La baja de Sergio Agüero, una herida en la zona más fuerte de la selección

Fuente: AFP
La selección informó que el Kun padece una lesión muscular del bíceps femoral izquierdo y fue descartado para el cruce con Suiza; una ausencia difícil en pleno Mundial y para un ataque jaqueado por los inconvenientes físicos
Martín Castilla
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27 de junio de 2014  • 06:30

BELO HORIZONTE.– Hubo un tiempo en que este mismo seleccionado que comanda Alejandro Sabella ocultaba algunos de sus puntos bajos con un ataque implacable. Con poder ofensivo, contundencia y sociedades transformaba cada avance en un peligro de gol. Así consiguió el pasaje a Brasil 2014 dos fechas antes del final de las eliminatorias y el sello del seleccionado durante el ciclo fue la prepotencia de sus delanteros. De aquellos, hoy la Argentina parece estar a un abismo de las certezas ofensivas que tenía y, como si fuera poco, pena por una lesión que descarta a Sergio Agüero en lo inmediato, que es el partido con Suiza , por los octavos de final.

Esta vez, en el seleccionado, en lugar de dejar crecer las versiones y de enojarse por lo que informan los medios, el cuerpo médico llevó adelante una exposición en la sala de conferencias de Cidade do Galo. El doctor Daniel Martínez hizo bajar las luces del auditorio y llevó adelante una exposición audiovisual en la que oficialmente anuncio que la lesión de Agüero es "una lesión muscular del bíceps femoral, en su tercio distal, del grado 1 en el miembro inferior izquierdo". En todo momento, sin aceptar preguntas, Martínez evitó mencionar la palabra desgarro, pero confirmó que "se perderá el partido con Suiza, y después, si la Argentina avanza, se verá día a día cómo evoluciona". Por sobre todas las cosas, desde el departamento médico se llevó adelante un presentación, que incluyó proyecciones, para mostrar cómo se llegó al diagnóstico y qué alternativas de tratamiento se llevarán adelante para este tipo de lesión, que en el caso de Agüero se tratará con tratamiento kinésico, una cámara hiperbárica y más un procedimiento denominado "plasma rico en plaquetas".

Fuente: LA NACION - Crédito: Juan López - enviado especial

Para la Argentina, el tema de las lesiones es una mochila pesada desde antes de la Copa del Mundo. De tantos inconvenientes que tenían los jugadores, nadie se animaba a dar un pronóstico de los diferentes casos. La comunicación no siempre fue la esperada y esta vez hubo que salir a dar la cara por una preocupación latente ante la posibilidad de que un futbolista se quedara sin poder jugar lo que resta del Mundial. Alejandro Rolón, otro de los médicos del plantel y encargado de las ecografías a los jugadores, aseguró: "No encontramos ninguna ruptura fibrilar. Lo que se constató es un edema grado 1 que será tratado para que se recupere para los cuartos, si es que la Argentina pasa la siguiente etapa".

Hasta aquí las cuestiones técnicas. Lo que no pueden hacer olvidar las explicaciones médicas es el historial de lesiones que viene soportando el Kun Agüero en la temporada, pues la de anteayer ante Nigeria fue la sexta desde el primer desgarro sufrido en el gemelo derecho el 14 de diciembre pasado. No se necesita de un diagnóstico para comprender la gravedad del escenario que le toca vivir a la Argentina, que pasó de tener un ataque temido por su capacidad goleadora a un poder ofensivo averiado, tanto como contrariado. Hasta antes del Mundial era un exceso de pesimismo pensar que gran parte de los delanteros no iban a estar en plenitud, pero la realidad marca que de los cincos de la lista, sólo dos están al ciento por ciento de sus condiciones. Uno es el mejor jugador argentino en la Copa del Mundo, Lionel Messi, y el otro es la alternativa que se convertiría en titular, Ezequiel Lavezzi.

Del ataque argentino, hoy un solo delantero garantiza resultados: Messi. A excepción de Lavezzi, cada movimiento de los otros hombres ofensivos ya no es sólo de temer para los defensores rivales. También lo es para sus físicos, para sus músculos, que últimamente están en observación con una preocupante frecuencia. La mayor carga de desconsuelo y frustración está en Agüero, con un cuadro difícil para lo que viene (para los cuartos tendría apenas nueve días de recuperación) como consecuencia de las lesiones acumuladas en el último semestre. Pero Rodrigo Palacio está entre algodones y se entrena diferenciado como consecuencia de un esguince grado 1 que sufrió en el tobillo izquierdo, en el amistoso ante Trinidad y Tobago, el 7 de junio pasado. Y Gonzalo Higuaín estuvo ausente durante varios días de la preparación en Ezeiza por un fuerte traumatismo en el tobillo izquierdo y no demuestra estar en su mejor versión. Sin ellos en plenitud, está claro que el margen de maniobra se achica para el entrenador y se recortan las variantes en los partidos. Al fin, una situación compleja para encarar la etapa del Mundial en la que un traspié es sinónimo de eliminación.

De aquellas jornadas marcadas por la potencialidad goleadora y de conexiones de ataque que agigantaban la esperanza en el camino a Brasil 2014, sólo queda la eficacia de Messi. Que no es poco, pero lo encuentra lejos del plan ideal de ataque que tenía la Argentina en otros tiempos, no tan lejanos.

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