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Se ríen. Se hacen bromas, recuerdan mil anécdotas, no paran ni un minuto de elogiarse. “Para mí, Sajita es el mejor arquero de la Argentina. ¿Acaso no es el arquero del campeón?”, pregunta Agustín Irusta. “No, pará Mono, vos fuiste el más grande”, replica el joven.
–¿Cómo que fui? Soy...
–Sí, es verdad, perdoname. Perdoname en serio.
Y sueltan otra carcajada. De Diego Sebastián Saja y de Agustín Irusta se trata. El arquero revelación del exitoso campeón del torneo Clausura 2001, de apenas 22 años recién cumplidos y del histórico hombre que defendió a San Lorenzo en las vueltas olímpicas que brillaron en el mágico equipo del 68, en el bicampeonato del 72 (Metropolitano y Nacional) y en el ciclo que se cerró en el Nacional del 74.
–¿Tantos títulos tenés, Mono? Me parece que exagerás un poquito...
–No, pará. No me faltés el respeto, pibe. Fue una gran época de San Lorenzo. Ganamos muchas cosas, pero después vino el ocaso...
De campeón a campeón. Del ayer exitoso al presente promisorio. De arquero a arquero. “Hablando en serio, aprendí mucho de Irusta. Fue y es muy importante en mi carrera; gran mérito de lo que vivo le corresponde a él, que me conoce de chico. La verdad, no lo puedo creer, te juro que no lo puedo creer: ser campeón es lo máximo que me puede pasar. Y todo se dio muy rápido. Demasiado rápido”, comenta Saja, fanático de San Lorenzo, como su colega.
“Sí, quiero mucho a San Lorenzo. Y todo lo que está pasando es muy lindo, pocas veces se vivió algo así, con esta locura de la gente. Y Sebastián tiene mucho que ver con este título. Fue fundamental en muchos partidos”, comenta Irusta, que colabora en el club como entrenador de arqueros y que recibió con entusiasmo a aquel pibe de 13 años con hambre de gloria una mañana otoñal. “Tenía unas ganas bárbaras. Yo sabía que iba a llegar lejos”, agrega el Mono, de 58 años.
Curiosa es la historia reciente de Saja, el pibe nacido en Brandsen, la revelación del campeón. Debutó el 1º de octubre de 2000, con la confianza de Oscar Ruggeri, en una tarde fatal de Gustavo Campagnuolo, que fue expulsado en la derrota por 1 a 0 ante Vélez, en el Bajo Flores. De allí en más fue titular el arquero que supo ser el cuarto hombre, detrás del mismo Campagnuolo, de Valdiviezo –estaba lesionado– y de Ramírez –por esa época en Almagro–.
A fuerza de buenas actuaciones y de algún tropezón, siguió con su camiseta número 23, hasta que un buen día, tras un par de erráticas salidas, el técnico Manuel Pellegrini lo relegó. Volvió Campagnuolo, que se aferró a la titularidad hasta que se lesionó. Y Saja regresó con fantásticas actuaciones y un título debajo del brazo.
“Parece mentira meses atrás, cuando viajaba de mi casa –son como 90 kilómetros– al club me tenía que tomar dos trenes y dos colectivos. ¿Sabés cuánto tardaba en llegar? Como tres horas y media. Ahora tengo mi auto, pero no me olvido de aquellos días”, cuenta Saja, que admite que antes estaba “tapado” y que estuvo muy cerca de pasar a Almagro. “Por suerte me quedé acá, ¿no?”, pregunta Sebastián. Irusta asiente con la cabeza.
“Pibe, vos te merecés todo lo que te pasa. Porque aparte de ser un gran arquero son una persona de bien”, interrumpe Irusta, que al rato recuerda cada una de las páginas gloriosas de San Lorenzo. “Bueno, Mono, pará un poco, que ahora la figura soy yo. En Brandsen ya nadie habla de Látigo Coggi...”, exagera el juvenil arquero.
Y se ríen otra vez. De ayer a hoy, los arqueros campeones de San Lorenzo.
El presidente Fernando de la Rúa felicitó telefónicamente a Fernando Miele, titular de San Lorenzo, por la obtención del torneo Clausura 2001, según informó ayer el vocero Ricardo Ostuni.
De la Rúa llamó a Miele minutos después del triunfo del conjunto azulgrana ante Unión por 2 a 1, en el Nuevo Gasómetro, y logró el título de campeón número nueve en la historia.
Ostuni afirmó que De la Rúa, por intermedio de Miele, felicitó a todos hinchas de San Lorenzo, que obtuvieron el título luego de 11 éxitos seguidos.
De la Rúa, reconocido hincha de Boca Juniors, estuvo anteayer en la residencia de Olivos reponiéndose de la angioplastia que se le practicó el viernes último, por una obstrucción coronaria.



