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Dicen que tardes así se sueñan, pero a este cordobés de 24 años, una personalidad modesta y muy distante de las estridencias le impidió siquiera fantasear con algo así. "Yo soñaba con hacer un gol, tal vez, pero nunca tres", dijo, con la media sonrisa que parece no borrársele nunca. Juan Carlos Menseguez mantiene, también, ese tono de voz apacible que se le conoce desde que llegó a San Lorenzo -y al fútbol argentino, en rigor- después de mediados del año último. Aun en una tarde en la que irrumpió como nunca lo había hecho con la camiseta del Ciclón, con tres goles, participación decisiva en otro y un muestrario de habilidad, lucidez y oportunismo.
Lo que sí hace Menseguez es demostrar un nivel de autoexigencia bastante marcado. Sentía que lo que había dado hasta ahora no colmaba las expectativas de quienes fueron a buscarlo a Alemania. "Estaba en deuda con Ramón porque él me daba mucha confianza, me transmitía seguridad y no se lo podía devolver en la cancha. Pero después de la pretemporada me sentía bárbaro. El me dio la chance y traté de aprovecharla".
Ayer la aprovechó con creces. No había marcado goles en los doce partidos que jugó para el Ciclón y ayer hizo tres, algo que nadie había logrado en el Clausura. "Hacer goles da confianza. Salvo una, las situaciones que tuve las aproveché todas. No soy de hacer goles; ni en las prácticas había hecho tres".
Tal vez la mayor prueba de su buena intuición apareció en el segundo gol, cuando aprovechó un error de Blengio ("son esos segundos en los que se te prende la lucecita y decís va a fallar "). Y una muestra de su concentración en el juego la ofreció en el penal, cuando no dio por perdida una pelota, la peleó con Galmarini y recibió el golpe que derivó en la expulsión del volante local.
"Lo mejor del equipo fue la efectividad. También nos ayudó jugar con un hombre de más, después. Aprovechamos casi todas nuestras situaciones. Si seguimos por este camino podemos prendernos en la lucha por el título". Y si él sigue por el que tomó ayer, va a sumar más gratificaciones en esta pelea por un puesto en el equipo, con competidores calificados. "Yo no me creo suplente. El técnico sabe que hay recambio. Físicamente estoy muy bien desde hace unas tres semanas. Eso me permitió hacer este partido". A cinco minutos del final, cansado, le pidió el cambio al DT. Pero ya estaban agotados los tres. Lo habría despedido una ovación exclusiva.


