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Quilmes venció a Arsenal por 3 a 1, en Sarandí, y se ubicó en lo más alto del Apertura, en el mejor arranque desde que volvió a jugar en primera división; sus mejores registros los había obtenido en los torneos Apertura 2004 y Clausura 2005, con 7 puntos, con la conducción de Gustavo Alfaro.
Ambos llegaron con diferentes motivaciones al clásico. Quilmes decidido a repetir la actuación con la que goleó a Colón hace una semana; Arsenal, con el objetivo de cambiar su presente, con la carga extra de jugar con un platel desmoralizado por su discreta campaña.
En el primer tiempo, el equipo de Sarandí presentó una clara estrategia ofensiva, pero sus avances fueron controlados por la línea de cuatro defensores que armó Quilmes, la cual puso especial atención en los movimientos de Silvio González y Víctor Píriz Alves, que no encontraron espacios para generar peligro ante la valla defendida por el seguro José Ramírez.
Pero fue el conjunto de Carlos Aimar el primero en llegar al arco rival: a los 10 minutos, Ignacio Risso tiró apenas desviado desde una ubicación muy favorable.
Con el transcurrir de los minutos, el partido perdió interés, porque la lucha se impuso sobre las jugadas colectivas. Ni Miguel Caneo, en Quilmes, ni Patricio González, en Arsenal, aparecieron con la suficiente frecuencia como para ordenar a sus compañeros.
A esa altura, también fue evidente que las modificaciones tácticas presentadas por José Bianco no fueron felices, porque Javier Yacuzzi nunca se adaptó a su función de volante, y Silvio González y Píriz Alves aún están lejos de conformar una sociedad ofensiva eficiente.
A los 37 minutos, Quilmes abrió la cuenta por medio de un derechazo de Risso. El empate de Arsenal llegó en medio de una polémica: el árbitro Juan Pablo Pompei creyó ver una mano de Pietravalo -cuando el volante intentaba desviar un centro de Esmerado- y cobró penal, que fue anotado por Silvio González, en el final de la primera etapa.
En el segundo tiempo, Quilmes aprovechó la contundencia de Gonzalo Choy para demoler a un adversario que no tuvo respuestas técnicas para frenar a su rival.
A los 12 y 41 minutos, el uruguayo consiguió la ventaja definitiva, y un presente inesperado: llegar a lo más alto del Apertura.
Desde que ambos se enfrentan en primera división, Quilmes nunca había conseguido imponerse como visitante ante Arsenal. Empataron dos veces, y el equipo de Sarandí ganó un partido.
El arquero de Arsenal Darío Sala no mantiene una buena relación con los hinchas de su club, que lo hacen responsable por los puntos perdidos por el equipo de José Bianco.
Víctor Píriz Alves y Alejandro Schiapparelli debutaron en Arsenal y Quilmes, respectivamente. Mientras que el delantero no logró cambiar la mala respuesta ofensiva de su equipo, el defensor cervecero se desempeñó en forma correcta.
"Esta situación tiene que cambiar porque cuento con buenos jugadores. No tenemos que dejarnos impresionar por las críticas, porque ellas son parte de las reglas del juego del fútbol", señaló el entrenador de Arsenal.
Sin euforia, el director técnico de Quilmes, Carlos Aimar, se inclinó por no alentar falsas expectativas sobre el futuro de su equipo. "Prefiero ser realista: estamos lejos de ser un buen equipo, porque todavía necesitamos trabajar mucho para corregir nuestros errores; por eso, prefiero destacar el esfuerzo y la voluntad de los jugadores, que son los responsables de que Quilmes tenga más puntos de los que muchos pensaban. Nuestra ubicación en la tabla nos puede alegrar, pero no confundir", señaló el entrenador.
"Jugué un buen partido, pero creo que lo más importante es el trabajo colectivo; todos fuimos protagonistas de este triunfo. Yo sólo terminé las jugadas que otros crearon", dijo el goleador Gonzalo Choy.



