Garnero y Pusineri, la confirmación de que América del Sur es un buen laboratorio para los técnicos argentinos

Daniel Garnero, DT de Olimpia de Paraguay
Daniel Garnero, DT de Olimpia de Paraguay Crédito: Olimpia
Claudio Mauri
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15 de febrero de 2019  • 23:59

A los directores técnicos argentinos que les cuesta empezar la carrera en el país o necesitan relanzarse tras algunas experiencias insatisfactorias, América del Sur les ofrece un buen laboratorio. En países limítrofes o un poco más al noroeste encuentran oportunidades para cimentar un nombre y un prestigio. Quizá no obtienen una gran recompensa económica ni trascendencia mediática, pero sí continuidad en el ejercicio de la profesión, además de acumular méritos que les abran puertas en otros horizontes.

En esta página se presentan dos casos de 2018. Uno es Daniel Garnero, que después de 18 años llevó a Olimpia de Paraguay a ganar el bicampeonato local. Previamente, en Guaraní había obtenido un título local, un segundo y un tercer puesto. Hace tres años y medio que desembarcó en el fútbol paraguayo, cuando lo contrató Sol de América, al que clasificó por primera vez en la historia a la Copa Sudamericana. Atrás había dejado siete años de entrenador en el fútbol argentino, distribuidos en seis equipos, con el logro de la Suruga Bank a cargo de Arsenal.

El otro ejemplo es de Lucas Pusineri, a quien no le quedó más remedio que hacer las valijas luego de charlas infructuosas con dirigentes de varios clubes. La falta de experiencia fue un obstáculo insalvable dentro de nuestro país. De distinta manera pensó Cúcuta de Colombia, un equipo de segunda división al que ascendió como campeón, y que le sirvió de trampolín para que este año lo contrate uno de los grandes de Colombia, Deportivo Cali, que participará en la Copa Sudamericana.

Más atrás en el tiempo, surgen nombres de entrenadores argentinos que hicieron de América del Sur un territorio que les dio una buena exposición. Jorge Sampaoli, tras trajinar en equipos del interior del país, tuvo una carrera ascendente en Perú, Ecuador y Chile, hasta llegar al seleccionado trasandino, desde el que saltó al Sevilla y de ahí al seleccionado argentino.

Gerardo Martino, de irregular arranque en nuestro país, se consolidó al frente de Cerro Porteño y Libertad, antesala de su nombramiento en el equipo nacional guaraní, donde dice haber sido muy feliz.

Gustavo Costas quizá sea el mejor exponente de esta tendencia. De paso irrelevante en su querido Racing, fue campeón en Perú, Paraguay, Ecuador y Colombia. Claudio Borghi fue tetracampeón en Colo Colo antes de pasar por Independiente, Boca y obtener un título con Argentinos.

Garnero: "Ojalá consiga la mitad de lo que ganó Martino"

El 2019 empezó para Daniel Garnero con la misma dinámica ganadora que terminó 2018. Olimpia es el puntero del Clausura, con cuatro triunfos en igual cantidad de fechas. El exnúmero 10 de Independiente viene de doce meses muy positivos: conquistó el bicampeonato guaraní, algo que el club franjeado no conseguía desde hacía 18 años. Olimpia volverá a la Copa Libertadores, la que obtuvo en tres oportunidades y lo muestra como el único equipo paraguayo que se consagró en la historia.

Garnero (49 años) se hace cargo del desafío en este despertar de un gigante. "Es la idea que nos planteamos con los dirigentes, que Olimpia vuelva a tener reconocimiento internacional. Cuando nosotros llegamos a principios de 2018 no pudimos pasar el Repechaje clasificatorio a la Copa Libertadores. Hay una ilusión muy grande, es un club copero, con mucha historia, te lo hace sentir el hincha. No habíamos entrado en la fase de grupo y la gente ya quería ganarla. Imaginate cómo están ahora después de haber ganado los dos campeonatos locales. Nosotros somos conscientes de que la competencia internacional es más compleja que la local, pero tenemos la ilusión y nos estamos preparando para enfrentar a los grandes de Sudamérica", expresó en charla telefónica con LA NACION, sobre el grupo que compartirá con Godoy Cruz, Sporting Cristal y Universidad de Concepción. "Es una zona pareja, dependerá de nosotros", agregó.

Acompañado en el cuerpo técnico por Andrés San Martín y Sebastián Rambert, Garnero superó –con una trayectoria ascendente– los tres años y medio en el fútbol paraguayo. Empezó en Sol de América, al que lo clasificó para la Copa Sudamericana por primera vez en la historia; siguió en Guaraní (un título local, un segundo y un tercer puestos), y ahora está al mando de un grande.

A mediados de 2015 clausuró siete años como entrenador en el fútbol argentino al desvincularse de Independiente Rivadavia (Mendoza): "Nos estaba yendo deportivamente muy bien, a pesar de que pasaba por grandes inconvenientes económicos. La B Nacional estaba muy complicada en el interior, pero así y todo en Independiente Rivadavia nos habíamos afianzado en el juego. A los jugadores no les pagaban el alquiler, a nosotros nos abonaron solo un sueldo en nueve meses. E igual estábamos en zona de ascenso, pero nos fuimos porque había muchas complicaciones con los cambios en la dirigencia; se iba uno, venía el otro, se querían meter en la formación del equipo. Hubo cosas que nos las soporté y me fui. En ese momento busqué salir del país, ir a un lugar cerca por la familia. Con mi cuerpo técnico sabíamos que no íbamos a tener un lugar que nos diera muchas posibilidades económicas, pero sí la tranquilidad de mostrar nuestro trabajo. Y así fue, progresamos y nos ganamos un lugar en Paraguay".

Garnero siente que viene "sin dudas, del mejor año" en su carrera. "Los resultados nos dieron alegría, pero también la tranquilidad de que estamos haciendo las cosas bien", agrega. La trayectoria de Gerardo Martino tuvo un antes y un después desde que dirigió en Paraguay. Su gestión y logros en Cerro Porteño, Libertad y el seleccionado lo pusieron en un nivel de consideración superior al que tenía. ¿Imagina Garnero algo similar para él? "Ojalá consiga la mitad de lo que obtuvo el Tata, con eso me conformo. Me encantaría que fuera así. Pero esto es muy cambiante, nosotros estamos muy bien. Lograr objetivos te hace trabajar con seguridad. A veces se trabaja bien, pero no se consiguen los resultados y parece que está todo mal".

Una vuelta a la Argentina no está dentro de los planes inmediatos: "No tengo como un objetivo el regreso. Acá encontré tranquilidad, resultados, gente que valora lo que hacemos. Solo me ocupo del calendario del primer semestre en Olimpia, que será muy apretado por la Copa América. Hay 22 fechas del torneo local, más seis de la copa, todo en 16 semanas de competencia. O sea que tendremos doce partidos entresemana. Por eso ampliamos el plantel, porque queremos pelear en los dos frentes. Además, acabo de renovar contrato hasta 2021. Me siento muy cómodo y respetado". Raúl Silva, delegado del club, fue elocuente: "Queremos que el profe Garnero se quede para siempre en Olimpia".

También hay un sentimiento de gratitud hacia la dirigencia por la respuesta que tuvo cuando a principios de 2018 no consiguió la clasificación a la Libertadores: "Apenas quedamos afuera, el presidente Marco Trovato me citó a la casa para decirme que quería jugar la copa de 2019 conmigo de entrenador. Y eso que la gente no lo tomó muy bien porque estaba ilusionada. Fue una demostración de apoyo muy importante para nosotros, para nuestro cuerpo técnico. Después se lo pudimos retribuir con los dos títulos. Viniendo de Colombia tras la eliminación, les dije a mis colaboradores que no hay mal que por bien no venga. No estábamos preparados para la doble competencia. El objetivo era el campeonato local que Olimpia hacía rato que no lo ganaba".

¿Cómo juega su Olimpia? "Queremos salir jugando, ponemos varios futbolistas que puedan desequilibrar. Buscamos ser compensados, y como todo equipo paraguayo tiene una herramienta importante en el juego aéreo". Una de las incorporaciones –la más alta en la historia de Olimpia– es el delantero uruguayo exLanús Alejandro Silva. Puede ser un acompañante en el ataque para el interminable goleador Roque Santa Cruz (37 años). "Roque fue elegido el mejor jugador del año en Paraguay. Es un gran aporte y nos genera alegría que disfrute en la cancha".

A la distancia, Garnero cuenta cómo ve al fútbol argentino: "Exigente, los argentinos nos quejamos mucho de nuestro fútbol, pero es un fútbol muy visto y buscado. Es muy difícil jugar en la Argentina por la velocidad e intensidad que hay. Por eso los jugadores salen con esas condiciones; tener control, buenos pases y asistencias con la velocidad y exigencia que se juega, no es para cualquiera".

Lucas Pusineri, entrenador de Deportivo Cali
Lucas Pusineri, entrenador de Deportivo Cali Crédito: Twitter Deportivo Cali

Pusineri: "Colombia fue el único país que me abrió las puertas"

Los rechazos y las negativas no desalentaron a Lucas Pusineri en su vocación de ejercer la dirección técnica, luego de una carrera como futbolista que tiene su cénit en el gol con Independiente a Boca en la obtención del Apertura 2002. Empezar como entrenador en la Argentina le fue imposible. Debió buscar otros rumbos, traspasar fronteras. "Siento que hubo como un prejuicio. Aunque yo les haya gustado a algunos dirigentes en una reunión, no se la jugaban por alguien sin experiencia, porque en caso de salir mal la puteada iba ser más para ellos que para el entrenador. Los dirigentes tratan de cuidarse las espaldas. Me decían: ‘Todo bárbaro, pero te falta experiencia’. Terminaron siendo reuniones frustrantes. La peor fue con Almagro; lo tomé como una total falta de respeto. No me quisieron dar 24 horas para presentar a mis auxiliares, que estaban trabajando en las inferiores de Huracán y Argentinos", le comentó a LA NACION en una charla telefónica.

A los 42 años, con algunas canas que se dejan ver sobre las sienes, Pusineri atiende el llamado desde Cali, donde este año asumió en Deportivo Cali, luego de haber conseguido el ascenso a primera con Deportivo Cúcuta en 2018. "Fue en Colombia como podría haber sido en Ecuador, China o Sudáfrica, por decir países. Colombia surgió como la única propuesta de trabajo. Estuve cuatro años juntándome con dirigentes del fútbol argentino que no me dieron la posibilidad. Mantuve reuniones con Temperley, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Platense, Almagro, San Martín de San Juan, son los que me acuerdo. Con Independiente también, antes de que llegara Holan. Me decían que no tenía experiencia, entonces no arrancaba nunca en mi país. Colombia fue el único que me abrió las puertas y le estaré agradecido por siempre al presidente de Cúcuta, José Augusto Cadena", agregó.

Godoy Cruz es uno de los clubes que más apuesta por técnicos novatos, pero Pusineri dice que nunca le llegó una propuesta desde Mendoza. Pese a todo, el exvolante no guarda rencor: "No, la verdad que no tengo bronca. Ahora llegó Hernán Crespo a Banfield, pero veo que hay futbolistas que tuvieron una carrera más notoria que la mía, como Batistuta, y les cuesta tener una primera experiencia en el fútbol argentino".

Cuando mira hacia atrás, se siente más que conforme con su primer año en Colombia: "Llegamos a Cúcuta el 7 de enero de 2018 con mucha ilusión, sin saber lo que venía después. Me acuerdo de que nos sacamos una foto en el avión con mi cuerpo técnico (Leonardo Díaz y Rubén Tanucci). Fue la mejor campaña histórica de Cúcuta, con el invicto más largo. Con el ascenso y el título obtenido, hoy lo veo como algo maravilloso, difícil de poder repetir. Con la alegría de haber dejado una huella importante en lo deportivo y lo humano".

Tiene por referente a Manuel Pellegrini ("Marcó a los jugadores que nos dirigió en San Lorenzo. Luego demostró su capacidad en Europa") y se explaya sobre cuál es su línea futbolística: "Me cuesta encasillarme en algo. Yo creo que los técnicos quieren para sus equipos la impronta que tuvieron como jugador. Eso es difícil dejar atrás. Mis equipos tienen que ser intensos, corredores, metedores, dejándole espacio a los futbolistas de buen pie. Lo fundamental es no desnaturalizar al futbolista, tiene que ocupar el lugar en el que se sienta cómodo, salvo alguna emergencia. Hay jugadores a los que no les pesa ser polifuncionales, pero la mayoría tiene un sitio y una función específica. Después, el plantel tiene que tener referentes, gente comprometida, padres del vestuario, alineados con el cuerpo técnico. No creo en los equipos sin referentes; es lo mismo que una tribu sin caciques".

Ya no es un inexperto y un año al frente de un plantel le permite sacar estas conclusiones: "El fútbol ahora no es como cuando yo jugaba. Antes había más referentes. A las nuevas generaciones no solo hay que llegarles con lo que decís, sino también con lo que le mostrás a través de la tecnología. Para mí es importantísimo y clave el manejo del grupo para tratar de sacarle el mayor jugo posible al futbolista. Que el jugador se dé cuenta de que somos compañeros de trabajo con la obligación de tomar decisiones. Estoy en un aprendizaje constante, todo tiene un proceso de maduración. Así como el futbolista no es el mismo a los 21 años que a los 30, el entrenador no será igual a los 42, como tengo yo, que a los 65".

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