La Argentina tiene mucho que aprender de la revolución venezolana

Sorín celebra su tanto, en la goleada ante Venezuela en 2001
Sorín celebra su tanto, en la goleada ante Venezuela en 2001 Fuente: AFP
Cristian Grosso
(0)
26 de junio de 2019  • 00:09

Seguramente se habrá preocupado Richard Páez cuando asumió el desafío de dirigir a Venezuela y en el debut, allá por marzo de 2001, la arrolladora Argentina de Marcelo Bielsa apabulló por 5 a 0 a su equipo, en el estadio Monumental. Pero detrás de esa goleada se escondía el amanecer de la etapa más positiva en la historia del conjunto Vinotinto. Desde entonces, Venezuela ya no fue la misma. Páez se elevó como el responsable del revulsivo. Claro que el crecimiento no resultó espontáneo sino por la decantación de un espíritu más combativo, el fortalecimiento de la liga interna, la pérdida de la ingenuidad táctica y el roce internacional que adquirieron sus mejores figuras al ser transferidas al exterior. Se trató de un trabajo con continuidad, la consecuencia de un proyecto. Justo como siempre había defendido José Pekerman. ¿Quién? Pekerman, el espejo que inspiró la revolución en Venezuela. En este caso, una revolución sensata y constructiva.

En el Preolímpico Sub 23 de Mar del Plata, en 1996, aparecía una generación que al menos rescataría a Venezuela del simpático pero burlón y peyorativo cartelito de 'Cenicienta'. Allí surgieron Luis Vallenilla, José Manuel Rey, Luis Vera, Gabriel Urdaneta y Ruberth Morán, los mismos que años más tarde, con la mayor, iban a golear 3 a 0 a Uruguay, en Montevideo, y vencer 1 a 0 a Colombia, en Barranquilla, por ejemplo. Porque creer en los chicos resultó un acierto. A esa generación también perteneció Rafael Dudamel, el exarquero, hoy un hombre de 46 años que llegó para continuar la siembra de los entrenadores Richard Páez (2001-2007) y César Farías (2008-2013).

"Se acabó la Venezuela del temor", advertía Richard Páez en una entrevista con LA NACION hace algunos años. "Debemos tener paciencia. Trabajar y seguir superando nuestras limitaciones estructurales..., pero les llegará su momento", azuzaba, entre sonrisas. Les apuntaba a Brasil y a la Argentina. La amenaza se concretó. Ya les ganó a los dos la Vinotinto. A la Argentina, entre los chicos y dos veces en mayores en 2011, y hace apenas 96 días. Lo mismo le sucedió al ' Scratch': perdieron los juveniles y los grandes, que cayeron en un amistoso del 2008 con Robinho, Adriano y Alexandre Pato. "Venezuela grita a toda Sudamérica que quiere respeto", exclamaba César Farías, también en LA NACION.

Messi recibe el saludo de Dudamel, tras caer en Madrid en el último encuentro ante Venezuela
Messi recibe el saludo de Dudamel, tras caer en Madrid en el último encuentro ante Venezuela Fuente: AFP

A Rafael Dudamel lo presentaron como entrenador del Sub 20 de Venezuela en agosto de 2015. Desde entonces conduce el ciclo más brillante de los juveniles de su país. En el mismo período, al Sub 20 de la Argentina la dirigieron Fernando Batista, Lionel Scaloni, Sebastián Beccacece, Claudio Ubeda, Ariel Paolorrossi, Julio Olarticoechea y Humberto Grondona. Y antes, Marcelo Trobbiani, Walter Perazzo y Sergio Batista para completar un dislocado carrusel alrededor del semillero albiceleste. Por cierto, Venezuela llegó a ser subcampeón del mundo de la categoría en 2017, mientras la Argentina en las últimas seis Copas del Mundo no participó en dos, ni atravesó la primera rueda en otras dos, alcanzó los cuartos de final en 2011 y este año, en Polonia, se despidió en los octavos de final.

Poco después de asumir en la Sub 20, extendieron el poder de Dudamel también a la selección mayor. La dirige desde abril de 2016. "Venezuela hace años que es un ejemplo. Antes era una selección a la que todo el mundo pensaba que se le podía ganar y hasta con comodidad, pero ahora es una selección respetada. A nivel juvenil, de las mejores del fútbol sudamericano, y en la mayor es un conjunto difícil. Trabajaron de forma bastante similar a como lo queremos hacer nosotros. Dudamel tiene su mérito en esto que están logrando", destacó Lionel Scaloni horas antes de caer 3-1 en el regreso de Lionel Messi a la selección, antes de recibir un cachetazo de la Vinotinto el 22 de marzo pasado. Scaloni aceptaba que la Argentina intentaría copiar a un país que aprendió desde el legado de Pekerman. Vaya paradoja. Argentina imitaría el modelo de un país al que en 1975, en Rosario, goleaba 11 a 0. Vaya ironía. Vaya retroceso.

Cuando Dudamel le estrechó la mano de Scaloni en el Wanda Metropolitano, de Madrid, casi que no habrá podido creerlo el 'Chamo', el exarquero de Quilmes: en menos de tres años se había enfrentado cuatro veces con la Argentina y en el banco albiceleste siempre lo había saludado un entrenador diferente: Gerardo Martino, Edgardo Bauza, Jorge Sampaoli... y Scaloni. ¿El mundo al revés? No. La lógica del abandono.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.