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Y un día volvió la gente a las canchas... Más allá de que el hincha argentino, como pocos en el mundo, vive pendiente de los sentimientos que giran alrededor de una pelota, diversas amenazas (la violencia, la crisis económica, las malas condiciones higiénicas, la oferta sobreabundante de partidos, etcétera...) alejaron al público de los estadios en los últimos años.
El comentario “no voy porque no sé si vuelvo” se hizo frecuente en el pensamiento general. Así, una jornada como la que pasó, con tanto calor en las tribunas, no es para pasarla por alto. Los choques entre Racing v. Rosario Central, San Lorenzo v. Boca y River v. Estudiantes se convirtieron en la máxima atracción. Pero el clásico Lanús v. Banfield no se quedó atrás, tampoco. El hombre desempolvó el viejo carnet, la mujer desdobló su bandera dormida y todos a la cancha.
Imponente fue el marco que se dibujó en el Cilindro de Avellaneda. Unas 40.000 personas presenciaron el encuentro entre las dos Academias: Racing y Central. Ilusionados, unos 12.000 rosarinos coparon el sector visitante. Y 28.000 fieles albicelestes armaron una fiesta con globos, banderas, sombrillas y fuegos artificiales. Tamaña expectación dejó una recaudación de $ 260.130, la más alta de la 5a jornada del Clausura.
En el Bajo Flores, donde hubo cerca de 37.000 espectadores (se recaudaron $ 212.293), llamó la atención el constante juego de banderas. Los fanáticos azulgranas desplegaron dos trapos que ocuparon la popular y todo el largo de la platea Sur. Los hinchas xeneizes, en cambio, mostraron dos banderas majestuosas, una de las cuales fue la clásica que reza: “Podrán imitarnos, pero igualarnos jamás. La 12.”
En el Monumental, pese a los bajones que venía padeciendo River, aproximadamente 30.000 hinchas millonarios fueron indiferentes con el discutido Manuel Pellegrini. Pero apoyaron en casi todo momento a los futbolistas, que tras la victoria ante el equipo platense festejaron con los brazos en alto frente a la Almirante Brown. En las boleterías quedaron 145.314 pesos.
En el Sur, la rivalidad barrial se vio correspondida con la presencia de 15.000 almas granates y del Taladro. Hubo burlas y cantos referidos a la paternidad cortada ayer por Banfield, que, como visitante, hacía casi 31 años que no derrotaba a Lanús en primera división.
A este admirable recuento pasional se le suman las 28.000 personas que anteanoche presenciaron Newell’s v. Independiente, en el Parque Independencia, en Rosario. Además, aunque sin la convocatoria de los partidos mencionados pero con la misma efervescencia, en Bahía Blanca hubo 15.000 espectadores para ver Olimpo v. Nueva Chicago.
La pasión continúa intacta en el hincha vernáculo.


