

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.


BRASILIA.- Hernán estaba triste, había derramado algunas lágrimas. Había ido a La Plata a ver a su querido Huracán en la final por el ascenso ante Independiente. La derrota por 2-0 lo golpeó, pero por la noche tenía una cita a la que no podía faltar. Esa madrugada, la del 12 de junio, empezaba la travesía que tanto había esperado: el viaje al Mundial de Brasil en motorhome con siete amigos.
Esa noche comenzó el sueño de los Cupbusters (Los cazadores de copas), esa banda de amigos que hoy disfruta bajo el sol abrasador de Brasilia y espera expectante el partido de mañana ante Bélgica, por los cuartos de final de la Copa del Mundo. Ya estuvieron en Río de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre, San Pablo. Llevan recorridos 9000 kilómetros arriba de un Scania, carrocería Lucero, modelo 1989, y quieren estar el 13 de julio en el Maracaná como todos los argentinos.
Ellos son Sergio, Claudio, Mario, Miguel, dos Walter y dos Hernán, todos de la zona Sur del Gran Buenos Aires. En este grupo de cuarentones, todos son casados y sólo dos no tienen hijos. Esta historia se inició hace un año cuando Sergio Casarico, quien es empresario, decidió viajar al Mundial. "Se lo dije a mi mujer y después lo hablé con un par de amigos, entonces me puse a buscar un motorhome para comprar y hacer esta aventura", le cuenta a canchallena.com.

Buscó y buscó, hasta que en diciembre encontró una que le gustó en Santa Fe. Terminó comprando esa Scania el 27 de diciembre y, entonces, reconstruyó al gigante para viajar a la Copa del Mundo. Le pusieron un grupo electrógeno, una nueva caja de cambios y la remodelaron por completo en el interior: una habitación con cama doble, tres camas tipo marinera, un baño, más cocina completa, dos heladeras y mesa para comer. Después, llegaron los lujos: un televisor plasma con conexión de cable satelital, DVD, Home Theater, Play Station y dos aires acondicionados para no sufrir el calor. En la parte exterior, la plotearon con logos del Mundial e hicieron dos banderas que llevan a la cancha. En total, el vehículo y sus agregados costó 350 mil pesos. En abril, hicieron un viaje de prueba a Chascomús para chequear que todo funcionara.
Se espera que en las próximas horas lleguen a Brasilia unos 50 mil argentinos, la mitad sin entradas para el partido de mañana ente la Argentina y Bélgica
Arroz, fideos, latas de atún, cerveza, gaseosas, azúcar, yerba. El Scania salió llenó esa noche del 11 de junio. La travesía rumbo a Brasil empezó en Paso de los Libres y el primer percance sucedió rápido. Camino a Uruguayana, se rompió el compresor de aire. Era 12 de junio, a las 16. Faltaba sólo una hora para que Brasil debutara en el Mundial contra Croacia. "Tuvimos suerte. Apareció un brasileño que era mecánico. Se llamaba Rodrigo, un héroe. Se perdió el partido y nos arregló el Scania", cuenta uno de los Hernán. Les cobró 300 reales, pero en señal de agradecimiento le dieron 500.

Entre sorteos de la FIFA, más alguna entrada en la reventa, el grupo se aseguró tickets para ver a la Argentina hasta la final si es que llega. A Río de Janeiro arribaron un día antes del debut ante Bosnia (15 de junio). Se quedaron en una estación de servicio y allí durmieron. Al día siguiente consiguieron lugar en un cuartel de bomberos cerca del Maracaná. Hasta lo estacionaron en el centro de Barra de Tijuca y fueron una atracción para los canales de TV brasileños.
Hubo parada de descanso en las playas de Marataízes, antes de partir a Belo Horizonte para ver Argentina-Irán (21 de junio). Se quedaron al borde la laguna de Pampulha, a metros del Mineirao, y sufrieron hasta que Lionel Messi desató el partido en el último minuto. Luego, a Porto Alegre para el encuentro ante Nigeria, donde se tentaron de vender las entradas. Viajaron a San Pablo para Suiza y desde anteayer están en Brasilia. De los ocho, manejan cinco. Hay tres conductores diurnos y dos nocturnos. "Las rutas son buenas", dicen los muchachos, que apenas se lamentaron por algunos raspones. "Hay que controlar a este monstruo", se ríen.

¿Cómo se llevan con los brasileños? "En el día a día, nos tratan muy bien, nos ayudan. En la cancha, la relación es mala. Te insultan, por eso hay peleas y discusiones entre argentinos y brasileños. En el fútbol, te odiás; afuera, está todo bien", dice Hernán.
La comida está lista de la mano de los dos chefs del grupo, la barra de tragos ya abrió. Es hora de almorzar en el día 23 de este viaje Mundial. Todos extrañan a sus hijos, la comodidad de sus hogares, pero esa sensación de vivir una Copa del Mundo desde adentro por primera vez no se las quita nadie.


