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Daniela, su hija, lo hizo recapacitar. Lo llamó una vez, otra más. El celular explotaba. Carlos Bilardo había prometido que no iba a sentarse en el banco de suplentes, que iba a ubicarse en la platea, que el encargado de las indicaciones sería Miguel Angel Lemme, su ayudante. "Cuando yo estudiaba en la facultad y no sabía una materia, vos siempre me dijiste que me presentara igual, que hay que tener valor. Bueno, con vos pasa lo mismo. Tenés que estar en el banco, tenés que estar", le dijo Daniela, minutos antes del cotejo. Y Bilardo le hizo caso. Y en un remise viajó un traje, enviado por Gloria, su mujer, para evitar, acaso por una cábala más, la clásica indumentaria de Estudiantes. Así comenzó el show de Bilardo en Avellaneda. El gran protagonista de la lluviosa tarde.
"Está bien que me insulten, está bien. Se habrán ido desahogados los hinchas de Independiente con esto, está perfecto. Me siento muy bien con los insultos. Me siento bien", repitió el hombre luego del encuentro; luego, también, de las reprobaciones de los simpatizantes locales, de la ovación de los fanáticos de Estudiantes, de las críticas a Baldassi, de los puntapiés al césped y de las corridas de aquí para allá. Un Bilardo auténtico, aunque pocos saben hasta cuándo seguirá.
"Hoy me ven acá, estoy acá. Mientras los dirigentes quieran, voy a estar", explicó el entrenador, que por la lluvia se puso una campera sobre aquel saco que llegó de urgencia. Así salió al campo de juego y fue hacia el banco visitante... que desde ayer fue local. ¿Cómo? Oscar Ruggeri, discípulo y DT de Independiente, modificó para este torneo el lugar de los bancos. Ahora, el visitante es el local. Confundido, Bilardo fue para allá, pero volvió para acá. Y no tendría opción: debería saludar al Cabezón antes del cotejo, porque iba a pasar delante de su figura, en la salida de Independiente al campo de juego.
¿Qué se le ocurrió a Bilardo, fanático tanto de las tácticas como de las cábalas? Corrió hasta la mitad de la cancha, junto con sus ayudantes y los suplentes, para esquivar el saludo de Ruggeri. Tan rápido se fue, que se cruzó con los futbolistas de Independiente, en el medio del campo. Luego volvió, con una estruendosa silbatina roja de fondo.
"No entré en la cancha; bueno, sí, sí, entré, quise estar...; en realidad, me convenció mi hija. Y viene bien que te insulten, viene bien... Se desahogaron después de 30 años, porque desde el 67 y 68 siempre Estudiantes le ganó. Los hinchas de Independiente estaban doloridos, se bancaron 30 años. Siempre se iban llorando...", explicó el personaje que, desde afuera, eclipsó la magia de Manso.
Se enojó con Baldassi. Hizo mil indicaciones. Se preocupó con la expulsión de Krupoviesa. Gritó, caminó, explotó. Ignoró a Zurita, que prefirió Avellaneda por La Plata. "Tranquilo, tranquilo", le dijo, al pasar, al que pasaba por ahí. Hasta se enojó con Trotta, que habló con la prensa en el entretiempo. "Salí de ahí, salí de ahí", le gritó.
Al final, saludó a Ruggeri con un gesto de compromiso, recibió con hidalguía una nueva lluvia de insultos rojos, la clásica ovación de los suyos, y se marchó con el fin de un invicto de nueve partidos. "No, no, hoy no perdimos el invicto. Lo perdimos el otro día, con Cambaceres. Aunque éste es oficial...", explicó Bilardo, un auténtico personaje.
"Este partido no era una lucha entre Ruggeri y Bilardo. Nada que ver. El hace su trabajo y yo el mío. Ni siquiera pude pensar en eso." Con estas únicas palabras Oscar Ruggeri, el técnico de Independiente, se refirió al choque ante el equipo de Carlos Bilardo, con quien compartió tanto tiempo en el seleccionado argentino.
Exhausto después de una victoria difícil ante Estudiantes, Ruggeri hizo una mención acerca del juvenil Jeremías Caggiano, que a último momento reemplazó a José Luis Calderón, que no fue habilitado porque no llegó el transfer desde México. "Hace tiempo que yo venía probando con Calderón, pero ante el problema que surgió con su pase no dudé en poner a Caggiano. Este chico siempre estuvo en mis planes y por eso hizo la pretemporada con nosotros. Es más, cuando surgió una posibilidad para que se fuera a un club yo hice fuerza para que se quedara. Sus goles me pusieron muy contento", explicó en la conferencia de prensa que compartió con Luis Islas.
Entre los análisis que hizo del partido, Ruggeri dedicó unos minutos para agradecer a varias personas por este buen comienzo en el Apertura. "Estoy encantado por la manera en que el público de Independiente se comportó con nosotros. Espero que sea siempre así. No por mí, porque no me interesa, pero sí es importante para los jugadores. También agradezco al plantel por la actitud y a los dirigentes por el esfuerzo que hicieron para formar este plantel".
De acuerdo con las declaraciones de Ruggeri, otro nombre podría sumarse en los próximos días. Según Ruggeri, el volante Lucas Pusineri tiene las puertas abiertas en Independiente. "La solución del tema de Pusineri no depende de mí, sino de los dueños de su pase (el empresario Daniel Grinbank). El tiene las puertas abiertas para volver. Lo conozco bastante y si quiere regresar nos juntaremos a hablar y solucionaremos las cosas", afirmó Ruggeri.
Luego del cotejo de ayer, el plantel de Independiente se quedará concentrado por una semana. Pasado mañana, el conjunto de Avellaneda recibirá a Rosario Central, por la Copa Sudamericana, y el sábado próximo, los Rojos se medirán con Newell’s, en Rosario.
Fue una tarde especial para Hernán Franco. El defensor es el único jugador que quedó del título del Apertura 2002 y ayer fue capitán por primera vez, elegido por el técnico Oscar Ruggeri. No finalizó de la mejor manera: a los 31 minutos, fue expulsado por Baldassi.
Luego de nueve partidos invicto en la era Bilardo, Estudiantes perdió ante Independiente. Para Maggiolo, no será un golpe anímico. "No, todo lo contrario. El equipo está entero y tiene posibilidades de crecer. Estudiantes no fue menos que Independiente", comentó.
Después de once años, Roberto Trotta volvió a Estudiantes. El zaguero, de discreta tarea, usará la camiseta N°2, que fue utilizada por algunos meses, luego del fallecimiento de Edgardo Prátola, el 27 de abril del año último. "Usar esta camiseta es muy especial", dijo.



