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RIO DE JANEIRO.- A la Argentina se le viene Holanda y en el primer vistazo que se le da a este peligroso rival resulta inevitable no reparar en Arjen Robben . Si la Orange le disputará a nuestro seleccionado la posibilidad de ser finalista, el delantero de Bayern Munich le seguirá discutiendo a Lionel Messi la valoración de ser uno de los mejores del Mundial, ya con Neymar inmovilizado en una cama y con James Rodríguez aterrizado del cielo que tocó con su exquisita zurda y goles poéticos, mientras Neuer presenta su doble candidatura al podio: ataja como un arquerazo y hace de líbero como si hubiera aprendido con Stielike o Beckenbauer.
En un fútbol que reclama cada vez más figuras jóvenes, promesas, renovación, que se rinde en el altar de la precocidad, Robben es un portentoso fruto de la madurez, un producto de la trayectoria. A los 30 años está disputando su tercer mundial, su mejor mundial. Este extremo zurdo que suele tener como punto de partida el sector derecho, ya no es el "jugador de cristal" por sus recurrentes lesiones, la mayoría musculares. En Real Madrid y en su primera época en Bayern Munich, hace cuatro años, no jugaba más de cinco partidos seguidos a causa de los inconvenientes físicos. Con 20 años, cuando había pasado a PSV Eindhoven tras surgir en el Groningen, le fue detectado un tumor testicular del que se recuperó.
Ese cuerpo que lo tuvo tanto a maltraer es el que ahora lo muestra hecho un cohete en las canchas brasileñas. Si el sol del noroeste calienta el césped, Robben lo quema con sus corridas a toda mecha. Es un rayo. En cinco partidos (dos con tiempos suplementarios) completó 55,4 kilómetros. Está entre los que más distancia acumula en sus piernas. Con Sneijder y Van Persie completa un triángulo ofensivo de treintañeros que está viviendo una segunda primavera futbolística. "Jamás corrí tanto como en este Mundial", contó hace unos días Sneijder.
Robben también se siente pletórico: "Estoy disfrutando del Mundial, me encuentro en un gran momento. Físicamente estoy muy bien. Siento que podemos ser campeones". Llegó a Brasil sin soportar un extenuante final de temporada de clubes, como les ocurrió a otras figuras. Bayern Munich se consagró con mucha anticipación en la Bundesliga y en la Liga de Campeones quedó eliminado en las semifinales. Tuvo tiempo para hacer descansar la máquina.
En la final de Sudáfrica 2010, la derrota de Holanda quedó retratada en el mano a mano que Casillas le tapó a Robben. "Ese momento me acompañará toda la vida, pero es historia, no cuenta para lo que ocurra en Brasil", recordó hace un tiempo. Esa espina se la empezó a sacar aquí en el debut, contra el mismo rival, al que martirizó con dos goles y un sinfín de piques. Con tres goles en Brasil (todos de zurda, además dio dos asistencias), su cosecha en tres mundiales es de seis tantos, y está a uno del récord holandés que tiene Johnny Rep (7 entre 1974 y 1978). Su sociedad con Van Persie muestra el acierto de Van Gaal de convencerlos para que compartieran el ataque: entre ambos (11 de Van Persie y 8 de Robben) marcaron 19 de los últimos 32 goles de Holanda. Bert van Marwijk, el técnico que lo dirigió en Sudáfrica, dijo sentirse "envidioso" de esta versión de Robben: "Está en una forma increíble. ¡Qué diferencia con el de hace cuatro años! Hoy es mejor que Messi".
Dos directores técnicos argentinos, Gustavo Alfaro y Ángel Cappa, presentes en el Mundial como comentaristas de cadenas televisivas mexicanas, fueron consultados por LA NACIÓN sobre la actualidad de Robben. Dijo el ex entrenador de Arsenal: "Se ve que está en el mejor momento de su carrera, superior al que tuvo en Sudáfrica. Se lo nota en plenitud. Yo creo que haber hecho el gol decisivo en la final de la Liga de Campeones contra Borussia Dortmund (2013) le dio un plus de confianza. Y su arranque espectacular contra España lo terminó de convencer de que este puede ser su Mundial".
Al margen de lo futbolístico, Alfaro también le detectó a Robben un perfil de líder: "Antes de empezar el suplementario contra Costa Rica, hablaba con sus compañeros más que Van Gaal. Y contra México, que para mí fue el peor partido de Holanda, el que más se resistía a la derrota por 1 a 0 era Robben. Era el que menos quería perder".
¿Cómo debería controlarlo la Argentina? Alfaro, un apasionado de la táctica, expone esta fórmula: "Robben arranca sobre derecha, cerca de la mitad de la cancha. Ahí viene jugando Lavezzi, que se sacrifica en el retroceso, pero no tiene el oficio de un volante. Yo lo pondría ahí a Maxi Rodríguez, delante de Rojo. Y como Robben tiende a cerrarse, en el primer escalonamiento debería encontrarse con Mascherano, y Biglia podría quedar como un volante de contención más suelto. Habría que evitar que Garay tenga que salir a tomarlo".
Cappa analizó así a Robben: "Es gambeta en velocidad. Curiosamente es más rápido con la pelota que sin ella. Difícil de marcar porque sale por los dos perfiles indistintamente. Generalmente encara de derecha hacia el centro, pero si se encuentra tapado, sale por la derecha y desborda. Frena en carrera, además, sin perder estabilidad y cambia de dirección con facilidad. Solo le apunto un defecto, si es que puede llamarse así: es egoísta. Primero opta por la personal y si no puede, entonces se apoya en algún compañero. Le pega a la pelota muy bien. Es una de las figuras de este torneo".
El central mexicano Rafael Márquez, que le hizo el penal que convirtió Huntelaar por los octavos de final, lo acusó de fingir el foul: "Lo conozco. La mitad de las veces que termina en el piso es porque se tira". Robben pidió "disculpas por el piletazo", muchos lo tomaron en serio, y entonces debió aclarar que estaba hablando irónicamente, que en realidad está "cansado de recibir faltas". En el Mundial le cometieron 21 infracciones en cinco partidos. El récord lo tiene Alexis Sánchez, con 24 en cuatro encuentros. Así es Robben, siempre se lo ve venir a toda velocidad


