Racing se lo empató a Estudiantes sobre la hora en un partidazo

En el Cilindro, igualaron 3 a 3, pero el punto no le sirve a ninguno de los dos; el Pincha no pudo llegar a la cima y la Academia no termina de levantar
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2 de abril de 2014  • 10:58

Ganaba Racing . Ganaba otra vez. Una fiesta era el Cilindro. De pronto, Estudiantes , como si se tratase de un ladrón de guante blanco, un pescador de recompensas maravillosas, transformó el resultado en un chasquido. Ganaba el León 3 a 2, se cerraba el telón. Y otra vez abruptamente, Campi lanzó un zurdazo espectacular: 3 a 3 en Avellaneda. Racing vive, y Estudiantes no es puntero, aunque mereció algo más. Un festín de fútbol en una noche de otoño.

El desarrollo tuvo un brusco giro apenas al minuto y 22 segundos. El cabezazo de Saveljich transformó el escenario drásticamente, porque Racing se retrasó varios metros, dispuesto a lanzarse al vértigo del contraataque y porque Estudiantes, herido, salió con desesperación en la búsqueda del empate. El fútbol, a diferencia de tantos deportes, tiene esa magia de lo impensado, de lo imprevisto: cómo un gol en un momento determinado (en este caso, apenas señalado el pitazo inicial) puede transformar un libreto.

No tiene muchas luces Estudiantes, pero cuenta con fuerza y voluntad. Y una táctica rigurosa, metódica y agresiva, según el caso. Para defender y para atacar. Y eso fue el León: Saja empezó a agigantar su figura desde temprano, con una salvada espectacular a un gran tiro libre del pibe Correa.

Fue un vendaval Estudiantes. Encontró rápido el premio al empeño: Carrillo , con un rebote fortuito en Alvarado, luego de un taco del mismo delantero. Racing se había retrasado sin sentido y Estudiantes tuvo espacio, tiempo y pelota en su poder. El conductor, a los 39 años, sigue vigente: resultó el termómetro del espectáculo. Sigue latiendo: un estímulo para su trayectoria y un espejo demasiado borroso para el chato fútbol nuestro. Pudo Estudiantes, también, cambiar la historia rápidamente. Es cierto: Rulli le tapó un disparo a De Paul , pero de lo que siguió en la primera mitad, Estudiantes fue el dominador exclusivo. Un remate lejano de Verón y una arremetida de Carrillo finalizaron en las manos salvadoras de Saja.

Más aún: en el segundo capítulo, Jara estuvo a punto de celebrar, pero el arco es pequeño si debajo de los tres palos vuela el Chino, de una a otra frontera. Racing tenía que salir del encierro. Debía salir del letargo, respaldado en su maravillosa hinchada, que entonó su alegría aun cuando el desarrollo era esquivo. Porque la Academia estaba al borde de la derrota hasta que los pequeños hombres de la casa, cuestionados un tiempo atrás, aparecieron con velocidad y fundamento. Viola fue un terremoto por el sector derecho, voló entre tres defensores inútiles en el arte de la marcación. Ni la Bruja Verón lo pudo frenar. El centro, preciso, perfecto, encontró a De Paul como un clásico número 9. Definición y celebración a lo grande. Racing se burlaba de los merecimientos.

Interesante espectáculo el de los últimos 20 minutos. Porque Racing no se refugió demasiado atrás: creyó en la velocidad de los chicos y de Hauche , recién ingresado. Estudiantes estaba latiendo: Patito Rodríguez , en lugar de Román Martínez , para darles una inyección punzante a los juegos del ataque. Cómo debió marcar la Academia sin agazaparse, cómo debió atacar el León sin descuidarse: una lección de varios minutos para los amantes de las tácticas. Adiós a los libretistas: lo que siguió no estaba escrito.

Estudiantes, antes, durante y después, siempre fue algo más. Patito, un ex Independiente, un velocista, le cedió el 2-2 al uruguayo Olivera. Y al rato, casi en el final, Rodríguez capturó un gran pase de Verón y selló el 3-2. Faltaba la última perla: Campi, con un zurdazo sensacional, marcó el 3-3 definitivo.

Estudiantes debió ganar. Debió saltar a la punta. No pudo. Racing le gritó en la cara. Un 3 a 3 sensacional, que a los dos dejó disconformes.

CAMPI, UN VOLANTE CON LLEGADA

Gastón Campi es defensor. Pero el entrenador Mostaza Merlo lo ubica como volante. El pibe, surgido en la casa, de 22 años, selló el 3 a 3 definitivo. Un zurdazo que viajó casi rasante y acabó en el arco de Rulli en el final. Se trató del segundo tanto de Campi: el primero fue un cabezazo, en el 3-1 contra Gimnasia del 2 de noviembre de 2013.

El gol de Saveljich

El gol de Carrillo

El gol de De Paul

El gol de Olivera

El gol de Patito Rodríguez

El gol de Campi

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