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Estudiantes alcanzó algo que no muchos equipos pueden jactarse de poseer: seguridad. Se para frente a la ecuación por resolver con una mirada superadora. Posee la calma de aquel que sabe qué tiene para alcanzar el resultado que persigue. Se podría catalogar como un momento de lucidez colectivo, pero sería incurrir en un error. Del equipo platense se desprenden un particular aroma a triunfo, porque cuenta con una serie de recursos que lo ubican, por lo general, por encima de la oposición de turno. No importa quién o cuántos de sus mejores piezas estén en el campo de juego, todos están en la misma sintonía.
No es casual que nuevamente acceda a las instancias finales de la Copa Libertadores. Es el dueño del cetro continental y pretende reescribir la historia. Quizá sin tanta enjundia como en la última conquista, pero con el aplomo que le otorga saber de qué se trata haber trepado hasta el escalón más alto de América. Dejó en el camino al San Luis Potosí, un rival lejos de la jerarquía de Estudiantes. Pero el ticket hacia los cuartos de final no lo logró anoche, sino que el negocio lo hizo en la excursión por suelo azteca, cuando se trajo el éxito pese a los 1860 metros de altura. Ahora espera tranquilo por el ganador de hoy en el cruce entre Banfield e Inter, de Porto Alegre.
Tampoco se reduce todo a luces ocasionales de algún protagonista. Se trata de un equipo que se expresa con voracidad de éxito. Por eso el pedido del público sobre el final del juego: cuando advirtió que la misión Libertadores estaba cumplida, le hizo saber a sus muchachos que el próximo paso es ganar el domingo ante Central. Saben que puede ser el juego que les permita alzar el título del Clausura.
Y cómo no pensar que el conjunto que dirige Alejandro Sabella es capaz de quedarse con todas las fichas de la mesa. Si Juan Sebastián Verón regala instantes de absoluta perfección que hacen pensar que, en realidad, sólo él juega como se debe al fútbol y los demás hacen otra cosa parecida.
Cómo evitar creer que cuenta con demasiada ventaja sobre el resto cuando cuenta con una serie de bienes que respaldan cualquier contratiempo. Porque no estuvo Braña, pero el DT improvisó a Leandro Benítez para acompañar a Verón, que no derrochó sudor como lo hace habitualmente el Chapu, pero potenció la inteligencia en la mitad de la cancha para administrar la pelota. Y si algo faltaba para confirmar que Estudiantes gana por convencimiento y confianza, Benítez marcó dos de los tres goles del conjunto plantense.
Hasta Leandro González es un buen tester del contagio que provoca sentirse sólido mentalmente. Porque compartió el ataque con el goleador, Boselli, pero fue González el que abrió el camino para el triunfo de anoche, como también fue él quien convirtió en el primer partido de la serie y Estudiantes se sintió cerca de los cuartos de final. Hasta hace unos meses era resistido en Racing y en Estudiantes pensaban no extender desde el mes próximo el contrato. Pero él habló en la cancha.
Hasta cuando aparecieron los nervios en escena de la mano de César González y Diego de la Torre, cuando construyeron el gol de San Luis, el equipo de Alejandro Sabella respondió con paciencia y contundencia para que nada altere sus planes.
Estudiantes, desde hace un tiempo, sólo se encarga de dejar en claro que es el único equipo que está seguro de lo que hace.
6 es la cantidad de goles que suma Leandro González con la camiseta de Estudiantes. Anoche marcó su tercer tanto en la Copa y en el torneo local tiene la misma cantidad de conquistas.
El domingo, Estudiantes recibirá a Central, con la posibilidad de coronarse campeón del torneo local, y el próximo miércoles será visitante de Banfield o Inter, de Porto Alegre, lo que se definirá hoy. Luego vendrán la última fecha del Clausura y la revancha por la Copa, el miércoles 19
Clemente Rodríguez no seguiría en Estudiantes, ya que la dirigencia no estaría dispuesta a mantener el mismo contrato, que finaliza en junio.
Estudiantes estuvo 415 minutos sin recibir goles en la Libertadores. El último se lo había marcado Alianza Lima, en la primera fase (1-4, el 18
2).
Antes del partido hubo un minuto de silencio en memoria de Guillermo Cichetti, ex presidente del club que falleció el lunes pasado.



