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"No soy el rey de los justos, pero me ajusto a lo que me marca el sentido común." En una entrevista con LA NACION, en enero del año último, así se autodefinía Juan José Muñoz, el presidente de Gimnasia y Esgrima La Plata que ayer, con su irrupción en el vestuario del árbitro Daniel Giménez, en el entretiempo del encuentro ante Boca, provocó la suspensión del partido más importante de la sexta fecha del torneo Apertura del fútbol argentino.
Giménez se sintió amenazado, Muñoz dice que fue un malentendido. La Justicia tendrá que dar una sentencia por lo que ocurrió ayer en La Plata. Pero ni siquiera ante una situación tan delicada el presidente que con su actitud provocó la suspensión de un partido se permitió dejar su papel dominante. "Todo esto es culpa mía, por mi torpeza y mi imprudencia, pero no le tengo miedo a la Justicia, que se decida por los hechos".
Asumió como presidente de Gimnasia el 1° de diciembre de 2004 ("Tengo tres años y seis torneos para ser campeón; si fracaso, me voy", dijo). Ganó con el 60% de los votos. Sin suerte, había tentado para que lo acompañase en su campaña a Ofelia Wihelm, socia fanática de Gimnasia... y mamá de Cristina Fernández de Kirchner. Su primera gran decisión en el club fue dirimir un pleito con el plantel, que estaba en huelga por falta de pago. Muñoz, de 55 años, se hizo cargo de la situación. Desembolsó 4.700.000 pesos de su bolsillo (según él mismo contó) y luego licenció a 14 futbolistas.
¿De dónde obtiene su dinero? Dice que comenzó vendiendo frutas y en los 90 se convirtió en un "empresario exitoso". Al menos también le gusta presentarse de esa manera. Suele hablar con mucho sentimiento de su infancia: "Ibamos a la cancha con mi papá, pero no teníamos plata para pagar la cuota social. Eramos muy humildes, hasta que un día la vida me sonrió: estuve en el rubro de las mutuales y pude acomodarme económicamente".
De la pobreza al lujo. No hay demasiados detalles intermedios. Tiene una mansión en Villa Elisa y adora las Ferraris. Está casado con María del Carmen y tiene dos hijos: Juan Manuel (27) y Facundo Martín (25). Es dueño de una financiera, una agencia de viajes, una firma de seguridad y otra de diseño gráfico. El abanico es amplio y variado: en total son 11 empresas.
Militó en el Partido Justicialista, estuvo vinculado con el menemismo platense, y conoce muy bien el terreno sindicalista.
Los que lo quieren dicen que es apasionado, impulsivo y de gran determinación. Los que no, lo definen como arrogante, altivo y presuntuoso. Durante el Apertura 2005, cuando Gimnasia iba puntero a dos fechas del final dijo: "Ya somos campeones. La Plata va a ser Disneylandia, yo me voy a disfrazar de Pato Donald y al día siguiente renuncio". La historia es conocida, el Boca de Basile fue campeón, Gimnasia y Muñoz, siguen esperando.
En aquella entrevista de enero de 2005 sorprendió una camiseta de Gimnasia enmarcada en su oficina, con el número 22 (a la barra del Lobo se la conoce como La 22 ). Es intimidante y extravertido, le gusta hablar de su personalidad. En la misma entrevista, el redactor de LA NACION le preguntó: "¿Ese es el motivo del número?". Contestó con firmeza: "Es por la hinchada y porque soy un loco bárbaro".




