Fernando Redondo, a 20 años de una obra de arte: un taco inmortal, los imanes de sus botines y el estilo Michael Jackson

Redondo se queda con la pelota, Keane no puede impedirlo: el argentino fue amo y señor aquella noche histórica en Old Trafford, cuando Real Madrid eliminó a Manchester United
Redondo se queda con la pelota, Keane no puede impedirlo: el argentino fue amo y señor aquella noche histórica en Old Trafford, cuando Real Madrid eliminó a Manchester United Fuente: AP
Diego Morini
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19 de abril de 2020  • 16:19

Una obra magnífica en un escenario de lujo. Un sueño en el teatro donde todo puede volverse realidad. Un artista estupendo, elegante, genial, de los de antes, con un talento imperecedero. Una escena inolvidable, aquella del 19 de abril de 2000. Ni el paso de 20 años puede diluir la emoción de aquel día. Un movimiento dulce y picante, una explosión de sabor en boca. El éxtasis como bandera y Fernando Redondo como el dueño de las luces. Real Madrid, su armadura, Manchester United, el actor de reparto. Un taco eterno, una acción que derritió hasta al más agnóstico de la pelota. Old Trafford como testigo, los cuartos de final de la Champions League como cita. La imagen se multiplica: el chico de los pelos al viento, el que germinó en el semillero del mundo de la Paternal, puso de rodillas a un gigante. Escribió, esa noche, una de las páginas más recordadas por un visitante en la historia de ese majestuoso estadio.

Real Madrid encontró en Redondo, el impecable Fernando, a la pieza de colección ideal para su vitrina. Y él inmortalizó aquel camino hacia la octava Orejona ganada por la Casa Blanca del fútbol con aquella maravilla que tuvo como víctima al defensor noruego Henning Berg. Tras el engaño, el zurdo llegó hasta el fondo de la cancha, hizo una pausa más y soltó la pelota hacia el corazón del área chica: a su compañero Raúl solo le bastó empujarla para que la obra terminase en gol, el del 3-0 parcial. Aquello tuvo un sabor especial no sólo por la jugada que dibujó el volante argentino, sino porque el encuentro finalizó con un triunfo por 3-2 (un resultado que se pagó 66 a 1 en las apuestas): era la primera vez en su historia que Real Madrid superaba una eliminatoria europea después de haber empatado como local en el primer partido (0-0).

El taco eterno

Fue una gema dentro del mundo del fútbol. Siempre prolijo, pero rebelde. Con Claudio Marangoni como referencia para hacer de su juego un arte y con Sergio Batista como norte para entender cada espacio en la cancha como lo hacía Checho en Argentinos Juniors, Redondo tocó la puerta del fútbol argentino a los 16 años, de la mano de José Yudica vestido como "Bichito Colorado".

Se rebeló ante Carlos Bilardo en la selección y se negó a ser dirigido por Daniel Passarella por aquella imposición de que sus jugadores se cortasen el cabello: "Me llamó y nos reunimos en el hotel Palace de Madrid. Me pidió que me cortara el pelo y yo le dije que no lo haría. Y me dijo, me acuerdo literal, que como la selección estaba por encima de los hombres y los nombres, si necesitaba convocarme lo iba a revisar. Cuando esto salió en la prensa, él declaró que en realidad lo del pelo había sido un tema secundario, que no me había convocado porque yo no quería jugar por la izquierda, una mentira gigante. Y a partir de ahí, para mí, ya no hubo vuelta atrás", contó hace casi un año Redondo en una entrevista con LA NACION. Encontró refugio en Alfio Basile cuando fue uno de los conductores de la Argentina en la Copa América de 1993 y después manejó la mitad de la cancha en aquel doloroso Mundial de 1994.

No tiene fecha de vencimiento aquella maravilla, por eso todavía resuenan las palabras de Sir Alex Ferguson: quienes estaban cerca del DT, aseguran haberle escuchado decir sobre Redondo: "¿Qué tiene este jugador en sus botines? ¿Imanes?". De la misma manera que The Guardian publicaba aquella noche: "Es un mediocampista volátil e inflexible". Y en varios medios ingleses hasta consideraban que aquel taco del volante central argentino, era una secuencia tan elegante que rara vez se podía ver en el fútbol. Era, comentaban, como ver a Michael Jackson ejecutar la caminata lunar.

La jugada de Redondo fue la imagen de portada del diario As de este domingo.
La jugada de Redondo fue la imagen de portada del diario As de este domingo.

Es posible que a las generaciones actuales les quede muy lejana esa pieza de Rodondo: el dominio de las imágenes se divide ahora entre las genialidades de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, pero para comprender todavía mejor cómo una jugada puntual puede resultar un mojón dentro del mundo de la pelota, sólo hace falta revisar los archivos para encontrar palabras como las del arquero de Manchester United aquella noche, Raimond van der Gouw, que sentenció: "Ese taco mató a Henning Berg". A los pocos meses Berg se fue del club y su carrera tuvo cuatro temporadas más entre Blackburn Rovers (200-2003) y Rangers (2003-2004).

Raúl y Redondo celebran la victoria en Old Trafford. El capitán le había servido a su compañero un gol inmortal
Raúl y Redondo celebran la victoria en Old Trafford. El capitán le había servido a su compañero un gol inmortal Fuente: AP

Son miles de recuerdos los que afloran de aquella Champions que Real Madrid levantó en París, después de vencer a Valencia por 3-0, con Redondo como el mejor jugador del torneo. Sin embargo, la huella fue la del 19 de abril y lo que hizo el volante argentino en Old Trafford resultó determinante, y para muestra de ello, sólo hace falta leer lo que dijo Vicente del Bosque, el DT del Madrid, tras la eliminatoria ganada frente a Manchester United: "Redondo fue el jugador con más personalidad que hemos tenido nunca, un futbolista inspirador y que domina el centro del campo él solo". Clarísimo. Unos meses después, el chico que pateó por primera vez una pelota en Talleres de Remedios de Escalada, era nominado al Balón de Oro.

En una charla con AS, Redondo dejó en claro que tiene bien fresco el recuerdo de aquella acción, porque fue una jugada, no un gol y eso permite entender la dimensión de lo que implicó para el fútbol ese exquisito taco y la resolución posterior: "Me parece mentira que hayan pasado 20 años. Será que los buenos recuerdos uno los mantiene más cercanos. Quizá también porque terminamos la temporada consiguiendo esa octava Champions. Recuerdo bien la jugada que comienza en nuestro propio campo, presionados por los jugadores del Manchester, recibo de Roberto Carlos, toco con Savio que me devuelve con clase por encima de la cabeza de Gary Neville y arranco hacia adelante, recostado sobre la banda izquierda. En el uno contra uno el taconazo fue un recurso técnico, un momento de inspiración. No lo había hecho antes profesionalmente, sí con alguna frecuencia en divisiones menores cuando jugaba en Argentinos Juniors. Para mí fue importante levantar la cabeza y hacer la pausa para ver llegar a Raúl por el segundo palo y que finalizara en gol".

¿Cómo jugaba Redondo?

Su carrera se cerró en Milan con cuatro temporadas marcadas por las lesiones, renuncias a su sueldo por estos imponderables, pero con una cosecha de títulos que lo siguieron ubicando en la elite del fútbol mundial: la Copa de Italia y la Champions League (2002-03), la Supercopa de Europa (2003), la Serie A (2003-04) y la Supercopa de Italia (2004).

Una manera de sentir el juego. Una expresión deportiva en su totalidad. El fútbol como bandera, la pelota como aliada. La prestancia como carta de presentación y la claridad en el mensaje. Daniel Balmaceda, periodista de la revista El Gráfico, le pidió en septiembre de 2000 que definiera al jugador argentino y Redondo dijo: "El jugador argentino tiene que ser hábil, con talento, con carácter. Un jugador ganador que se sobrepone a los momentos difíciles. Que es inteligente. Que sabe leer el juego. Que tiene una sensibilidad para tratar el balón a la hora de imaginar una jugada, un gol. Para mí, eso es un jugador argentino". Una perfecta lectura de todo su talento.

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