Independiente sufrió mucho para volver al triunfo tras cinco partidos en la Superliga: superó 2-1 a Unión de Santa Fe

Argentina Superliga
  • 2
Independiente

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  • Fernando Gaibor
  • 1
Unión Santa Fe

Unión Santa Fe

  • Bruno Pittón
Rodolfo Chisleanschi
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9 de febrero de 2019  • 09:00

Cinco fechas más tarde y con más sufrimiento que fútbol, Independiente volvió al triunfo en la Superliga. Superó 2-1 a Unión en su cancha después de arrancar perdiendo y logró sofocar un ambiente que empezaba a enrarecerse peligrosamente en torno al equipo.

La vieja polémica sobre si jugar con un centrodelantero tradicional o con un 9 "líquido", "falso" o como se lo quiera llamar se dio una vuelta por Avellaneda. Con Silvio Romero en duda, Ariel Holan había amagado toda la semana con repetir la prueba de ubicar a Martín Benítez en una posición que le es ajena, pero que había probado con éxito en el amistoso contra Gimnasia.

Al final, el Chino pudo jugar, pero a los 15 de la segunda etapa, y con los caminos hacia el arco de Nereo Fernández cerrados, el técnico recuperó su idea original. Adentro Pablo Hernández, afuera el exLanús. Y aunque las diferencias de funcionamiento no fueron muy marcadas, una de las consecuencias de jugar de esa manera acabó dándole al Rojo la victoria que tanto necesitaba. A 17 minutos del final, el tucumano se metió en diagonal entre los centrales tatengues, el debutante Cecilio Domínguez lo encontró con una cortada precisa y la acción acabó en penal. Gaibor lo ejecutó con seguridad y el 2-1 resultó inamovible.

Pero antes, y durante una larga hora, Independiente pareció meterse en el túnel del tiempo. Los murmullos empezaron a bajar bien temprano desde las tribunas. Con cada pelota perdida por Romero ante la pared que levantó Yeimar Gómez Andrade y la vehemencia de Botinelli en los cruces. Con los pases sin destino del uruguayo Silva o la inicial fragilidad de Verón. La carambola del gol de Unión a los 18 (rechazo de Franco en el área que le pegó en la cara a Bruno Pittón para dejar sin chance a Campaña) agravó la cuestión y acercó el recuerdo de épocas tormentosas no tan lejanas.

Con Nicolás Domingo (la figura del partido) como bastonero, Pablo Pérez empezaba a dirigir los movimientos del Rojo en mitad de cancha con su facilidad para jugar a uno o dos toques, y la prometedora sociedad Benítez-Cecilio Domínguez daba sus primeros frutos por izquierda (el paraguayo había tenido una ocasión clara a los 10 que se le fue apenas ancha) cuando ocurrió el blooper del 0-1. El local perdió definitivamente el rumbo y la gente, buena parte de su paciencia.

Para colmo, algunas decisiones de Germán Delfino, un árbitro cuyo afán de vedettismo le arruina cualquier virtud que pudiera tener, terminaron de encender unos ánimos que no estaban para bollos.

El resumen del partido

La idea que aparenta perseguir Holan se relaciona con juntar futbolistas que hablen el mismo idioma del toque para progresar en bloque, lo cual explica le elección de Romero como punta de ataque. Sin embargo, la elaboración prolongada en mitad de cancha carece de fluidez, el desequilibrio –cuando aparece– se da con pases largos y acciones rápidas, y el equipo queda atrapado en una disyuntiva que acaba por desfigurarlo.

En ese sentido, puede ser interesante el aporte del paraguayo Domínguez. Jugador de gambeta fácil, su velocidad lo convierte en candidato para ganar esos pases al espacio que desde la marcha de Barco y Meza no tienen destinatario en el Rojo.

La igualdad en carambolas llegó sobre el cierre del primer acto. Independiente alcanzó el 1-1, mucho más acorde con el desarrollo del encuentro, en un centro que tiró Bustos y Gómez Andrade se llevó por delante contra su arco.

Unión fue el equipo ordenado que todo el mundo conoce. Los de Madelón no alteraron su plan, cualquiera fuese el resultado. Un 4-4-1-1 muy cerrado, con escasa predisposición para atacar y mucho esfuerzo para defender. Lo hizo casi sin fisuras más de una hora. Hasta que el uso del "falso 9" y la irrupción de un volante desde la segunda línea le rompió los esquemas para dejarlo sin respuestas.

Pasó una vez y le alcanzó a Independiente para regalarse una sonrisa y sumar de a tres después de mucho tiempo. La mejoría en el funcionamiento quedará para otro día.

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