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MADRID.- No fue sólo en el mundo del fútbol: un paño de tristeza se instaló en España cuando llegó el desenlace tan temido y los médicos confirmaron, finalmente, que Antonio Puerta, el joven y prometedor defensor de Sevilla, murió en su cama de hospital, luego de sufrir un prolongado paro cardíaco en pleno partido ante Getafe.
Fue una sensación ambivalente. Por un lado, con las noticias desalentadoras que iban conociéndose sobre la salud del jugador, el fin se intuía inevitable. Pero, una vez confirmado, creció la sensación de enfrentar algo inexplicable. "¿Cómo pudo pasar esto?", se oyó una y otra vez.
Y la maquinaria del fútbol, que no se detiene fácilmente, sí hizo ayer su pausa en señal de luto. De hecho, fueron los compañeros de Puerta -los jugadores de Sevilla- los que dijeron que no podían jugar. Y reclamaron -y obtuvieron- de las autoridades la suspensión, hasta el lunes, del partido que ayer mismo debían jugar ante el AEK, de Grecia. "¿Cómo jugar cuando tenemos el corazón con Antonio, con su familia y con el hijo que estaba por nacer y que acaba de quedarse sin padre?", dijo uno de ellos. Al cierre de esta edición se esperaba la llegada del vuelo que traía al plantel sevillano desde Atenas para asistir al velatorio del colega caído.
Todo ayer eran lágrimas y evocaciones para "La zurda de diamante". Fue el día en que se oyó llorar a los duros del fútbol. "Hoy es uno de los días más tristes de este club. Nos ha abandonado quien nos cambió la vida", dijo, con la voz entrecortada, el presidente del club, José María del Nido. Se refería al certero remate con el que, en abril del año pasado, el jugador fallecido marcó frente al Schalke 04 alemán el gol que metió por primera vez al equipo en una final europea, que luego ganó. Y que inició la escalera de los cinco títulos que conquistó desde entonces. "Puerta nos abrió esa puerta y nos ha dejado", añadió el dirigente.
La tragedia que ayer se cerró había empezado el sábado último, cuando, en pleno partido frente a Getafe, Puerta se desmayó y cayó sin conocimiento. Rápidamente atendido por sus compañeros y por los médicos del plantel, abandonó el terreno por su propio pie. Pero, en el vestuario, volvió a desplomarse. Y si no murió allí mismo fue gracias a que el estadio tenía un desfibrilador con el que fue reanimado y conducido al hospital donde, desgraciadamente, se repitieron las paradas cardíacas, avanzó el daño cerebral y su estado se hizo irreversible.
Fueron incesantes las muestras de ánimo mientras estuvo internado. No sólo de la afición sevillista: también el plantel completo de su máximo rival, Real Betis, se presentó en la clínica, junto con jugadores de Real Madrid o de Atlético. Y, entre los argentinos que juegan en España, estuvo el apoyo de Javier Saviola. Todos, deseando lo que, con las horas, se volvía cada vez más difícil, hasta que fue imposible. "Al final, la única esperanza que quedó fue que Antonio viviera el resto de su vida como una planta y conectado a una máquina. Luego, ni eso", sintetizó uno de los amigos de la familia.
Todos los clubes de fútbol españoles expresaron sus condolencias. En varios estadios se guardó ayer un emocionado minuto de silencio, mientras la pena se repetía en las instituciones internacionales del deporte. El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, envió un telegrama en el que lamentó la muerte "del joven vitalista que contribuyó a engrandecer" a Sevilla. También el líder del principal partido de oposición, el derechista Popular (PP), Mariano Rajoy, expresó su pesar.
Puerta tenía 22 años y experiencia internacional. Esperaba su primer hijo para dentro de seis semanas. Su familia estaba en el estadio, alentándolo, cuando, de pronto, cayó desmayado. Ayer, tres días después, sobrevino el final que sumió a España en la congoja.
