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"Pretendo compromiso por y para todos." La voz de Julio César Falcioni, el flamante conductor de Boca, retumbó en cada rincón del vestuario en el predio de Casa Amarilla. Cordial, prudente, serio, el ex DT de Banfield se presentó frente a sus nuevos dirigidos, aunque él mismo se encargó de decir que los consideraba "compañeros de trabajo", en un evidente gesto de cortesía. No sólo lo escucharon los futbolistas: también los dirigentes de mayor influencia, como el presidente Jorge Amor Ameal y los vicepresidentes Juan Carlos Crespi y José Beraldi. Después de dos años de frustraciones en la Ribera, Falcioni, de 55 años, dio ayer los pasos iniciales del mayor desafío de su experimentada carrera y lo primero que hará será tratar de armar una verdadera fortaleza: se notó inmediatamente en sus acciones y en los mensajes enviados para el equipo, la prensa, los hinchas y los dirigentes. En un año de elecciones, Boca está obligado a cambiar de imagen y Pelusa sabe que deberá tomar decisiones acertadas y sin que le tiemble el pulso para no terminar como el Bichi, Claudio Borghi, por ejemplo, y marcharse pronto.
Falcioni aguarda con ansiedad la llegada de los cuatro refuerzos que pidió: Leandro Somoza –se encuentra a un paso de incorporarse–, Walter Erviti, Darío Cvitanich y un arquero, que podría ser Adrián Gabbarini, de Independiente, ya que la transferencia de Oscar Ustari es muy compleja económicamente. Mientras, Julio César ya empezó a moverse para intentar que nada se le escape. Antes de asumir, el DT se empapó lo más que pudo de la comidilla xeneize consultando a distintos personajes que tuvieron –o tienen– vinculación con el club. No quiere decirlo abiertamente porque teme a quedar mal parado frente a la opinión pública, pero Falcioni pretende adoptar algunas decisiones que en su momento utilizó y tantos resultados le dieron a Carlos Bianchi, quien terminó siendo el entrenador más ganador de la historia. Falcioni, como en su momento lo hizo el Virrey, elegirá un dibujo táctico "clásico", con cuatro defensores (aun no tiene definido quién será el lateral derecho), cuatro mediocampistas y dos delanteros; claro que si Juan Román Riquelme se encuentra en buenas condiciones atléticas (ayer se entrenó con normalidad), el sistema incluirá a un enganche.
El técnico no sólo intentará que se formen "sociedades" en el grupo, sino también dentro de la cancha; desde los atacantes a los propios defensores.
"Estoy en el equipo más grande y tengo a los mejores jugadores", expresó el conductor. Pero naturalmente espera reforzar el plantel. "Si lo potenciamos vamos a hacer aun mejor las cosas (...) Ojalá me pueda quedar mucho tiempo en el club", añadió el DT, que llegó a Boca con los asistentes Javier Sanguinetti y Omar Píccoli, más el preparador físico Gustavo Otero, que estuvo siguiendo de cerca todos los movimientos de los jugadores. En las próximas horas, los futbolistas terminarán de hacerse distintos estudios médicos antes de viajar a la pretemporada en Tandil.
Pese a que Falcioni intentó llevar a Boca al médico que trabajaba junto con él en Banfield, Gustavo Ríos, el cuerpo médico xeneize no se modificará. "Está todo bien, estoy conforme con los médicos". También se preocupó por ser diplomático en el momento de referirse a las divisiones que hace varios años perjudican al plantel: "Lo dije el día que llegué y lo repito: el vestuario es de los jugadores, ellos lo defienden, lo protegen, yo no me meto". Falcioni puso primera en Boca. Le puso cerrojo a muchas puertas que estaban abiertas con un objetivo: crear una fortaleza que sea imbatible. El desafío no será sencillo.
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jugadores aproximadamente viajarán el próximo domingo en ómnibus rumbo a Tandil para realizar los trabajos de pretemporada. El plantel se alojará en la Posada de los Pájaros y realizará los ensayos de fútbol en el club Banco Provincia.

