Mundo Redondo: la relación con Silvio Berlusconi, la pelea con Passarella y el noviazgo con la hija de Solari

Redondo, con pelo largo, en el Mundial de 1994, el día de la eliminación frente a Rumania
Redondo, con pelo largo, en el Mundial de 1994, el día de la eliminación frente a Rumania
Diego Borinsky
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5 de abril de 2019  • 12:10

Las 100 preguntas a Fernando Redondo pasaron por muchos temas de su rica carrera deportiva, con alegrías y también tristezas, por lo que fue su obligado retiro a raíz de una lesión de rodilla cuando pasó al Milan. Dentro de su trayectoria, tuvo algunos capítulos significativos, como la pelea con el entonces DT del seleccionado nacional Daniel Passarella y la polémica por el corte de pelo, las anécdotas con Silvio Berlusconi , mandamás del Milan, y su vida íntima a partir de la relación con la hija del exjugador y entrenador Jorge Indio Solari, que lo dirigía en Tenerife, España.

-De tu paso por Milan, habrá alguna anécdota de Silvio Berlusconi...

-Más allá de sus ideas políticas, con las que podés congeniar o no, es un tipo con una gran personalidad y un carisma especial. En Milanello estábamos entrenando y de repente empezaban a llegar autos con vidrios negros, enseguida aterrizaba el helicóptero, Berlusconi bajaba, nos saludaba y daba una especie de charla técnica, un comentario de lo que había visto el fin de semana. El tipo sabe de fútbol. En un Milan-Inter, estábamos para entrar en el campo de juego, de golpe los allegados empezaron "el presidente, el presidente", se abrió la puerta del vestuario, entraron los escoltas y detrás Berlusconi. "Ragazzi, a esta hora tendría que estar reunido con Angela Merkel, suspendí la reunión para venir a verlos, hoy hay que ganar, eh". No me acuerdo si dijo Merkel o algún otro peso pesado, pero sí me acuerdo que ganamos (risas).

Redondo en la selección, con pelo largo; también alzando la Champions con Real Madrid y con la camiseta de Milan
Redondo en la selección, con pelo largo; también alzando la Champions con Real Madrid y con la camiseta de Milan

-¿Cuál fue el motivo real del desacuerdo con Daniel Passarella en los tiempos del seleccionado?

-Él me llamó y nos reunimos en el hotel Palace de Madrid. Me pidió que me cortara el pelo y yo le dije que no lo haría. Y me dijo, me acuerdo literal, que como la selección estaba por encima de los hombres y los nombres, si necesitaba convocarme lo iba a revisar. Cuando esto salió en la prensa, él declaró que en realidad lo del pelo había sido un tema secundario, que no me había convocado porque yo no quería jugar por la izquierda, una mentira gigante. Y a partir de ahí, para mí, ya no hubo vuelta atrás.

-Ahora, ¿no es un sacrificio menor cortarse un poco el pelo para jugar en la selección? Ya se lo había pedido a Batistuta, no podía hacer una excepción con vos.

-¿Vos considerás que un jugador de fútbol tiene que llevar el pelo de determinada manera para representar a un equipo? Yo entiendo que es importante la disciplina y la responsabilidad, tener una imagen aseada, por supuesto, pero el pelo lo llevo como quiero. Sinceramente, no había sustento en su pedido y le dije que no lo compartía. Después, ya no podés trabajar con alguien que miente públicamente como lo hizo él. Con el tiempo, pensé que quizás hizo todo eso por compromiso, que él prefería otro tipo de jugador en mi posición, pero a la vez sentía la presión por llamarme, y por eso buscó la excusa del pelo, sabiendo que no me lo iba a cortar.

-¿Qué hacés si te cruzás a Passarella por la calle?

-No sé, la verdad que no sé, pero tampoco guardo rencor, pasó hace mucho tiempo. Me perdí la posibilidad de jugar un segundo Mundial justo después de haber ganado la Champions con el Madrid y fue muy doloroso para mí. Pero vuelvo al comienzo: a cualquier precio, no. Son los valores que me inculcaron mis padres.

Su inolvidable jugada en Old Trafford

-¿A quién conociste primero: a Jorge Solari o a su hija Natalia?

-Ja, ja, a ver. creo que. bueno, antes de irme a Tenerife nosotros coincidimos en Mar del Plata con todos los Solari, en el balneario, y ahí la vi a Natalia por primera vez. Después, cuando Jorge llegó a Tenerife, nos pusimos de novios. A escondidas primero y con mi suegra Esther como cómplice, que se portó muy bien (risas).

-¿Y quién se le dijo al Indio?

-Creo que Jorge supo desde un principio y se hacía el tonto (risas), hasta que llegó un momento en que ya no nos podíamos esconder, porque aparte la isla es chica, y una vez me invitó a comer a la casa. Todavía era mi técnico en el Tenerife.

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