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La moneda le mostró la otra cara a Horacio Elizondo. Su destino giró. Luego de ser postergado por su colega Angel Sánchez y quedar al margen del Mundial de Corea-Japón, lo cual lo hizo pensar en el retiro, el árbitro argentino fue designado para controlar la primera final de la Copa Libertadores, entre Olimpia, de Paraguay, y São Caetano, de Brasil, que se disputará hoy en el estadio Defensores del Chaco, en Asunción.
Con calma y seguridad, Elizondo confesó sus sensaciones: "Curiosamente, después de tantos años en el arbitraje, será la primera vez que actúe en una final internacional y tengo un sentimiento muy lindo... Estoy muy feliz. Sé que será un partido difícil, pero tengo mucha confianza. ¿Si me sorprendió la designación? No, qué sé yo... Este es un momento crucial en mi carrera y daré lo mejor para que todo salga bien, con corrección", señaló, con satisfacción.
Elizondo, de 38 años, en pareja con Mili, y padre de Malena (ocho años), Valentina (dos) y Joaquín (dos meses), sostuvo que esta oportunidad no la toma como un desquite personal por no haber asistido a la Copa del Mundo en Oriente. "Para mí, dirigir la final no será una revancha. El Mundial ya fue, es un tema resuelto, aunque en su momento me entristecí mucho por no ir a Asia. Siempre seguí peleando y tratando de llevarla lo mejor posible. Y este partido significa mucho para mí; sin duda, marcará un punto de inflexión en mi carrera."
Elizondo, que en el match de esta noche tendrá como asistentes a sus compatriotas Jorge Rattalino y Darío García (Héctor Baldassi será el cuarto árbitro), aseguró no tener miedo por los hechos bochornosos -con amenazas incluidas- que la última semana sufrió otro juez argentino, el chaqueño Daniel Giménez, en la semifinal entre Gremio y Olimpia, en Porto Alegre.
"No tengo temor. Sí, mucha responsabilidad -explicó Elizondo, que lleva 71 partidos en el nivel internacional-. Estoy con muchas ganas y no pierdo la tranquilidad. Es un partido que tomo como un compromiso muy serio, porque dirigí cotejos de eliminatorias, pero ésta será una gran oportunidad, una vidriera mayor. Será un partido que se observará en todo el mundo."
Al ser consultado sobre si un encuentro tan importante requiere una preparación especial, Elizondo opinó: "Sí, requiere mucha más concentración. Tengo que tener todos los sentidos despiertos, atentos. Debo ser equilibrado y consciente de lo que significa para 22 jugadores disputarse una copa tan trascendental como es la Libertadores".
Elizondo dejó una última frase: "Me juego muchas cosas. Como lo hacen los futbolistas en el exterior, un árbitro debe dejar bien sentada a la Argentina cuando dirige afuera. Y creo que actualmente el arbitraje argentino tiene un buen nivel; no sé si el ideal, pero creció con los años. Mi designación es como un respaldo a ese arbitraje que atraviesa un buen momento", finalizó.
Mientras que Elizondo ya ingresó en la cuenta regresiva para dirigir la final, los directores técnicos de São Caetano y Olimpia mostraron posiciones opuestas respecto de la designación del juez.
El que está preocupado es el DT de São Caetano, Jair Picerni, sobre todo por el antecedente fresco de Daniel Giménez con Gremio: "Si ocurren nuevos errores arbitrales, vamos a tener que estar muy bien preparados psicológicamente en la cancha", anticipó.
Y Nery Pumpido, entrenador de Olimpia, le contestó sin medias tintas: "Más que hablar y pensar en el árbitro hay que dedicarse a jugar".



