber sido expulsado. "Sé que fui pasado de rosca, pero mi intención no era lastimarlo", contó el defensor de Godoy Cruz en el programa Indirecto, de TyC Sports.
"Le protesté al árbitro que había tocado la pelota. Después, por la televisión, veo que golpeo al jugador. Beligoy me podía haber amonestado por tirar la pelota, y era la segunda amarilla", reconoció el defensor. Además, Curbelo aludió a su intento de comunicarse con el jugador de River: "Hoy (por ayer) me puse en campaña en el club para ver si consigo el teléfono y lo puedo llamar a Lamela. Estoy arrepentido. Lo golpeé fuerte", concluyó Curbelo.




