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KANSAS CITY (enviado especial).- Hacía pocos minutos que la selección argentina terminaba de abrochar una de las remontadas más épicas en la historia de la Copa del Mundo. Mientras algunos egipcios lucían absortos después de sentirse dueños de una hazaña durante casi 80 minutos, otros insultaban y acusaban a los argentinos de haberles robado el partido. De inmediato, los odiadores y los que creen que la FIFA ayuda a la selección de Leo Messi sumaron un nuevo argumento, aun cuando es rebatible desde los datos, las interpretaciones y el desarrollo del juego.

Egipto reclamó por el segundo gol, anulado a Zico a instancias del VAR a raíz de una falta en el área contraria contra Lisandro Martínez. El encuentro estaba 1-0 para los africanos. Diez minutos después llegó el segundo gol para Egipto, que sí fue sancionado. ¿Hubiera cambiado el resultado final si el 2-0 llegaba antes?
El reclamo se magnificó. Hasta se sumó Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York, un político inmigrante y de origen musulmán: “A Egipto lo robaron”, dijo al día siguiente del partido, en un acto que nada tenía que ver con el fútbol ni el Mundial. En la lista de jugadas supuestamente polémicas figuraba también un quite y una inexistente falta de Julián Álvarez sobre Mohamed Salah, que propició el contragolpe del 3-2 de Enzo Fernández para una remontada histórica. Zico, la otra estrella del equipo, disparó: “El árbitro echó por tierra el esfuerzo de todo un país. Fue el culpable de la derrota. El campeonato está dirigido".
Tras el triunfo, Scaloni respondió cuando le preguntaron si a su equipo le favorecen con los fallos arbitrales. “No mires las redes sociales y ya está. Si no mirás eso, no te enterás”. Y agregó: “De una cosa chiquita se hace algo demasiado grande”. También, destacó que el cuerpo técnico y sus jugadores no se hacen eco de lo que digan en redes.
¿Es posible interpretar que un país entero es odiado por declaraciones o reels de streamers o ignotos periodistas deportivos? Está claro que no. ¿Podrán decir que España odia a la Argentina por El Chiringuito? Ese programa de bufones se multiplica en las redes y sus panelistas ahora son figuras, amadas y odiadas, por los argentinos que consumen sus argumentos en el tóxico ecosistema de las redes sociales. Uno de esos chimenteros, un tal Tomás Roncero, dijo: "Lo de la FIFA y Argentina con los Mundiales es para que se retirasen todos los equipos. Penaltitos, faltitas previas y todo lo que sea para evitar que queden eliminados. Admirable el esfuerzo titánico de Egipto. Pero no tiene nada que hacer. No le van a dejar”.
Esos reclamos llegan, obviamente, hasta el búnker de la selección en este Mundial. Por eso el entrenador campeón del mundo los desestimó, a su modo.

Si es una campaña o una sensación expandida, es difícil de determinar. Pero hay una versión extendida que sostiene que Argentina es una selección tan poderosa que puede influir en un negocio multimillonario por encima de otras potencias y también en los arbitrajes. La envidia contra Messi también juega su papel, pese a que se trata de la figura más convocante de este Mundial.
¿La selección de Scaloni está siendo realmente favorecida? La BBC recopiló datos para buscar evidencias que puedan arrojar un patrón en este Mundial 2026.
De los 26 jugadores argentinos, solo Gonzalo Montiel arrastra una tarjeta amarilla en los cuartos de final. Si recibe otra en el partido del sábado y Argentina se clasifica, podría perderse la semifinal. Por esa misma llave, Inglaterra tiene cuatro amonestados, entre ellos el decisivo Jude Bellingham.
En comparación, Argentina recibió una amonestación cada 19,7 faltas cometidas, mientras que los ingleses recibieron una cada 7,7 faltas. Pese a la diferencia, no se juzga en la estadística el tipo de foules y si podría corresponder una sanción con tarjeta.
A la selección también le achacan la falta que cometió el capitán contra Argelia y que le podría haber costado la misma tarjeta roja que recibió Folarin Balogun, la figura de los Estados Unidos que luego fue indultada por la FIFA a instancias de la presión que ejerció Donald Trump sobre Gianni Infantino.
En Qatar 2022, la selección tuvo un récord de cinco penales a favor. En este Mundial, ya lleva tres, aunque ninguno fue discutido. El equipo de Scaloni siempre ataca y es más proclive a que le cometan faltas.

La llave que le tocó al seleccionado también es motivo de críticas. Los odiadores acusan a Argentina de tener en su camino rivales más accesibles, como Cabo Verde y Egipto, algo que en la práctica resultó una dificultad inesperada. Pero si fueron esos rivales y no otros no fue porque alguien los haya elegido: lo determinó el desarrollo de la competencia. Podría haber sido Uruguay en dieciseisavos y Paraguay en octavos, claro, si esas selecciones hubieran tenido un mejor resultado en la fase de grupos.
Para el sorteo, la FIFA inauguró en esta Copa del Mundo que los cuatro primeros países del ranking, si quedaban primeros de sus grupos, solo pudieran enfrentarse en semifinales. Si la lógica impera, podrían darse los cruces más atractivos de una Copa del Mundo en décadas: Francia-España y Argentina-Inglaterra. Claro que los últimos tres tienen que ganar primero sus partidos.
Si Colombia hubiera pasado a Suiza, sería el rival de la selección este sábado. Y si Portugal hubiera ganado su grupo, no se hubiera enfrentado a España en octavos de final.

Este torneo de tres países y enormes distancias tuvo una diferencia con sus antecesores, especialmente el de Qatar, que se disputó en una sola ciudad. Aquí hinchas de varias selecciones han compartido pocos espacios comunes. Las ciudades anfitrionas, especialmente en las fases más avanzadas de la competencia, solo tienen a los aficionados de los equipos que van a enfrentarse el mismo día del partido en las afueras de los estadios.
Los argentinos que realizan multitudinarios banderazos y llenan estadios aquí en los Estados Unidos se ríen de esas acusaciones. Recuerdan, por ejemplo, el polémico penal que le dieron a Alemania en la final de Italia 90. Y, ante el mismo rival, la falta en el área que no le sancionan a Gonzalo Higuaín por parte del arquero Neuer en la definición del Mundial 2014. La canción más popular habla de que “la Scaloneta va a vengar la copa que le robaron al 10”. En alusión al doping que dejó afuera a Diego Maradona en Estados Unidos 1994.
“Mirá si vamos a comprar a la FIFA, estamos fundidos hermano”, comentó a la pasada Facundo, un cordobés de Bell Ville que llegó para ver a la selección buscar su pase a las semifinales frente a Suiza este sábado en Kansas City. “Que digan lo que quieran, nos quieren bajar porque somos los campeones”, agregó.
