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SALTA.– La controversia, la inseguridad y la confusión, impiadosas, aparecieron en el momento y en el lugar menos pensado. Anoche, en esta ciudad, el encuentro entre River y Racing fue suspendido a los 43 minutos, cuando la segunda bomba de estruendo lanzada desde la tribuna de la Academia cayó dentro del campo de juego. La primera había sido lanzada a los 15 minutos y ya los jugadores habían advertido su intención de no continuar. Los explosivos no afectaron a ningún futbolista, hubo cuatro detenidos y se ofrecieron las máximas garantías. Pero la decisión ya estaba tomada y no hubo marcha atrás: la pelota ya no rodó.
Según informó la policía local, todos los detenidos viajaron desde Buenos Aires. Además, a última hora se analizaban los videos del sistema de seguridad y se buscaban más individuos.
El encuentro se desarrolló bajo el fervor y el entusiasmo del público salteño, ávido por el fútbol grande. El partido no definía nada en el torneo de verano, pero hubo 20.000 personas atraídas, entre otros motivos, por el debut en 2005 de Marcelo Gallardo, Marcelo Salas, Horacio Ameli y Lucho González.
Sobre el filo del primer cuarto de hora cayó el primer explosivo. Esa fue una severa advertencia. Los referentes, Marcelo Gallardo y Horacio Ameli, de River, y Diego Simeone, de Racing, le manifestaron al árbitro Rafael Furchi que si caía otra bomba no continuarían con el juego.
A los 43 minutos, otra bomba de estruendo cayó dentro del área de River, lejos de cualquier jugador, pero suficientemente efectiva como para terminar con el juego. Los gestos de Ameli fueron elocuentes. "Así no se puede seguir, viejo. Nosotros no volvemos... qué esperan... que maten a alguien", vociferó el defensor, que se quedó a un costado de la línea de cal. En medio de la confusión, Furchi dio por terminado el partido. En tanto, Simeone recibió varios insultos cuando se acercó al alambrado para pedirle tranquilidad a su gente.
Ya en los vestuarios, el entrenador del equipo millonario Leonardo Astrada dio un indicio de lo que vendría: "No queremos seguir jugando. Arrojaron dos bombas; es un verdadero peligro. Así no se puede". Del otro lado, Emilio Nicolás Comisso, integrante del departamento de fútbol de Blanquiceleste SA, aseguró: "Si se dan todas las garantías, creemos que el cotejo debe continuar. No tendría sentido suspenderlo..." Claro que eso no fue lo mismo que pensaron los futbolistas de Racing ni el entrenador Guillermo Rivarola.
Las conversaciones fueron incesantes. Hubo varios llamados telefónicos, incluso uno del presidente de River José María Aguilar, que se interiorizó sobre la situación. Los organizadores repitieron una y otra vez que había garantías, pero era demasiado tarde. "El partido está suspendido porque no se puede arriesgar la vida de los jugadores. Fue una decisión conjunta entre los capitanes y los técnicos de ambos equipos. Lo lamentamos profundamente", anunció Norberto Alvarez, dirigente del club de Núñez.
Los silbidos sonaron desde los cuatro costados cuando se anunció la decisión. En la tribuna de River se encendió una bengala. Resignada, la gente se retiró con calma del estadio Padre Marteareana. El fútbol soportó otro disgusto cuando menos se lo esperaba.
SALTA.– El antecedente inmediato de un partido de verano suspendido por incidentes fue el 21 de enero de 2004, cuando San Lorenzo vencía a River 1-0, en Mendoza, por el Pentagonal de Grandes. A los 32 minutos del primer tiempo, hinchas River arrojaron piedras y petardos al campo de juego sobre el arco de José Ramírez y, ante la caída del tercer proyectil, el árbitro Daniel Giménez suspendió el match. Esa noche, las autoridades del certamen le devolvieron a los hinchas el dinero de las entradas.
El último gran escándalo por torneos estivales se vivió el 26 de enero de 2002, cuando Boca superaba a River por 4 a 0, en Mar del Plata. El partido fue suspendido a los 15 minutos del segundo tiempo por un enfrentamiento entre los hinchas.
SALTA.– Fernando Marín, titular de Blanquiceleste SA, regresó anoche de Sudáfrica, donde estuvo de vacaciones, y les confió a sus colaboradores más cercanos que la idea de Racing es no desprenderse de Javier Pinola. Esto tiene que ver con la oferta por el defensor de la Academia que en las últimas horas hizo llegar Hamburgo, de Alemania.
Hoy habrá una reunión entre Marín y Adrián Castellano, representante de Pinola, durante la cual se resolverá el tema.
La principal dificultad, más allá de que el club alemán compense económicamente a Racing, está en que el DT Guillermo Rivarola le pidió a Marín retener al jugador, ya que sólo cuenta con Cristian Fernández como alternativa en el puesto de lateral izquierdo.

