El éxodo en Independiente no para: por qué se convirtió en el otroGran Hermano

Fuente: FotoBAIRES
Ariel Ruya
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24 de febrero de 2020  • 23:59

Nicolás Domingo se fue a Olimpia, de Paraguay, a cambio de 500.000 dólares por un "resarcimiento económico". El volante era muy querido. "Apareció una propuesta seductora, en un club con desafíos importantes. Me llamó Garnero y me convenció. Olimpia viene de ganar los últimos cuatro torneos en Paraguay. Y el desafío de la Libertadores me llenó. Fue una posibilidad de ésas que a veces aparecen y que te mueven el piso. Me costó irme de un club al que quiero mucho. Algún día voy a volver a Independiente", suscribió. Nicolás Figal pasó a Inter de Miami, una apuesta nueva de la MLS, por unos 2,6 millones de dólares por el 50 por ciento del pase. "Vivimos cosas injustas en el último tiempo que no nos dejaban enfocarnos de lleno. Problemas, discusiones. Confío en mis ex compañeros, van a salir adelante", aseguró, antes de volar.

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Pablo Pérez rescindió su contrato -tenía un acuerdo hasta junio de 2021- y se incorporó a Newell's, su primera casa. "No me fui de la mejor manera porque no tuve un año bueno, ni rendí como esperaba. Tuve una temporada muy buena con mis compañeros, pero cuando los resultados no se dan, es difícil hacer un análisis", contó el volante, de 34 años, que marcó un gol el sábado pasado, en el 4-0 sobre Colón. Fue ovacionado; en Independiente, era cuestionado. Los que se van, sienten "alivio". Se quitan presión.

En el mismo mercado de pases, el último, también se fueron Francisco Pizzini (se destaca en Defensa y Justicia), Sebastián Palacios (rinde en Newell's) y Cristian Chávez (en Central Córdoba).

De Domingo, Figal y Pablo Pérez, a Benítez, Franco y los que se irán en junio próximo: en las dos últimas temporadas, desaparecieron casi dos equipos enteros; las razones de una crisis que excede el marco deportivo; Pusineri lo sufre: todos los días puede perder otro soldado

El éxodo abruma a Independiente. Envuelto en múltiples conflictos -futboleros, dirigenciales, económicos-, el gigante de Avellaneda abre las puertas de par en par. Y los futbolistas -de jerarquía, de clase media, queridos o resistidos-, se van. En las dos últimas temporadas, se desmantelaron casi todos equipos completos, entre pases fugaces y figuras que buscan su destino. Sin embargo, casi ningún intérprete viajó a un futuro mejor. Del pasado no tan lejano, surge el único nombre que oficia de excepción: Nicolás Tagliafico se incorporó a Ajax a fines de 2017 por 6,5 millones de euros.

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Otras figuras que se fueron hace tiempo -y se extrañan-, son Emmanuel Gigliotti -sigue en Toluca-, Ezequiel Barco -vendido demasiado pronto, permanece en Atlanta United y hoy tiene apenas 20 años- y Maximiliano Meza -continúa en Monterrey-. Ninguno dio un salto cualitativo en el prestigio de esas ligas, más allá de la tesorería.

Hoy, se siguen marchando. En Independiente, se abre una puerta y sale un jugador. Más allá de su rendimiento, más allá de las decisiones de Ariel Holan, Sebastián Becaccece y Lucas Pusineri. Más allá de los despistes en la Superliga: se van o piensan en irse en breve. Meses antes de Domingo, Figal, Pérez y compañía, salieron jugadores que no rindieron, pero que igual agigantaron el vacío. Una muestra: Emanuel Brítez (Rosario Central), Guillermo Burdisso (libre, ahora en Lanús), Ezequiel Cerutti (San Lorenzo), Fernando Gaibor (Al Wasl), Damián Martínez (Unión), Lucas Albertengo (Estudiantes y Newell's), Jonathan Menéndez (Talleres), Gonzalo Verón (Aldosivi) y Francisco Silva (Universidad Católica). Y, en otra etapa, el Torito Rodríguez, Amorebieta...

Un ejemplo que desnuda la crisis económica y que marca el pulso de las salidas: a comienzos de 2018, Independiente desembolsó 4.200.000 dólares por Gaibor, un ecuatoriano hábil, que nunca se adaptó a nuestro medio.

Leandro Fernández se presentó, se fue a Vélez, volvió y en junio próximo, si no renueva, se va a quedar con el pase en su poder. Al parecer, solicitó una mejora sustancial en su contrato, respaldado en los tres goles marcados en cinco partidos. En el último (1-1 con Arsenal), fue expulsado por doble amarilla, al sacarse la camiseta en el festejo. "Me llamó la atención. La gente se acostumbra a festejar un empate con Arsenal. Él tiene que darse cuenta que está jugando en Independiente. Acá tenés que festejar cosas más grandes", sostuvo Ricardo Bochini, una gloria.

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

"Los jugadores se tienen que ir dando cuenta, hay un poco de desorden en el club por todas las cosas que pasan. Cuando se ganó la Sudamericana, 'Independiente había vuelto', pero se desarmó ese equipo. Hoy faltan jugadores que tengan esa personalidad", describió el gran número 10. El título internacional conseguido en 2017 fue un espejismo: ni el club recuperó la gloria pasada ni potenció al plantel. Que se fue desintegrando sin pausa. No solo duda Fernández, hay otros en lista de espera: Martín Campaña, Cecilio Domínguez, Martín Benítez y Alan Franco. Los intérpretes surgidos en casa están a punto de partir. Vasco da Gama ofrece por Benítez un préstamo por un año por 200 mil dólares, más la cancelación de una deuda y la opción de compra de 4 millones de dólares por el 60% del pase. Y el defensor se iría a Los Angeles Galaxy por la adquisición del 50 por ciento de la ficha en 3,5 millones netos. Y hasta Fabricio Bustos es seguido de cerca por el Palmeiras.

Lucas Pusineri hace lo que puede: dentro y fuera de la cancha. No puede tapar el grifo del éxodo masivo y por eso recurrió a muchos juveniles. "Tenemos un plantel reducido, con muchos juveniles. En el caso de Franco y Bustos yo cuento con ellos hasta que algo me demuestre lo contrario. En estos días hubo muchas situaciones de jugadores que pueden irse y voy conviviendo día tras día para tratar de llegar a los partidos de la mejor manera. La verdad que no sería algo bueno que suceda, son dos jugadores genuinos de la institución, patrimonio del club. Entiendo las posturas: estoy en una situación en la que me pongo en el lugar del futbolista, el mío y el de la institución, que necesita poder vender", afirma.

Perder el clásico con Racing pese a tener dos jugadores más le bajó más la autoestima. Encima, el plantel no sólo es reducido: es un conjunto de jóvenes promesas con un par de valores con experiencia: Campaña (30 años), Silvio Romero (31), el chileno Pablo Hernández (33, se recupera de una rotura de ligamentos) y Juan Manuel Sánchez Miño (30). No tiene caudillos y el amplio portón de salida permanece abierto. De par en par.

Los cinco nombres

Entre compras desafortunadas y salidas interminables... los 5 nombres que estuvieron a la altura de la mística:

Tagliafico, el último caudillo del club. Símbolo. ¿Quién lo habría imaginado? Nicolás Tagliafico es el gran caudillo, el jugador más querido de los últimos ¿cinco, diez? años de Independiente. No ofrecía garantías: había jugado en Banfield y en una temporada en Murcia. Sin embargo, enseguida, se transformó en una pieza indispensable, como defensor, primero, como volante con llegada, tiempo después. La cúspide fue la etapa dorada con Ariel Holan como conductor, sobre todo, con la Copa Sudamericana 2017.

En 111 partidos, no sólo transpiró la camiseta: también, exhibió un crecimiento de su juego, que lo llevó a la selección, a Ajax y, ahora, probablemente, a un destino mejor. Es la mejor compra de Independiente del último lustro.

Silvio Romero: de los últimos, el mejor. Goleador. Llegó a Independiente a fines de enero de 2018, proveniente de América, de México. Tiene técnica, oficio y acepta el rol de ser "el primer defensor", cuando el rival avanza desde el fondo. Se destaca en un contexto negativo, en el que las derrotas y los reproches son parte del día a día. Tiene 11 goles en la Superliga, uno menos que Rafael Santos Borré, el goleador. ß

Meza tuvo muy buenos partidos y hasta fue a Rusia. Atrevido. Maximiliano Meza era un volante que prometía en Gimnasia. En Avellaneda, explotó, a tal punto que fue parte del Mundial de Rusia 2018. En tres temporadas, marcó 11 goles y selló 14 asistencias. Era querido, respetado y, de pronto, voló a Monterrey, en donde no es una pieza indispensable. Pretendido por el Boca de Alfaro con cierta insistencia, se quedó en México.Ahora, se recupera de un desgarro. Dejó un enorme vacío.

Gigliotti, de los goles a una pelea con Holan. El artillero. "La verdad ya se sabe. Con él (Holan) ya no tengo relación. Me voy empujado", declaró Emmanuel Gigliotti, antes de partir a México. En el Rojo, marcó 27 goles en 71 encuentros, una buena cifra. Identificado con Boca y luego de un paso fugaz por China, no sólo no le pesó la camiseta de Independiente, sino que cumplió en goles y juego defensivo. Fue uno de los jugadores que no tuvo una buena relación con Holan en la última etapa.

Nico Domingo, más querido que eficaz. Aguerrido. El caso Nicolás Domingo refleja, como ningún otro, el escenario de Independiente. Se presentó a mediados de 2017, luego de no ser tenido en cuenta por Marcelo Gallardo en River. Fue figura, tuvo partidos discretos y encuentros erráticos. Fue suplente en varias etapas. Y siempre contó con el respaldo de los hinchas, que se enamoraron de su entrega, personalidad y primer pase al vacío.

No brilló, ni mantuvo la regularidad por largos períodos, pero los hinchas lo trataron como uno de ellos. Su salida a Olimpia, de Paraguay -actuó anteayer, en el 1-1 con Cerro Porteño y tiene como compañero a Adebayor-, exhibe esa otra realidad: más allá del corazón y la grandeza, prefirió partir.

Por: Ariel Ruya

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