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SANTIAGO, Chile.- Hubo que hacer memoria. Y pensar bastante. Hacía mucho que un arquero no se destacaba en el seleccionado argentino. No era figura ni tenía una actuación importante como para evitar una derrota. Anoche, Roberto Abbondanzieri desvió tres pelotas que tenían destino de gol chileno y con eso le alcanzó para irse vencedor en lo personal. Un cabezazo de Navia (ahí mostró muy buenos reflejos) y dos tiros libres de Salas (uno en cada tiempo) fueron suficientes para lucirse en la noche de Santiago.
Claro que la figura de Abbondanzieri hay que ubicarla en el contexto de una imagen colectiva del seleccionado argentino muy por debajo de la exhibida hace cinco días ante Uruguay. El equipo de Pekerman tuvo una floja tarea en casi todas las líneas, con problemas en la recuperación del balón, varias fisuras en la defensa (sin garantías y al filo del error) y sin brillo en las individualidades que tuvieron la responsabilidad en la creación de las acciones. Hubo muy pocas situaciones de riesgo y, por momentos, también se abusó de las brusquedades a la hora de marcar.
"No nos salió el juego que propusimos con Uruguay. Ninguno de los dos hizo los méritos suficientes como para ganar. A nosotros nos faltó profundidad, pero Chile tampoco tuvo situaciones muy claras", dijo el arquero.
El Pato rindió un buen examen justo en un puesto en el que busca consolidarse con la continuidad y que no tiene dueño desde la eliminación del seleccionado en el Mundial de Corea y Japón 2002. Abbondanzieri debutó en el arco argentino el 9 de julio último, casualmente en un empate sin goles ante Paraguay, en el Monumental, por las eliminatorias.
Tuvo un paso irregular por la Copa América, donde Marcelo Bielsa le había dado la confianza por sus destacados rendimientos en Boca, tanto en la Copa Libertadores como en el torneo Clausura. Pero él siempre se sintió en deuda. Interiormente se reprochó "nunca haber salvado al equipo", más allá del golazo que sufrió de Adriano, en el descuento de la final ante Brasil, en Lima, como tampoco no desviar ninguno de los cuatro disparos que le ejecutaron en la definición por penales.
Ante Chile se lo vio seguro cuando capturó los centros y en los achiques ante los delanteros. Tuvo reflejos y la convicción para aparecer en las pocas -pero difíciles- situaciones en las que lo puso el partido.
Lo único que se le puede objetar es algo que tiene que ver con una de sus especialidades: el saque con los pies. Su punto fuerte en Boca, esos envíos rápidos que pueden transformarse en contraataques. Ayer la mayoría tuvo como destinatario a un rival o el saque lateral. En ese sentido, la mala puntería se transformó en su único punto oscuro.
El Pato se tomó con una sonrisa los exigentes disparos del delantero de River: "La verdad, me sorprendió Salas, no sabía que le pegaba en los tiros libres..."
Abbondanzieri destronó como figura a Pablo Cavallero. Y la última vez que un arquero se había destacado en la selección argentina había sido el 12 de febrero de 2003, en Amsterdam, en un amistoso que Holanda ganó por 1 a 0. Ese día, de no ser por la actuación de Cavallero, el equipo de Bielsa hubiera perdido por más goles.
"Ni fuimos tan fenómenos contra Uruguay ni jugamos tan mal con Chile. Pudimos haber ganado los dos partidos, pero igual el balance es positivo", remarcó el N° 1.
Abbondanzieri, está claro, tuvo partidos mejores en Boca, pero ante Chile fue una figura influyente y gravitante para la Argentina. Con sus manos, evitó la derrota. Por eso se fue feliz. Se sintió importante bajo el arco del seleccionado luego de los sinsabores de la Copa América. Y eso era lo que el Pato buscaba.
10 partidos disputó Abbondanzieri con el seleccionado argentino, en los que le marcaron 9 goles


