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Advertencia: se van a marear con tantos nombres. Es que al hombre nunca le gustó ese concepto de "el equipo de memoria" y siempre cambió, aun en el éxito. Daniel Passarella volvió a River el 11 de enero de 2006. Asumió sin pretemporada propia, con un plantel heredado y muy cerca de la primera etapa en la Libertadores. Recordemos aquel primer equipo oficial del 6-0 ante Oriente Petrolero: Carrizo; Ferrari, Cáceres, Gerlo, Mareque; Santana, Ahumada, Patiño; Gallardo; Montenegro y Farías. Utilizó nada menos que 24 futbolistas en los tres partidos iniciales. La rotación fue marca registrada. Aún estaban, entre otros, el chileno Alvarez, el colombiano Toja, Talamonti, San Martín y Oberman. Fiel a su idea, ya había promovido juveniles como Abán y Augusto Fernández y les daba minutos a otros chicos de la casa, como Lima e Higuaín...
Con frecuentes cambios de nombres, el esquema no se modificaba: 4-3-1-2. Llegó la eliminatoria ante el Corinthians de Tevez por la Copa y recurrió a la línea de tres centrales: Gerlo, Cáceres, Talamonti. Un éxito. El noble Paco se tragó a Carlitos y River pasó a cuartos. Ante Libertad, repitió la fórmula ya con Tuzzio de vuelta en el club. Pero el rotundo 1-3 en Paraguay lo dejó afuera. Tercero en el Clausura, a seis puntos del campeón Boca, había aprovechado los últimos juegos del campeonato para mostrar más chicos. Tuvieron sus minutos Domingo, Villalba y el promocionado Diego Buonanotte, quien pasó de la publicidad de Adidas ("la nueva estrella de River es la camiseta") al banco de la reserva dirigida por Rivarola. Asterisco: tómese 10 segundos y después siga leyendo porque habrá muchos más nombres.
En agosto de 2006, Passarella comenzó la nueva temporada con Ortega, Belluschi y Lussenhoff como refuerzos estelares. River le ganó 2-0 a Lanús con Lux; Ferrari, Nasuti, Lussenhoff, Domínguez; Belluschi, Méndez, Sambueza; Gallardo; Farías e Higuaín. Tras el empate 3-3 ante Newell s en la segunda fecha, cambió de arquero: Carrizo por Lux, borrado en diciembre. Poco prolija en sus formas, la decisión deportiva resultó un acierto. Carrizo es uno de los mejores en su puesto y ya está en la Selección.
El primer 4-4-2 llegó después de la derrota ante el Racing de Merlo. Expulsado Gallardo, probó en un 2-0 ante Argentinos con Belluschi, Méndez, Lima y Zapata. Soltó palomas contra Colón: Belluschi, Ortega, Falcao e Higuaín juntos con Gallardo y Farías en el banco. Tras otra experiencia con tres centrales (Gerlo, Tuzzio, Lussenhoff), pareció haber encontrado el equipo en el triunfo contra el Boca de La Volpe. Carrizo; Tuzzio, Nasuti, Lussenhoff, Domínguez (salió lesionado y entró Abelairas); Ferrari (de ocho), Domingo, Belluschi, Zapata; Farías e Higuaín. Confinado al banco de los suplentes, Gallardo no jugó ni un minuto en ese 3-1.
Siguió buscando variantes y volvió a la línea de tres zagueros para reunir a Belluschi, Gallardo y dos delanteros. Así goleó a San Lorenzo y perdió con Estudiantes. "Estoy más llorón y pido disculpas por reclamos y comentarios", dijo tras el 5-0. "Este campeonato es una vergüenza", espetó después del 1-3. Tres días antes, Boca le había ganado a Gimnasia el infame partido del apriete. Siguieron desfilando juveniles, pero sin continuidad: Mussacchio, San Román, Juan Antonio y Morales Neumann
Eliminado en la Sudamericana por Atlético Paranaense, 2006 se fue sin títulos. En enero de 2007, Gonzalo Higuaín se fue a Real Madrid. Se le puede cargar al crédito del entrenador la evolución de Pipita. Para este año con exigencias de título, la chequera del club cumplió con todos sus pedidos: Ponzio, Ruben, Villagra, Ojeda, Rivas y Rosales. Galván volvió del campeón Estudiantes. Tras los amistosos del verano, el DT dejó ir a Gata Fernández a San Lorenzo. Declarado prescindible, Gallardo regresó a Francia para jugar en el PSG. Sin estratega, Passarella le dio capitanía y liderazgo a Belluschi, la sensación del verano. ¡Gloria al 4-4-2! Carrizo; Ferrari, Gerlo, Rivas, Tuzzio; Galván, Belluschi, Ponzio, Sambueza; Farías y Falcao para el debut ante Lanús. De lateral izquierdo, Tuzzio, autor del gol decisivo, completó su formulario. Con Passarella jugó en los cuatro puestos de la defensa.
Los primeros triunfos llegaron sin cambios, pero tras la caída con Argentinos comenzó el movimiento de piezas. Otros zagueros centrales (Tuzzio y Lussenhoff), Villagra de lateral izquierdo, Ponzio al medio con Ahumada, Zapata a la izquierda, Rosales arriba. Y Belluschi, claro. Primero se fue a la derecha y ayer jugó sobre la izquierda. Desorientado por la permanente mudanza en el campo, el 8 de River -titular en todos los partidos- no encuentra ni lugar ni función ni rendimiento. Hay una llamativa correspondencia entre el capitán y el entrenador. Cada uno en su lugar transmite exactamente lo mismo: nervios, apuro e impaciencia.
La derrota ante los jujeños retrató el flagrante déficit creativo del equipo. No elabora jugadas, no hay pase natural, no hay sociedades futbolísticas. El gol de Turdó dejó la evidencia de que River está desnudo. No siempre se puede ganar sólo por ambición o por un héroe de última hora. En 15 meses de gestión, ha utilizado 54 futbolistas. Una barbaridad, diría Bambino. Dos arqueros, 17 defensores, 14 delanteros y ¡21 mediocampistas! (Ahumada, Santana, San Martín, Domingo, Méndez, Lima, Ponzio y Pato Sosa integran el grupo de los ocho volantes centrales). Promovió 10 juveniles (el delantero Andrés Ríos fue el último), pero ninguno hizo la revolución y sólo Augusto Fernández se mantiene en el elenco estable. Cambió de esquemas, de nombres y de posiciones. Tan mareado como hinchas y jugadores, Passarella sigue buscando ese equipo de memoria al que siempre le escapó.



