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El pasillo conducía a la tristeza recóndita. La mirada se perdía en el fondo hasta que tropezaba con el desconsuelo. La puerta del hogar de la familia Cejas estaba abierta. A cada rato se asomaba la angustia. En el medio, el intento de tomar aire y buscar explicaciones en la nada. Hasta que se acercó un chico a la vereda de la calle 25 de Mayo al 2200, en el barrio San Rafael, en San Fernando. Nahuel se presentó con un relato: "Mi tío cayó al piso y, todavía consciente, me pidió que me fuera corriendo. Entonces aparecieron unos quince o veinte de Chicago. Mi tío llevaba la camiseta de Tigre porque siempre lo hacía, era fanático. Empezaron a gritar y a tirar piedras. Casi al mismo tiempo le empezó a dar un ataque, temblaba en el piso y le salía sangre de la cabeza. Corrí para que no me alcanzaran".
Nahuel tiene 16 años y es el sobrino de Marcelo Cejas, el hincha asesinado anteayer de un piedrazo y una golpiza tras el partido entre Nueva Chicago y Tigre, en Mataderos. Nahuel había ido a la cancha junto con su tío. Luego de un respiro, continuó con su crónica: "Cuando me alejaba, vi que le dio el celular a un muchacho. Después me enteré de que fue quien llamó al hermano de mi tío, a Horacio. Un auto me levantó y me acercó hasta San Fernando. Cuando llegué supe que ya estaba muerto", expuso, con un hilo de voz.
Marcelo Cejas, que era velado anoche en San Fernando, tenía 41 años y cuatro hijos: Gabriel (16), Nadia (19), Héctor (20) y Mónica (22). Era carpintero y trabajaba como sonidista los fines de semana. Pero en realidad, su sueño era ser abogado. Por eso terminó ya de adulto con los estudios secundarios y se entusiasmó con el Ciclo Básico en la universidad. Este año cursaba con esfuerzo sus primeras materias de derecho.
En el lugar todos lo recuerdan como un gran hombre. Su hijo Héctor y unos vecinos contaron que tenía un proyecto para inaugurar un comedor comunitario. En el barrio San Rafael la solidaridad parece moneda corriente. Al menos esa era la sensación tras observar la cantidad de gente que se acercó hasta el hogar de los Cejas para expresar su pésame. La imagen del desconsuelo se repitió en la noche, durante el velatorio.
"A mi papá lo mataron porque tenía la camiseta de Tigre, amaba al club", dijo su hijo Héctor, al borde del llanto. Horacio Cejas, hermano de la víctima, con mucha bronca, denunció: "Fue una emboscada. Hubo una zona liberada, no puede ser que la gente de Chicago estuviese en la calle antes que los de Tigre. Eso se puede ver en las imágenes de televisión".
La secuencia del terror y el salvajismo está siendo investigada por la Justicia. Por un lado, el fiscal Gustavo Galante y sus colaboradores allanaron las instalaciones de Nueva Chicago e intentan verificar la responsabilidad que tuvieron en los incidentes los dirigentes del club y los encargados del operativo de seguridad: la seccional 42», a cargo de Claudio Marcelo Stabile.
La investigación por la muerte de Cejas es llevada a cabo por el juez Omar Aníbal Peralta, del Juzgado de Instrucción N°2. Peralta impuso diez días de secreto de sumario y solicitó a los medios de comunicación las filmaciones y fotografías disponibles del enfrentamiento entres las hinchadas para reconocer a los agresores.
La tragedia volvió a instalar el repetido debate sobre la violencia en el fútbol. Mientras que la AFA aún no anunció qué sanciones aplicará, Luis Parietti, miembro del Tribunal de Disciplina del organismo, opinó: "Fue una barbarie. Lo que pasó es responsabilidad exclusiva del club local, porque los dirigentes de Chicago dejaron ingresar a la barra por el túnel. Existió una deficiencia en el operativo policial". En la AFA se habla de una quita de 21 puntos, que fue la misma penalidad que sufrió Excursionistas en 2001 por un incidente similar en un partido con Comunicaciones. Luis Crisetti, otro miembro del Tribunal, dijo que es posible una desafiliación.
Mientras que continúa el debate y se dispersan las culpas, el fútbol sigue de luto, como la familia de Marcelo Cejas.



