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Un bochornoso final tuvo el partido entre Argentinos Juniors y Rafaela, por la B Nacional, que sorprendió a todos, pese a que podía vislumbrarse el caos que marcó la jornada en Caballito. El saldo de otra violenta fecha de ascenso fue de once detenidos y nueve policías heridos por incidentes dentro y fuera del estadio de Ferro.
Parece ser que no hay límites para la barbarie, porque cuando no son los barrabravas , son los plateístas y si no, aún peor, los jugadores, el árbitro y los dirigentes los que generan los incidentes, como sucedió ayer.
Había mucho en juego entre ambos equipos y, más allá de la tarde calurosa, los jugadores desde el comienzo mismo del partido demostraron que su temperatura estaba a punto de ebullición.
Por eso se generaron acciones irresponsablemente violentas ante el nerviosismo que manifestó el árbitro Roberto Ruscio, entre permisivo, primero, y dubitativo, después.
Esto llevó a que el descontrolado Ceferino Díaz le aplicara una trompada a Lucas Bovaglio, defensor de Rafaela, cuando éste había golpeado al caído Germán Centurión, que antes había cometido otra acción descalificadora. Iban 23 minutos del primer tiempo y el equipo local ganaba bien por 1 a 0.
Se fue expulsado el volante central de Argentinos y a partir de allí el nerviosismo se trasladó al público. En la cancha, eran más los que seguían con actitudes descalificadoras que los que ponían algo de cordura.
Por otras agresiones, en el segundo período también fueron expulsados Federico García -codazo a Gastón Machín-, de los visitantes, y Machín -foul violento a Fabricio Sánchez-, del conjunto de la Paternal. Pero hubo otro acto grave, protagonizado por el árbitro, que le aplicó un cabezazo a Carlos Ibáñez, cuando éste protestaba por la amonestación que había recibido. El jugador dijo: "Seguro que lo denuncio a Ruscio, si no se oponen los dirigentes".
La violencia siguió tras concluir el match. Por lo que trascendió, varios jugadores locales, con el apoyo de algunos dirigentes y allegados, intentaron agredir a Ruscio cuando llegaba a su vestuario, ubicado al lado del que utilizó Argentinos. Luis Segura, presidente de la entidad de la Paternal, dijo: "Gracias a mí y a otros directivos que pudimos contener a los exaltados -sin especificar quiénes eran- Ruscio se salvó, pero no puede ser que un juez arruine un partido con todos los problemas que tenemos en los clubes. Encima, los policías ya venían a prepotearnos a nosotros cuando eran ellos los que tenían que haber acompañado al árbitro".
El titular de Argentinos agregó: "Las fuerzas del orden son culpables, también, del nerviosismo de la gente. Si hasta trajimos una murga de la Paternal y el comisario Ricardo Donaire la desalojó de la platea. Todo esto nos alteró".
Consultado Donaire, titular de la seccional 13ª, sólo informó que en ese encontronazo resultó un joven detenido y dos efectivos con contusiones.
Sobre los enfrentamientos entre hinchas de Argentinos y efectivos policiales sobre la avenida Avellaneda no pudo proporcionar datos concretos, porque en ese momento el comisario se encontraba escoltando a Ruscio, para que se alejara del vestuario por una salida alternativa por Martín de Gainza.
Según trascendió, por esas corridas y pedradas hubo diez detenidos y siete agentes heridos, trasladados al hospital Churruca.
