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Cuando Ángel Cappa dejó la dirección técnica de Huracán, para el simpatizante del Globo se fue algo más que un entrenador, se fue el creador del tiki-tiki y alguien con quién se habían identificado desde el vamos. Con Ángel, habían estado a un paso de la gloria aquella tarde de julio del año pasado, cuando cayeron frente a Vélez en Liniers. El siguiente semestre fue muy distinto y sin llegar a terminar el Apertura, dijo chau. Pero su adiós tuvo varios capítulos. Cuando Huracán jugó de local se hizo presente en el Tomás Ducó, causando múltiples muestras de afecto hacia su persona, al mismo tiempo que plateístas rompían los vidrios del palco donde se encontraba Carlos Babington, presidente quemero, en una muestra de disconformismo por la ida de Cappa.
Los dirigentes de Banfield tuvieron la muy buena idea de convocar a jugadores y cuerpo técnico del actuall equipo, ex jugadores, hinchas famosos y de los otros, para celebrar el campeonato, logrado bajo la batuta de Julio Falcioni. Los festejos estuvieron a la altura de las circunstancias, con un estadio repleto, salvo un hecho lamentable que dejó su huella: cuando el simpatizante del Taladro divisó la silueta de Santiago Silva, estalló en aplausos y ovaciones para el goleador, para luego comenzar la andanada de insultos y amenazas para Carlos Portell, presidente del club, por no haber retenido al uruguayo para este campeonato que comienza.
Son casos parecidos desde el amor de los hinchas por ellos. Son distintos desde la intimidad de los hechos. La diferencia es que Cappa lo hizo por iniciativa propia, sin que nadie le haya dicho de concurrir para ver al Globo , desde la platea. En cambio, no quedó muy claro quien invitó a Silva a los festejos, en momentos en que el horno no estaba para bollos . La novela del verano, que tuvo en jaque a todo el mundo banfileño, recién había concluído y todos estaban muy sensibles.
El martes al mediodía se reunieron Portell, Héctor Clide Díaz, gerente del club y Julio César Falcioni. El presidente estaba que volaba, le duraba la bronca por los insultos y quería saber quien había invitado al uruguayo. Les preguntó si alguno de ellos dos había sido, le juraron que no. No entendía como una sola presencia había sido más importante que el primer título conseguido en 114 años. No entraba en razones y más cuando repasaba los esfuerzos que habían hecho para lograr tan anhelado objetivo.
Ahí mismo les avisó que presentaba la renuncia a su cargo de presidente. Eran las 15.30 horas. Enterados sus pares de comisión directiva, más integrantes de distintas agrupaciones políticas, comenzó entre todos la difícil tarea de pedirle que revocara su anuncio.
Recién a las 20.15 lo convencieron que diera marcha atrás. Falcioni le dijo que si renunciaba, él tambien se iba con todo su cuerpo técnico. Aceptó seguir, sin estar del todo convencido. Todavía retumbaban en sus oídos la agresión verbal de los hinchas. Nadie sabe que pasó, ni quien invitó a Silva. Lo que queda claro, es que quien lo hizo, habla poco con Portell y lo quiere menos, casi nada...
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