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“Fue el mejor partido de mi vida.” Se ríe Rodrigo Astudillo, mientras vuela por el aire la camiseta N° 7 de San Lorenzo, la misma que transpiró ante Huracán, anteayer, en Parque Patricios, la misma que vibró como nadie con los tres goles propios ante el clásico rival, la tarde inolvidable –a pesar de la violencia, a pesar de la barbarie– del contundente 4 a 0.
“Dicen que entré en la historia, porque ningún jugador de San Lorenzo le había anotado tres goles a Huracán en el Tomás A. Ducó. Tiene un sabor especial, como cuando le hice tres a Belgrano, en Córdoba, en un torneo de verano”, recuerda el atacante, con una tonada cordobesa inconfundible, en el departamento de Caballito.
Lo bautizaron Potro una tarde de Festival de Doma y Folklore en Jesús María, su tierra natal, a la que siempre quiere volver. “Allá tengo a toda mi familia; cada vez que el fútbol me deja, me doy una vuelta. ¿Sabés cuántas veces quiero desaparecer de esta ciudad?”, dice el delantero, de 24 años, que extraña las tardes, las siestas y el mate entre “compadres y vagos”.
Fue promesa, explosión y goles en Talleres. “Allá pasé mis mejores momentos”, señala. Fue olvido, cinco goles y la vuelta en un breve paso por Cruz Azul, de México. “Son medio raros los mexicanos; no anduve mal, pero no me ponían muy seguido”, explica. Fue esperanza y desilusión en Estudiantes, de La Plata, por la maldita lesión en la rodilla derecha. “Por un esguince casi no pude jugar”, dice, al tiempo que su mirada se ilumina cuando se presenta San Lorenzo. “No fue fácil venir, porque casi me convence Menotti que me llamó varias veces para ir a Rosario Central, que me pagaba un poco más. Fue una decisión difícil, pero influyeron mucho el técnico Insua y San Lorenzo, que es un club grande. Venía de seis meses sin tocar la pelota...”, explica.
Se recuperaba de la lesión. Pocos recordaban en el vértigo del fútbol doméstico la habilidad y los goles de aquella promesa cordobesa. Pero le sobró confianza. Se reunió con los dirigentes y les exigió una cláusula singular: si alcanzaba los 7 goles en el torneo Apertura, cobraría 20.000 pesos extras por certamen. Astudillo tenía delante a Acosta, Cordone, Frutos y Cornejo...
Le sobraba confianza al Potro cordobés: ya tiene los prometidos siete en el Apertura y uno en la Sudamericana. Se entiende de maravillas con Alberto Acosta, su compañero de ataque y, cada vez que las piernas rivales se lo permiten, intenta un lujo. “Quiero ser útil y divertirme en la cancha; afuera, prefiero la tranquilidad, y unos buenos mates”, cuenta Astudillo, el Potro, el delantero que ya ingresó en el corazón de los hinchas azulgranas. Y que, a fuerza de goles, se siente en el aire.
Alberto Acosta se recupera de la distensión en el muslo izquierdo y jugará pasado mañana ante Bolívar, en el Nuevo Gasómetro, por el desquite de la Copa Sudamericana. El delantero se lesionó el martes último, en La Paz, en la caída por 2 a 1 con el conjunto boliviano; Acosta jugará junto con Astudillo en el ataque de San Lorenzo. El plantel quedará concentrado hoy, tras la práctica vespertina, a la espera del cotejo internacional.
Hoy y mañana habrá venta de entradas, de 10 a 18, en las sedes de Avenida de Mayo 1373 y Avenida La Plata 1782; las generales, para los invitados, costarán 8 pesos; cuatro para los socios.



