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LA PLATA.- Caos, corridas, descontrol... La consecuencia previsible cuando la pasión popular cruza la frontera de la cordura. El clásico platense vivió ayer otra jornada violenta. Esta vez, un sector de la barra brava de Gimnasia intentó ingresar en el campo de juego utilizando una reja para quebrar el paredón y romper el alambrado. El saldo arrojó 38 detenidos, 10 efectivos policiales heridos y unos cuantos civiles con golpes varios, pero ninguno de gravedad.
El entusiasmo le puso color al estadio de Estudiantes, que había agotado su capacidad con un día de anticipación. Pero aquella fiesta de banderas, cánticos y emoción poco a poco se convirtió en un mal presagio: hubo explosiones de pirotecnia prohibida en ambos sectores de la popular y una amenaza latente entre ambas hinchadas.
La violencia se desencadenó en el segundo tiempo, después de que Zapata marcara la ventaja transitoria para Estudiantes: era el 2 a 1. El festejo de Pompei y compañía, a metros de la cabecera que ocupaban los hinchas visitantes, desató una lluvia de proyectiles, entre ellos un tanque de agua de sanitario, los caños plásticos, botellas con agua y... una bordeadora de césped. Incrédulo, el árbitro Angel Sánchez retiró los objetos de la cancha y suspendió el partido hasta tanto los violentos no se bajasen del alambrado. Algo que ocurrió nueve minutos más tarde...
El partido continuó entre el vértigo futbolístico y la impaciencia en las tribunas. Hasta que llegó el gol de Quatrocchi, el tercero de Estudiantes, y fue la excusa perfecta para aquellos que viven de los golpes: los hinchas de Gimnasia (no todos, sólo el sector que ocupa la barra brava) quebraron una reja divisoria de la tribuna y la utilizaron como instrumento para romper el paredón e ingresar en el campo de juego.
La policía quiso disuadir a los hinchas, primero, con un fuerte chorro de agua de los bomberos, pero después llegaron las balas de goma, los gases lacrimógenos y las corridas. Y todo ante la inoperancia del árbitro Angel Sánchez, que en ningún momento detuvo el partido. Los enfrentamientos continuaron fuera del estadio: los agresores bajaron a golpes del caballo al policía José Durán, que debió ser hospitalizado en el policlínico San Martín con contusiones varias. Sólo a las 20 volvió la quietud en la zona aledaña al estadio, después de otra jornada violenta.
Verano violento
Esta es la cronología de los hechos de violencia anteriores registrados este año, desde el regreso del fútbol:
13 de enero
En Mar del Plata, unos 50 barrabravas de Racing reclamaron entradas en la concentración del equipo, en el hotel Sheraton. Además, rompieron un ómnibus e insultaron a Fernando Marín, responsable de Blanquiceleste SA.
19 de enero
Se cruzaron hinchas de Racing y Boca en el kilómetro 60 de la ruta 2, antes del choque de ambos equipos en el estadio José María Minella. Fueron detenidos 48 hinchas de la Academia, hubo un herido leve y se incautaron dos armas de fuego.
24 de enero
La parcialidad de San Lorenzo invadió su cancha cuando aún restaba ejecutarse un penal para que el equipo de Boedo se quedase con la Copa Mercosur; ante la pasividad policial, los propios jugadores intercedieron para que los barras depusieran su actitud de celebrar antes de tiempo.
26 de enero
El clásico entre Boca y River, en Mar del Plata, se suspendió a los 15 minutos del segundo tiempo, cuando hinchas de River saltaron a la platea para quedarse con banderas contrarias. Los boquenses no tardaron en reaccionar, llegaron los gases lacrimógenos y la suspensión. El saldo fue un herido grave y cuatro policías con lesiones múltiples.
3 de febrero
Pese al gran operativo de seguridad, en Santa Fe se enfrentaron los hinchas de Colón y Unión. Hubo 13 heridos leves, 3 de ellos policías, con disparos de bala de goma y cortes de armas blancas.
8 de febrero
En la cancha de Ferro, el cotejo entre Argentinos Juniors y Racing estuvo suspendido 22 minutos. ¿El motivo? La hinchada local, disconforme con el arbitraje de Daniel Giménez, arrojó numerosos proyectiles al campo de juego.
15 de febrero
Cuatro barrabravas de Independiente llegaron a la concentración de Independiente, en Open Door, para exigirles "mayor entrega" a los jugadores.


