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Cuando el 12 del mes próximo, en Miyagi, la Argentina juegue su tercer partido en el Mundial, enfrente tendrá un rival que se apoya sobre algunos argumentos nada desdeñables. Además de alguna que otra individualidad más que interesante, como Fredrik Ljunberg, Suecia jugará sus mayores fichas a una carta ofensiva temible: Henrik Larsson. Su respetable poder de gol lo convertirá en una amenaza digna de consideración para Ayala, Samuel y compañía.
Potente artillero acostumbrado a los festejos en Celtic, Larsson dejó atrás un tiempo de excentricidades, como la famosa melena "rastafari" que lució hasta fines de 2000. Una decisión que potenció temores en hinchas y dirigentes del club escocés, inquietos ante la posibilidad de que el drástico corte de cabello afectara la voracidad goleadora de su ídolo... Preocupación que el propio Larsson se encargó de desterrar: en la temporada 2000/01 marcó 35 tantos en la liga escocesa y se consagró como el mayor anotador de Europa. Ese impacto llevó a algunos a compararlo con los grandes en el rubro: Dick Advocaat, técnico de Rangers -máximo rival de Celtic- lo puso en un pie de igualdad con Gabriel Batistuta, por ejemplo.
Pero para gozar de este momento de prosperidad profesional, Larsson, nacido en Helsingborg hace 30 años, superó circunstancias muy duras. En noviembre de 1999, en un encuentro entre Celtic y Lyon por la Copa UEFA, sufrió una doble fractura en la pierna izquierda. Para más de uno, su futuro como jugador quedaba empequeñecido.
La incertidumbre ante un largo y complicado proceso de rehabilitación en plena madurez futbolística pudo haber hecho dudar a más de uno, pero Larsson se trazó objetivos claros y bastante antes de lo previsto ya estaba de regreso. Incluso, contra la mayoría de los vaticinios, llegó a tiempo para jugar con Suecia la Eurocopa 2000, en Inglaterra. De todos modos, un rendimiento perjudicado por una condición física que no era la ideal -en medio de la recuperación de su grave lesión también sufrió un problema en una rodilla- terminó influyendo en la actuación del seleccionado escandinavo.
El caso de Larsson se anota entre el de muchos goleadores que encontraron su verdadero puesto después de probar suerte en otras funciones. Cuando actuaba en Feyenoord, de Holanda, Larsson, admirador de Michael Jordan -su hijo lleva por nombre el apellido del astro de la NBA- se desempeñaba como enlace, posición que no le impidió mostrar su poder goleador. En realidad, esta virtud fue algo que lo acompañó desde sus comienzos, primero en Högaborg y poco después en Helsingborg, los clubes de su país que lo lanzaron a ligas más competitivas de Europa.
Vivir el clima de un Mundial es algo que ya conoce: formó parte del equipo que impactó en Estados Unidos 94 cuando consiguió el tercer puesto; en esa definición, en la goleada por 4 a 0 sobre Bulgaria, anotó un gol. Se puso la camiseta nacional por primera vez en 1993 -ya en ese debut marcó un tanto, ante Finlandia- y hoy, para Tommy Soderberg y Lars Lagerback, los entrenadores de la selección sueca, no tenerlo sería como reducir las posibilidades del equipo casi a la mitad.
Fecha y lugar de nacimiento : 20/9/71, en Helsingborg, Suecia
Peso : 74 kg
Altura : 1,77 m
Club : Celtic (Escocia)
Posición : delantero
Partidos internacionales : 63
Goles : 20
Partidos en mundiales : 5




