En off... side: en Tigre ganaron los violentos

Valarco analiza la salida de Cagna y la llegada de Caruso Lombardi, un DT con espaldas anchas como para bancarse a la barra brava
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22 de diciembre de 2009  • 16:00

Tanto fue el cántaro a la fuente, que al final…..Cagna se desvinculó de Tigre. Si el resultadista es quien opina, dirá rápidamente: está bien, cumplió un ciclo. Si el que hace el análisis es un simpatizante de Tigre, despojado del resultadismo contundente, dirá: se va un tipo que hizo una muy buena campaña, que los metió en una competencia internacional y que se fue, abrumado vaya uno a saber por que.

Cuando Cagna se enteró que la barra apretó, mal, a Morel, Castaño y Gimenez, dijo no va más. Lo sacudió lo que vomitó Matías Gimenez, sin anestesia, a mediados de noviembre: "Sé que no es lindo irse de esta manera, la decisión la he tomado por la seguridad de mi familia. No quiero que les pase nada. Tengo dos hijos que valen más que una pelota.". Fue suficiente y se lo hizo saber a los directivos. Gustavo Goñi, su representante y amante del bajo perfil, lo entendió y lo respaldó a la hora de tomar tan difícil decisión.

Sergio Massa, hombre fuerte de Tigre en lo futbolístico y en lo gubernamental, siempre lo bancó al ex jugador de Boca, como entrenador. Como muestra de reconocimiento a lo hecho en la entidad de Victoria, antes de la partida, le preguntó por el nombre que lo pudiese suceder. Cagna fue contundente, como pocas veces, y dio el nombre de su sucesor: Diego Cocca. De poco sirvió. Sólo dos llamados telefónicos a Bryan Costa, representante del ex técnico de Godoy Cruz, pagaron con el deseo de Cagna. Todo verso, para la gilada. De Cappa, ni siquiera consiguieron el teléfono. La decisión estaba tomada, antes que se fuera Cagna, y tenía nombre y apellido: Ricardo Caruso Lombardi.

El perfil del nuevo entrenador debía reunir tres puntos fundamentales: contrato pagable, no ser pretencioso a la hora de pedir refuerzos y que conociera al club. "El vestuario me gusta manejarlo a mí, No quiero figuritas, que me compliquen el día a día", había dicho en Racing cuando le ofrecieron al "Piojo" López y a Marcelo Delgado, como refuerzos. El perfil cerraba perfectamente.

Luis San Martín, presidente y Alfredo Reta, vice, en esta no opinaron y aceptaron la decisión tomada por Ezequiel Melaraña, otro de los vices y hombre de confianza de Sergio Massa. Caruso era el técnico que iba a conseguir los puntos necesarios como para sacar a Tigre de la posición incómoda en que se ubica y, como bonus track, es un apellido al que la hinchada de Tigre, le tolera lo que no a otros.

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