Gago, el abanderado del buen juego, marcó el primer gol de su carrera

Con 69 partidos en primera, el N° 5 de Boca tuvo su bautismo como goleador; "ahora llego con más frecuencia al ataque, me animo un poco más", dijo el volante, referente de la levantada de su equipo. La Volpe lo elogió y los dirigentes dicen que será difícil retenerlo un tiempo más
(0)
2 de octubre de 2006  

Desde su aparición impetuosa en la primera de Boca, hace 642 días, ante Quilmes y con Jorge Benítez como entrenador, Fernando Gago no dejó nunca de sorprender. Aquella tarde, los xeneizes se llevaron del estadio Centenario un triunfo y algo más: el debut de un jugador a quien le bastó apenas un puñado de partidos para convertirse en el abanderado del buen juego, en el corazón de un equipo que funciona a partir de su órbita.

Gago no se olvidará jamás de la victoria de ayer por 3 a 2 ante Vélez. Marcó su primer gol en 69 partidos profesionales y apuntaló la levantada de Boca después de ir en desventaja 0-2.

El N° 5 de los xeneizes nunca se desesperó porque su tanto no llegaba. Siempre se mostró confiado y le quitó importancia al asunto, como si no le importase. Sin embargo, en los últimos encuentros se lo vio jugando más adelantado, pisando el área, rematando cada vez más seguido al arco. Como si se tratara de una fruta en pleno proceso de maduración, el primer tanto de Gago se fue gestando de a poco: hace dos semanas, frente a Godoy Cruz, un disparo suyo sacudió uno de los palos, y ante Nueva Chicago, la fecha pasada, el arquero Daniel Vega le ahogó el festejo con una atajada de otro partido.

"No sé si estoy jugando con más libertades que antes, pero sí noto que ahora llego con más frecuencia al ataque, que me animo un poco más", dice al paso, envuelto de cámaras y micrófonos. "¿Cómo no voy a estar feliz? Si bien no buscaba el gol y no me desesperaba, es una sensación linda haber marcado", comenta con una sonrisa que le dibuja la cara.

El primer tanto del volante de Ciudadela tiene dueño: su padre, Héctor, que falleció el 25 de septiembre del año último. Ese día, el futbolista recibió la triste noticia en la cancha, después de vencer a Racing 2-0. Sus lágrimas conmovieron a todos. Desde aquella tarde, repitió hasta el cansancio que su primer tanto se lo iba a dedicar a él.

Gago es el hombre del pueblo, el preferido de los hinchas junto con Rodrigo Palacio y Martín Palermo. Cada toque suyo es sucedido por un rosario de aplausos.

Ayer, también recibió los elogios de Ricardo La Volpe. "No puedo decir yo si hay un cambio en su juego, no me corresponde. Creo que Gago tiene la calidad suficiente y el buen manejo que todos le conocemos. Hoy [por ayer] demostró que tiene buena pegada de media distancia; contra Godoy Cruz pegó un remate en el poste; tiene buena llegada. En el fútbol moderno hoy sorprenden más los de atrás que los de adelante", explicó el entrenador.

Sin Gago, Boca sufre. El dato más reciente fue lo que sucedió hace cuatro días en la derrota 2-1 con Nacional, en Montevideo, por la Copa Sudamericana (no jugó porque tenía bronquitis). Su ausencia evidencia un vacío de ideas. Cuando no está, el equipo carece de un circuito activo de juego y los pelotazos largos se convierten en moneda corriente. Y si está, como ayer en la Bombonera, es capaz de detener cualquier hemorragia de nervios y errores con pura elegancia, con el corazón, con la bandera de un gladiador.

Con apenas 20 años, está en la mira de los clubes más poderosos del mundo. Su futuro en Boca parece tener los días contados. El vicepresidente del club, Pedro Pompilio, admitió que será difícil retenerlo después de la Copa Libertadores del año próximo. Por las dudas, los dirigentes ya lo cotizaron en 20.000.000 de dólares.

"Sueño con jugar en Europa como lo hace cualquier futbolista", señaló hace dos meses, cuando el interés de Real Madrid se extendió como reguero de pólvora por las oficinas del club.

-Muchos te ven algo canchero cuando jugás, ¿vos cómo te ves?

-Es mi forma de jugar, ¿cómo hago para cambiar la forma si toda mi vida jugaba así? Yo en ningún momento pienso en ser canchero ni mala leche . Somos todos compañeros y pienso en tratar de hacer lo mejor para el equipo.

Así es Gago. Tiene estilo, personalidad. Y a partir de ayer, poder de gol.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.