

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Media docena de muertes con el mismo sello. Media docena de muertes lejos de la hora de un partido, sin la estúpida excusa de defender los colores propios en batalla contra los ajenos. Media docena de muertes lleva este fatídico 2010, todas ellas unidas por un denominador común: los enfrentamientos entre grupos antagónicos de la misma hinchada con el objetivo de quedarse con el control de la barra, con el control del poder, del dinero, de las drogas y de tantos ilícitos que anidan hoy en las desprestigiadas tribunas argentinas.
La muerte de Roberto Pimpi Camino fue la sexta en tan sólo 42 días. El ex líder de la barra de Newell´s fue asesinado de siete balazos a las 6 de la mañana de ayer, a la salida de un bar rosarino. Se habla de arreglos de viejas cuentas, derivadas del manejo de la tribuna. Otras versiones dicen que se trata de temas relacionados con el manejo de la venta de droga en Rosario. Es más: se menciona que fue la "devolución" por la emboscada a los ómnibus, en el acceso a Rosario, el 5 del mes pasado, donde murió el chico Walter Cáceres, de sólo 14 años. Un hecho por el que se señaló a Camino como ideólogo, producto del intento de retomar el control de la barra, hoy en manos de Diego El Panadero Ochoa.
"Fue una emboscada. Estaba solo y desarmado", adujo Carlos Varela, el abogado de Camino, como si fuese algo anormal que alguien concurra a un bar sin un revólver. Ese es, tal vez, uno de los problemas al que nos enfrentamos: lo anormal ya se hizo costumbre. Lo sabemos: se vive mal, con inseguridad y rodeados de muerte. Y el fútbol no es un oasis. Al contrario: se trata de un espacio en el que se conjugan la pasión con la delincuencia, un cóctel explosivo que nunca fue bien tratado ni cuidado por las autoridades
Los crónicas policiales indican que Camino fue atacado en Servando Bayo al 1400, en el sur de Rosario, en circunstancias que investigan la Brigada de Homicidios y la comisaría 13 era de la ciudad santafecina, mientras que la causa judicial quedó en manos del juez del Juzgado de Instrucción Nº 9, Javier Beltramone. Tras el ataque, Camino fue llevado al hospital municipal Intendente Carrasco, donde ingresó sin vida, con heridas de una pistola 9 milímetros y un revólver calibre 38.
Por la noche, la policía detuvo, por ser un presunto entregador, al dueño del bar Ezeiza (escenario del crimen), amigo de Pimpi , mientras se buscaba identificar a los ocupantes de un auto importado plateado (un BMW), que llevó el cuerpo de Camino hasta el Carrasco. Son los que habrían estado con la víctima en el momento del ataque y lo dejaron en el hospital. "Ingresaron cuatro personas en forma violenta, agrediendo al personal, con una persona con múltiples heridas de armas de fuego. Aparentemente llegó óbito, porque se lo intentó reanimar, pero no respondió", dijo Irma Vargas, jefa de guardia del hospital. En total, anoche había dos detenidos y seis demorados.
Los antecedentes en investigaciones relacionadas con la violencia en el fútbol no son muy auspiciosos. La realidad que azota el fútbol argentino tampoco. Walter Cáceres, José Mendoza, el policía Sergio Rodríguez, Juan Alberto Bustos, Gonzalo Galarza y ahora Roberto Camino. Las seis muertes que lleva el 2010, en 42 días (cuatro de ellas en sólo 14 días), son elocuentes, sin olvidar que entre los botines también está asegurarse un lugar en el viaje al Mundial.
Es la víctima N° 249. El fútbol está herido de tanta sangre a su alrededor; de tanta interna; de tanta delincuencia instalada; de tanta desidia de las autoridades.

