Franco Soldano, su aporte en el nuevo Boca y qué le pide Russo tácticamente

Franco Soldano, un delantero que se ganó su lugar en el nuevo Boca de Miguel Angel Russo
Franco Soldano, un delantero que se ganó su lugar en el nuevo Boca de Miguel Angel Russo Fuente: LA NACION - Crédito: Manuel Cortina
Franco Tossi
(0)
9 de febrero de 2020  • 23:59

El fútbol vivirá constantemente con un dilema que no tiene una respuesta exacta. Muchas veces, los entrenadores deciden, estratégicamente, que ciertos jugadores jueguen en una posición diferente a la natural. En esas situaciones, ¿qué es preferible? ¿La negación del futbolista para dejarle el lugar a un compañero que se sienta más cómodo y confiado de aportar lo que el técnico necesita o bien el compromiso y la expectativa de aprovechar la oportunidad, pese a la incomodidad? Franco Soldano pertenece al último grupo.

Porque si bien ha tenido más participaciones como N° 9 en sus once partidos oficiales con la camiseta de Boca, viene cumpliendo otro rol diferente que se aleja un poco del goleador que es. Antes, con Gustavo Alfaro, y ahora también. Aunque de a poco va tomando forma el modelo que Miguel Ángel Russo pretende de él.

Contra todo pronóstico, el sunchalense, de 25 años, hoy parece ser una fija entre los once de Russo. Su situación se revirtió. Porque, por un lado, la institución de la Ribera, en las manos del vicepresidente segundo Juan Román Riquelme, priorizó la búsqueda de un centrodelantero de jerarquía ( Paolo Guerrero) a lo largo del mercado de pases; por otro, el interés de Vélez por incorporarlo fue fuerte, pero Soldano decidió quedarse. Y Russo le dijo que iba a tenerlo en cuenta como a todos. En el reinicio de la Superliga, ante Independiente no tuvo acción, pero el desgarro de Mauro Zárate le dejó un hueco para meterse en la pelea.

Eso sí: no lo está haciendo de nueve-nueve. Salvando las distancias, vivió algo parecido en el pasado cuando fue muy discutido su rendimiento, aunque la crítica se dirigió más al accionar de Alfaro, DT xeneize en 2019, al hacerlo jugar de volante por la derecha en dos de los tres superclásicos frente a River: el 0-0 por la Superliga y el 0-2 de la ida de semifinales de la Copa Libertadores, ambos en el Monumental. Aún no se entiende qué se buscó el técnico con esa determinación, porque antes y después Soldano tuvo escasa participación con Alfaro. El presente es diferente: es segunda punta, más aggiornado a su función de origen, las que hacía desde las inferiores.

¿Por qué no de referencia de área? Evidentemente, pese a hacerse conocido por los tantos goles que hizo en Unión, de Santa Fe, en 2018, ambos entrenadores vieron algo más en Soldano: la entrega suficiente para ayudar cuando el equipo no posee la pelota. Uno está administrándolo mejor que el otro.

Con Tevez somos la primera línea de presión. Debemos ser apoyo de los volantes, que son rápidos y desequilibrantes. Como todo delantero, hay que finalizar las jugadas que queden
Franco Soldano

De hecho, el propio futbolista lo reconoció el viernes, en la previa del partido con Atlético Tucumán: "Puede ser que jugar de 8 me haya perjudicado". Enseguida, dejó en evidencia la voluntad con la que vive: "Un clásico, Copa Libertadores... ¿Cómo voy a decir que no? Uno no piensa en el beneficio personal sino en lo que puede darle al equipo. Seguramente cometí errores propios del desconocimiento de la posición, pero las ganas y el sacrificio no podía negociarlos".

Por eso es que Russo lo escogió como acompañante de Carlos Tevez dentro del esquema 4-1-3-2: corre, presiona, molesta, se faja con los defensores y pone la pierna cuando la pelota queda suelta. Y, además, la intención es que el ídolo no se desgaste: "Necesitamos un Carlos (Tevez) lúcido en los últimos metros", explicó Soldano. Esa función, claro está, no la puede cumplir Ábila, que arrancó el ciclo como suplente, y queda por ver para cuál de las dos posiciones de ataque lo ven a Hurtado, que llegó hace unos días desde el Preolímpico. Zárate, en menor medida, puede acoplarse: Miguel Russo está ante esos problemas que a los entrenadores le dan placer.

Franco Soldano, estuvo cerca de convertir un gol ante Talleres, en la fecha anterior, pero se le dio contra Atlético Tucumán
Franco Soldano, estuvo cerca de convertir un gol ante Talleres, en la fecha anterior, pero se le dio contra Atlético Tucumán Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima

"Opciones ideales no hay. Es buena la sana competencia y que, cada uno con sus características y formas, nos permita encontrar lo que necesitamos. Tiene que ver con el día a día, el trabajo y el cuidado personal, lo que deriva en el salto a nivel grupal", opinó el DT, con una salida elegante, sin responder si Soldano era el delantero perfecto para sus pretensiones. Hoy pareciera que sí, aunque se viene una semana revolucionada por las opciones que habrá: el volante Nicolás Capaldo volverá del Sub-23 (Russo lo mira con ojos interesantes para meterlo en el equipo) y Zárate ya estará recuperado.

"Es natural y es una cuestión lógica del delantero: si no te toca marcar, al menos mostraste el sacrificio; si encima convertiste, aquello se convierte en un plus que suma todavía más", explicó el atacante, que llegó a préstamo desde Olympiacos, de Grecia. Aunque esos movimientos fuera de su hábitat natural le sacaron algo fundamental de su fútbol: "Es cierto que, en determinadas jugadas, quedo lejos del arco. Miguel me pide más presencia en el área. Necesito convertir", avisó en la previa al triunfo frente a Atlético Tucumán.

Y tras el partido dijo al respecto: "El gol da tranquilidad, sacarse esa mochila que tanto se habló, es reafirmar el trabajo que vengo haciendo. Ayuda a la motivación y la confianza personal. Ayuda al equipo". En ese aspecto, dio un paso importante, quizás en el momento preciso.

Se podría decir que la jugada de su tanto (el segundo con la camiseta azul y oro tras el que le había convertido a Banfield, en la cuarta fecha) contuvo dos rebotes fortuitos, pero mucho tiene que ver lo expuesto antes: ejerció presión en la salida cuando una pelota parecía perdida y pudo tocar a la red tras el mano a mano que Lucchetti le había desviado a Salvio. Doble mérito: de Russo, por el buen ojo para ubicarlo de segunda punta y convencerlo; del jugador, por no resignarse y luchar.

"Es un buen envión por cómo vengo trabajando. En silencio, sé que vengo haciendo las cosas bien. Trabajo para que mis compañeros estén cómodos y el técnico confíe en mí", expresó tras su buena labor Soldano. Russo se arregló con lo que tenía. Y, entre los jugadores que tenía, encontró un luchador que promete más sacrificio y goles.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.