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Boca está golpeado. La angustiante caída frente a Arsenal provocó derivaciones ingratas en los jugadores y también en el entrenador, Miguel Angel Russo, que ya comenzó a escuchar algunas recriminaciones por parte de los simpatizantes. El ánimo de los futbolistas se alteró; hoy, los invade un aura de fragilidad, porque nadie sospechaba que en Sarandí padecerían un traspié tan significativo, que los quitaría del segundo lugar en el campeonato local. El revés infligido por el equipo que conduce Gustavo Alfaro hizo mella en el grupo y, en una decisión inesperada de Russo, si se tiene en cuenta que el afectado es uno de sus jugadores predilectos, el director técnico marginó a Leandro Gracián de la lista de concentrados para el trascendental partido de mañana ante Tigre, en Victoria, en el adelanto de la 19a jornada del torneo Apertura.
Es verdad que el ex enganche de Vélez tuvo un pálido rendimiento ante Arsenal y por ello fue sustituido en el entretiempo, pero resulta injusto señalarlo como el único culpable del paso en falso en el Sur. Porque el nivel colectivo xeneize fue preocupante. Russo aplicó la mano dura con Gracián; sin embargo, no lo hizo con otros jugadores que atraviesan momentos de imprecisión, como Martín Palermo y Claudio Morel Rodríguez, entre otros. Si bien el entrenador brindó ayer una conferencia de prensa luego de la práctica, no se refirió a la separación de Gracián porque intencionalmente entregó la lista de concentrados una vez terminada la charla.
De todos modos, Gracián se hizo cargo de sus errores y, con madurez, expresó, en Radio La Red: "Yo soy el primero en darme cuenta de la situación y si la esquivo me va a costar el doble. Tengo 25 años y asumo la responsabilidad. ¿Qué explicación le encuentro a mi bajo nivel? Tiene que ver conmigo mismo, a veces estoy como falto de confianza. Anímicamente no quedás bien después de una derrota como la de ayer (por anteayer), pero hay que darle para adelante, otra no queda. A nivel grupo estamos muy dolidos, y en lo personal el doble".
Russo no lo admitirá nunca, pero es uno de los principales afectados por el vacilante camino de su equipo. Incluso, ayer, como sucede cada vez que un DT es observado con cierta desconfianza, una versión vinculó a Carlos Bianchi con Boca a partir de enero próximo. Russo, mientras tanto, señaló: "Las derrotas nos duelen, pero también sabemos levantarnos. A mis jugadores los conozco bien y también sé cuál es el pensamiento que tienen y quieren salir adelante. En un torneo con tantas cosas, con equipos irregulares..., todo está abierto".
Otro de los futbolistas más afligidos por el dubitativo presente fue Mauricio Caranta. El arquero, que fue el más destacado del conjunto azul y oro en Sarandí, no ocultó que haber perdido en una instancia crucial los derrumbó. "Todos sentimos una gran tristeza por la derrota. Es lógico que nadie esté conforme. Estábamos en condiciones serias de pelear por el título y ahora dependemos de otros resultados. Eso nos pone mal y es evidente que tenemos muchas cosas para mejorar. Ya no podemos fallar. Por eso contra Tigre tenemos que mostrar la misma actitud que tuvimos en el segundo tiempo del partido contra Arsenal", agregó el guardavalla.
Sin dudas, en el desafío frente al sorprendente equipo conducido por Diego Cagna, Russo deberá realizar modificaciones en el dibujo táctico. Por empezar, contará con el importante regreso de Ever Banega, que está recuperado de una distensión en el muslo izquierdo e ingresará por Gracián. El otro cambio será en la línea defensiva: Juan Angel Krupoviesa reemplazaría a Gabriel Paletta -sumó cinco amonestaciones-, y de este modo Morel Rodríguez se ubicará como segundo marcador central y el tucumano lo hará como lateral por la izquierda. En tanto, no se descartan otros movimientos de piezas.
Boca quedó concentrado anoche en el hotel InterContinental, con más dudas que certezas en el horizonte y con el ánimo por el piso. Sus próximos dos encuentros, frente a Tigre y al líder, Lanús -el domingo próximo, en la Bombonera-, resultarán determinantes con miras al Mundial de Clubes, en Japón, el gran objetivo del final de temporada. Boca padeció un duro golpe ante Arsenal y ahora deberá recurrir a su orgullo deportivo para salir a flote. No será sencillo.
4,66 es el promedio de Leandro Gracián, según los puntajes de LA NACION, en los nueve encuentros que disputó en Boca por el torneo Apertura. Su comienzo fue bueno, pero luego se diluyó.

