El legado de Helenio Herrera

Marcela Mora y Araujo
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20 de abril de 2010  • 00:34

El 10 de abril de 1910 nació en el Río de La Plata Helenio Herrera, hijo de inmigrantes europeos. Pero esa fecha quedó en duda a lo largo del siglo siguiente, por esas cosas de estas tierras. Pasaron cien años, y Helenio, fallecido en 1986, dejó su marca en el mundo tras haberse convertido en quien muchos consideran ‘El Padre del Futbol Moderno’, el inventor del catenaccio, o simplemente Il Mago.

El 10 de abril de 2010, su viuda, Fiora Gandolfi, presentó una película homenajeando a su marido y celebrando la magia. "Magia no es más que una palabra para explicar todo aquello que no podemos entender de otro modo", explica Fiora, una excéntrica italiana que ha dedicado gran parte de su activa vida laboral a preservar la memoria y el trabajo de su marido.

Helenio no inventó el catenaccio, me explicó hace un tiempo Fiora, embalada en demostrar sus conocimientos tácticos. Lo que pasó es que fue varias veces a jugar contra un "clu de merrda" al que no le podían hacer ningún gol porque tenían a todos los jugadores en el arco. Entonces Helenio dijo vamos a hacer lo mismo: vamos a defender como soldados.

Hoy, Inter encara el primer partido de la semifinal de la Champions cerrando una temporada que lo ve llegar más cerca de la cima futbolística de lo que jamás ha estado desde los gloriosos años con Herrera al frente, excepto 2003, cuando llegó a esta instancia. José Mourinho, el antipático estratego portugués, aunque muchos creen que su antipatía no es más que una postura para atraer sobre sí toda la atención y quitarle presión a sus jugadores, lidera un plantilla cuya línea defensiva constituye tres quintos de los 5 de atrás de Brasil ("Probablemente la mejor del mundo", dice el comentarista italiano Gabriel Marcotti refiriéndose a Lucio, Maicon y Julio Cesar") y que reúne jugadores históricos de selecciones argentinas: quince años de Zanetti, Walter Samuel más maduro y pensante que nunca, Cambiasso solido y esencial, y Milito en la punta, combinándolos con la potencia de Eto’o. "Los africanos como Eto’o brindan al equipo de Mourinho una energía vital asombrosa", dice hoy Gandolfi desde Venecia, donde aún sigue los progresos del Inter con interés: "Helenio siempre decía que el futuro del fútbol estaría en los africanos, pero en aquella época era imposible arrastrar a un nigeriano o a un jugador de Camerún de su patria".

Si hay algo que realmente diferencia esta época de la de Helenio, continúa Fiora, es que "La plantilla de la ‘Grande Inter’, ‘la de Petrarca’, podía contar, según reglamento, sólo con dos extranjeros. Ahora el equipo de Mourinho se parece uno de la ONU".

Los ojos del mundo estarán volcados a este encuentro entre el Inter y Barça (club en el cual Helenio también dejo una huella importante), con gran parte de la prensa internacional especulando que Mourinho presentará un juego defensivo con la esperanza de no dejarle al Barcelona de Messi la libertad que encontró contra Arsenal. "Si alguien puede detener a Barcelona hoy día ese es Mourinho", dice un periodista en The Guardian, a lo que un lector responde: "Es verdad, si alguien es capaz de ahogar la belleza de Messi, ese es el aburrimiento del juego cerrado de Mourinho".

Habría que ir mas allá del cliché de la belleza lírica del Barcelona (que más que fútbol total es táctica total, leí hace poco), versus la estrategia defensiva de Mourinho, ya que si bien Mourinho comparte ciertos rasgos con Helenio Herrera – "Los dos son concretos, inteligentes y honrados y muy psicólogos", me dice Fiora, "Ambos saben comunicar, son de pocas palabras pero contundentes"–, existen diferencias en su fútbol: "HH solía utilizar muy a menudo el contraataque (contropiede ) fulminante, con alas sorprendentes y muy rápidas (Jair). Mourinho prefiere un juego compacto. La fuerza de su equipo, su columna vertebral, se articula en la inteligencia de los cuatros argentinos: duros, fuertes y que no pierden tiempo en malabarismos, que además se entienden a ojos cerrados entre ellos… sin hablar", dice Fiora. Y da crédito a esta teoría el rumor de que DiegoMaradona lo llama a Mourinho y Mourinho le dice: "Poné a los cuatro".

A Fiora le fascina el tema del lenguaje, y la capacidad de entenderse dentro del campo de juego. Explica que Helenio pasó sus primeros años de vida en el Cono Sur. Su padre, de origen árabe de Africa del Norte, y su madre, española criada por una familia de Gibraltar, impartieron al niño el don de entender muchas lenguas: árabe, inglés, español y francés. Volvieron a cruzar el océano, y estuvieron en Casablanca –por entonces francesa– antes de ingresar en Europa propiamente. Ya por las décadas del 20 y del 30, cuando el joven Helenio se hubo integrado al plantel profesional de Paris St. Germain, era capaz de entender e impartir instrucciones a todos los demás jugadores. En esa época, alguien que podía hablar tantas lenguas era ¡un mago!

Fiora Gandolfi fue diseñadora de modas y periodista, pero también es fotógrafa y escribe disertaciones académicas: una de sus más célebres es el estudio sobre el uso de las malas palabras. No lo enfocó particularmente al fútbol, pero enseguida se deja llevar con un análisis semiológico detallado del posible verdadero intercambio entre Marco Materazzi y Zinedine Zidane en la infame final del Mundial 2006.

Cuenta estas historias ella misma poliglota, en un castellano con algunas palabras italianas salpicando un acento totalmente rioplatense. Sobre todo cuando dice cosas como ‘hijo de puta’ o ‘morfar’. Encuentra poesía en todo; comenta que un periodista italiano escribió una vez que la formación legendaria del Inter de Helenio es un perfecto verso de Petrarca. Setenario, setenario, dodecasílabo. Y recita el alineamiento: sarti burnich facchetti, bedin guarnieri picchi, jair mazzola peiro suarez corso, baci da matalascanhas, huelva.

Una pequeña pausa. Tras el silencio, retoma la temática de intentar explicar con pragmatismo la leyenda de quien fue su marido. Es sencillo, dice, con la ‘ye’ bien marcada. Helenio se rompió una pierna y tuvo que estar mucho tiempo en reposo. Le gustaba mucho leer, pero el único libro que uno puede encontrar en un hospital de España es la biblia. ¡Imagínate! Y se encontró con unos textos de un monje que recomendaba retiros espirituales, días enteros donde se blanqueaba la mente, se buscaba un estado de concentración absoluta. Helenio se dio cuenta enseguida que esto podría ser muy útil para mentalizar a los jugadores antes de partidos importantes. Hemos aquí el invento de la concentración.

Volviendo momentáneamente al fútbol, y al partido en cuestión de hoy, dice el especialista en tácticas Jonathan Wilson, autor de "Invertir la Pirámide", una historia del desarrollo de tácticas futbolísticas: "Es posible que existan más similitudes entre el Barça de hoy y el Barça de Herrera que entre el Inter de Mourinho y el de Herrera. El Inter de Mourinho presiona adelante; el plantel de Herrera se sentaba en lo profundo. Ambos tal vez prefieren jugar al contraataque, pero si bien eso era revolucionario en el tiempo de Herrera es muy común hoy en día".

De lo que no cabe duda es que el fútbol que conocemos no sería lo que es si no hubiera sido por la influyente marca que dejo Il Mago, un argentino del mundo cuyo centenario repicará con el silbato en el Giuseppe Meazza, y continuará haciendo olas en el partido de vuelta. Hasta que se defina un ganador entre los grandes.

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