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Seguramente usted, alguna vez en su vida, pasó un momento distendido con amigos o con sus hijos con el Juego de la Oca o El Estanciero. Tomó los dados, los lanzó con ganas, y sonrió al caer en una casilla que lo alentaba a avanzar cinco pasos, o se lamentó al verse en una que lo obligaba a retroceder cinco. Así son los juegos de azar, tan distantes de la vida real que es imposible pensar que una situación así pueda reproducirse en, por ejemplo, fallos relacionados con la justicia deportiva... O, por lo menos eso no debería suceder.
Supongamos que usted es hincha de un club y quiere saber cuantas unidades tiene su club. Comienza del inicio, desde el casillero de salida, y su equipo gana cuatro partidos. Suma 12 puntos. Pero cae en una cuadradito que dice: "Los barras de su club cometieron graves desmanes, retroceda nueve casilleros por una sanción del Tribunal de Disciplina de la AFA". Claro, usted podría decir que en el torneo último esa regla no existía. Pero los tiempos cambian y lo que sucedió ayer no es igual a hoy, ni lo de hoy será idéntico a lo de mañana, porque las reglas nunca son iguales en este juego. Entonces pide revisar el reglamento, pero el Tribunal aplica sus artículos de acuerdo con una interpretación especial para cada participante...
Continuamos. Se había retrocedido hasta el tercer casillero, donde se podría leer: "¡Felicitaciones! Su queja dio resultado y el Tribunal de Apelaciones le devuelve seis puntos, avanza media docena de casilleros". Y ahí va entonces el participante (pongámosle algún nombre de fantasía: Almirante Brown, por ejemplo), y queda en nueve unidades. Sigue el partido y otro competidor (a este se lo podría llamar Newell s) recibe una pena de tres puntos, pero que sólo se aplicarán para la tabla general y no para esta competencia en particular...
Ya algo desconcertado, prosigue con la acción hasta que en un casillero aparece escrito: "Malas noticias: el gobierno nacional lo sanciona y no puede utilizar su cancha por cinco fechas" (cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia). Eso le implica un grave perjuicio a este competidor del juego (que podría denominarse River Plate), pero hete aquí que dos jugadas más tarde, inesperadamente, se encuentra en otra casilla con la siguiente leyenda: "Protesta y se beneficia: el castigo disminuye de cinco a tres fechas y en la próxima usted podrá volver a utilizar su cancha".
Así está hoy el fútbol argentino en su justicia deportiva. Donde tener las alternativas, a veces, se asemejan al Juego de la Oca...


