El inspirador ejemplo de Croacia: lo que una joven nación puede enseñarle al mundo

Zagreb estalló la noche del triunfo de Croacia ante Inglaterra en la semifinal
Zagreb estalló la noche del triunfo de Croacia ante Inglaterra en la semifinal Fuente: AFP
Cecilia Scalisi
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14 de julio de 2018  • 18:29

ZAGREB.- Para la mayor parte del mundo, el desempeño de la selección de Croacia a lo largo de este Mundial Rusia 2018 ha sido una gran sorpresa. Sin embargo, y si se toma el deporte y un seleccionado nacional como cierto espejo de la sociedad de la cual surge, el resultado no será tan sorprendente para quienes hayan visitado Croacia en los últimos años, y hayan podido apreciar algunos de los valores que trascendieron durante estos días en las actuaciones de su equipo de fútbol: la silenciosa fuerza del trabajo y la organización, la pasión y la voluntad que motivan y la unidad a prueba de todo detrás de un objetivo claro.

En tamaño y población, Croacia es un país pequeño (4 millones de habitantes en una extensión equivalente a la provincia de Jujuy), con una geografía singular en forma de boomerang (producto de guerras y divisiones políticas), heredero de una serie de experiencias históricas traumáticas. Nada de esto ha obstado para que, a sólo cinco años de su ingreso como miembro a la Unión Europea y luego de haber atravesado la guerra de independencia tras el colapso de la ex Yugoslavia (con pérdidas enormes, destrucciones y la fuerte sangría de la emigración), la República Hrvatska –tal su nombre original- sea un hoy un país ejemplar, ordenado, respetuoso y próspero que goza de una infraestructura notable en materia de conexiones, rutas, autopistas y túneles; modelo en desarrollos, servicios e instalaciones de primer nivel (por ejemplo para el caudal de turismo internacional que recibe a lo largo de todo el año en sus paradisíacas islas y vasta costa adriática), ejemplar también por la dirigencia joven altamente preparada y competitiva que conduce los destinos del país.

En Zagreb, la final del Mundial hace palpitar a los croatas
En Zagreb, la final del Mundial hace palpitar a los croatas Fuente: AFP

Se trata de una nación que ha superado debilidades y dificultades con un empeño admirable; y que, por otro lado, también ha sabido aprovechar y explotar las oportunidades que le brindan su buen clima y las bellezas naturales; la cordialidad de su pueblo y todos los matices de sus mentalidades diferentes; su variedad gastronómica; su rica e interesante cultura de influencia italiana, mediterránea, germana y eslava; su posición estratégica como factor de estabilidad en los Balcanes. Pero sobre todo, Croacia es un país que ha sabido capitalizar el sacrificio de varias generaciones en pos de lograr su libertad e independencia.

Más allá del ejemplo y la lección que este pequeño país que nunca fue favorito puede dejar en la conclusión de la Copa del Mundo a un país como la Argentina (que es inmensa y tiene todos los recursos), queda una ventana abierta a las posibilidades en que podría enfocarse la relación bilateral, más ahora que dicha relación se ha visto revitalizada con la visita en noviembre pasado de una importante delegación de empresarios croatas liderados por la Presidente Kolinda Grabar-Kitarovic. Un solo ejemplo de esas potencialidades: los importantes puertos con que cuenta Croacia y con los cuales nuestro país ha dejado de operar en los años 80 luego de la privatización de ELMA y que bien podrían reformular el comercio exterior (que ingresa productos para Europa Central desde el norte europeo con alto costo agregado por el transporte por vía terrestre).

Existe, por otra parte, una afinidad de idiosincrasia que nos acerca al pueblo croata por distintos medios, a través de la marcada influencia italiana presente en ambas culturas, de una importante inmigración en la Argentina y varios íconos que sostienen en historia el nexo entre ambos países, el más relevante es sin dudas Juan Vucetich (que desarrolló el sistema de las huellas dactilares) pero están también el virtuoso violinista Ljerko Spiller, el Cardenal Estanislao Esteban Karlic y la familia Mihanovich por citar un puñado de nombres.

De modo que, si de algo puede servirnos la lección de este deporte que por un mes detiene al mundo detrás de una pelota, que valga de modelo el inspirador ejemplo de Croacia.

Mbappé y Modric en el borde de la taza de café: Croacia palpita la final del Mundial
Mbappé y Modric en el borde de la taza de café: Croacia palpita la final del Mundial Fuente: AFP

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