En tiempo de descuento, Huracán se lo empató a Independiente

Argentina Superliga
  • 1
Huracán

Huracán

  • Ramón Ábila
  • 1
Independiente

Independiente

  • Juan Lucero
Fue 1-1; Lucero marcó para el Rojo y Ábila igualó para el Globo; es el tercer empate consecutivo para el equipo de Mauricio Pellegrino; la próxima fecha los clásicos ante San Lorenzo y Racing
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5 de septiembre de 2015  • 17:46

Fuente: FotoBAIRES

Hay empates y empates. Algunos enloquecen, estimulan y revitalizan esperanzas de cara al futuro. Otros dejan un sabor agridulce, un signo de preocupación. Y más si lo que viene es un clásico. Este es el caso de Independiente. Esta tarde-noche, en el Palacio Tomás A. Ducó, cuando parecía que volvía a la senda de la victoria, casi con el tiempo cumplido, Huracán se lo empató y le abrió un sinfín de interrogantes de cara al duelo con Racing, el próximo sábado. El Globo, todo lo contrario, cuando el que estará enfrente será San Lorenzo. No le sobra nada, pero el empeño es tan grande que cubre algunos faltantes.

El futbol es un juego que depende demasiado de los momentos. Y suele pasar que, cuando un equipo no aprovecha el suyo, lo termina pagando en el final. Algo de eso pasó en Parque Patricios y el exitoso comienzo del ciclo de Mauricio Pellegrino , con seis victorias seguidas, cayó en un bache inesperado en el peor momento del campeonato . Cuando sólo se necesitan triunfos para mantenerse en los puestos de vanguardia, Independiente volvió a empatar (acumula cuatro consecutivos, incluyendo la Copa Sudamericana) y a evidenciar que anímicamente no llega en el mejor momento al clásico.

En el primer tiempo, Independiente comenzó con una actitud más ofensiva, con buen manejo de los espacios y utilizando los desbordes de Benítez , que insinuó mucho más de lo que terminó concretando. Sin embargo, Huracán fue más punzante y decidido a la hora de atacar. De hecho, las dos primeras jugadas de peligro fueron para Huracán, con Montenegro de protagonista: al minuto no pudo darle bien desde adentro del área y en la segunda, al ratito, de cabeza, la pelota fue a las manos de Rodríguez . El arquero, justamente, también achicó bien a Espinoza y evitó la apertura.

En el segundo tiempo, Pellegrino mandó a la cancha al juvenil Julián Vitale en reemplazo de Méndez (tenía cuatro amarillas) y los Rojos lograron mas equilibrio y agresividad en la mitad de la cancha. De hecho, a los tres minutos, después de una pelota que el propio Vitale recuperó, Pellerano metió un buen pase por abajo que Ortiz , de manera inteligente, dejó pasar para que Lucero , ante la salida del arquero Díaz , definiera con clase. El 1-0 parecía justo a esas alturas.

Tras el gol, Independiente pareció encontrar el rumbo del partido y dominar a un Huracán que, anímicamente, pareció derrumbarse. Tuvo varias aproximaciones de riesgo al arco de Díaz, pero no estuvo fino en la definición y, especialmente, en el pase final para generar riesgo real. Albertengo pudo aumentar el marcador, pero Mancinelli salvó en la línea lo que era gol. Ante las chances erradas, el Globo se fue animando con el esfuerzo como bandera, más que con su ingenio. Antes del cierre, Papa entró por Lucero, en una clara muestra de que había que aguantar. Pero no lo hizo: tras una distracción en una pelota parada, Ramón Ábila capturó la pelota en el punto penal y, de media vuelta, desparramó al arquero Rodríguez desatando la euforia de los quemeros. No había tiempo para más.

Había que verlo a Eduardo Domínguez sentirse cerca, muy cerca de ese fuego que acompaña los empates que se viven con el corazón en la mano. Había que verlo a Daniel Montenegro , hombre de peso para este plantel dentro y fuera de la cancha, estrecharse en un abrazo con Ramón Ábila y gritar su euforia con alma y vida. Había que mirar y advertir, en un rincón del Ducó, la bronca de Mauricio Pellegrino y la decepción de los jugadores de Independiente por ese gol agónico que, a una semana del clásico con Racing, puede abrir una herida difícil de cicatrizar. El clásico será un punto y aparte en esta historia. Pellegrino lo sabe.

El gol de Lucero

El empate sobre la hora de Abila

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