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SAN PABLO.- La detención en pleno estadio de Morumbí del jugador Leandro Desábato, de Quilmes, acusado de racismo, terminó en un escándalo deportivo, diplomático y policial en Brasil. El arresto fue anunciado en plena cancha por el comisario Osvaldo Nico Gonçalves, del Grupo Armado de Represión a Robos y Asaltos, que comandaba el operativo de seguridad en el estadio, durante el partido en que San Pablo, anteanoche, le ganó por 3-1 a Quilmes por la Copa Toyota Libertadores. El motivo: el jugador Grafite, después de ser expulsado por empujar a Desábato con una mano en la cara, lo denunció por "injuria calificada con agravante por preconcepto racial". Según Grafite, Desábato lo habría llamado "negro de m...", y por eso lo habría empujado.
Ayer por la noche, 24 horas después, Desábato ya había recibido la sentencia del juez Marcos Zilli para obtener su libertad mediante el pago de una fianza de 10.000 reales -unos 11.000 pesos argentinos-. Sin embargo, el club juntó ese monto, pero fuera del horario administrativo, y entonces la liberación fue pospuesta para hoy. El dinero lo depositarían a las 11, pero el jugador, por trámites burocráticos, saldría sólo a las 19. Igualmente, hay versiones que indican que Desábato debería permanecer en Brasil hasta la semana próxima para cumplir trámites legales.
Después del arresto, el jugador de Quilmes fue trasladado, muy custodiado, a para la seccional 34a de la Policía Civil de San Pablo. Durmió en una celda improvisada -esa dependencia no tiene cárcel- y comió la vianda de los presos -una bandejita con pollo, arroz y porotos-. A la noche pidió que un médico lo atendiera, porque estaba sintiendo calambres y dolores musculares en las piernas. El médico de Quilmes fue autorizado a revisarlo y ponerle hielo.
"En cuarenta años de vida diplomática nunca viví algo así. Me pasé toda la noche en la comisaría, dándole apoyo al jugador, y ayudando en la obtención de asesoría legal", le contó a LA NACION el cónsul argentino en San Pablo, Norberto Vidal.
Al ser detenido, Desábato pensó que sería llevado a la comisaría para prestar alguna declaración y sería liberado. Cuando se le informó que quedaría detenido, se lo vio cabizbajo y, en cierta forma, atemorizado. Según el comisario que le tomó declaración, Desábato habría intentado justificar los insultos diciendo que "eso es común en la Argentina", y que no había querido tener una actitud racista con el jugador brasileño. "Pero no mostró arrepentimiento", insistió el comisario Gonçalves.
El caso llegó hasta la Comisión de Derechos Humanos de la Orden de Abogados de Brasil. Su presidente, Hedio Silva Júnior, dijo que Desábato no podría ser liberado sin un castigo. "No podemos dejar que vuelva a la Argentina sin mostrar que el brasileño no acepta una ofensa de ésas. Quiero que se quede en Brasil hasta el final del proceso. Y creo que Quilmes debería ser castigado."
Un conocido y bien considerado periodista brasileño, Marcelo Tas, publicó en su site de Internet una nota con el título "¿Racismo o tempestad en un vaso de agua?". "Me opongo a la violencia en el fútbol. Pero transformar una pelea dentro de la cancha en una impasse internacional, acusar al argentino de racismo como si fuera un Hitler, para mí es una exageración. Dentro de la cancha los jugadores se insultan, se pellizcan, se escupen... El fútbol es el teatro de una guerra."
Una paradoja en esta historia: en el partido de ida, en Quilmes, Desábato cambió su camiseta con Grafite...
La delegación de Quilmes, que había postergado el regreso -en un principio previsto para las 8 de ayer y luego pospuesto para las 22-, finalmente decidió quedarse en Brasil. Si el futbolista es liberado hoy, como se espera, Quilmes regresará esta noche a la Argentina y llegará en las primeras horas del sábado.
Con respecto al partido de pasado mañana por la 9a fecha del Clausura ante River, ya hubo sondeos en la AFA para postergarlo. Domingo Díaz, vicepresidente de River, expresó en radio La Red: "Nosotros estamos flexibles para postergar el encuentro si la gente de Quilmes así lo necesita". Hoy se definirá el tema.




