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Luego del inédito Mundial 2026 que se jugó por primera vez con 48 selecciones, la FIFA inició un proceso formal para aumentar a 64 la cantidad de equipos que disputarán el torneo principal de la organización en 2030, cita en la cual la Argentina será una de las sedes homenaje por el centenario de la competición.
Según el informe oficial enviado a sus miembros, la FIFA está evaluando las “implicancias estratégicas” de una posible ampliación y analiza la contratación de una agencia independiente para determinar de qué forma impactaría ese incremento de equipos “en la propuesta del torneo y en el ecosistema del fútbol”.

La iniciativa tiene lugar además en medio de una crisis interna por la propuesta del presidente de la entidad, Gianni Infantino, de privatizar la Copa del Mundo. Por lo pronto, la próxima se llevará a cabo en España, Portugal y Marruecos, aunque, en principio, Argentina, Uruguay y Paraguay jugarán al menos sus propios partidos inaugurales en sus respectivos países, a modo de homenaje por cumplirse los 100 años de disputado el Mundial 1930, celebrado y ganado por el equipo charrúa.
Ese próximo certamen continental comenzará el sábado 8 de junio de 2030 con el partido inaugural en Montevideo y finalizará el 21 de julio, con sede aún a definir, según lo ya oficializado por la entidad que rige el fútbol en el planeta.
Según expresó la FIFA, Uruguay fue elegido por haber albergado la competición en 1930; Argentina, por el papel que desarrolló en aquel torneo -cayó en la final por 4 a 2 con el equipo celeste- y Paraguay, por ser la sede de la Conmebol. Así, por ser organizadoras, las tres selecciones se clasificaron automáticamente, aunque de igual forma jugarán las Eliminatorias sudamericanas que se concretarán a partir de 2027.
En caso de aprobarse el proyecto que evalúa la FIFA, al Mundial 2030 se sumarían 16 equipos más a los 48 que disputaron la Copa que terminó hace dos semanas. La medida surge luego de que se iniciara un fuerte enfrentamiento entre diversas federaciones con la Federación organizadora por el plan impulsado por Infantino para vender una participación de los ingresos del Mundial a inversores de capital privado.
El presidente del ente pretende crear el “FIFA Forward Enterprise”, un nuevo organismo que administraría los derechos de televisión, patrocinio, venta de entradas, licencias y la gestión operativa de los torneos. Se trata de una filial valorada en 20.000 millones de dólares y que ofrece a inversores externos una participación de hasta el 20%; sería gestionada por Thrive Eternal, un fondo de Thrive Capital, firma fundada por Joshua Kushner, un empresario cercano a Donald Trump de bajo perfil. Pero parece tener un respaldo limitado la idea.
La iniciativa le abriría la puerta a privados, lo que provocó que la UEFA rechazara la propuesta y anunciara un boicot para que las selecciones europeas no disputen ninguno de los próximos torneos de FIFA hasta que se resuelva el conflicto. Eso generó, incluso, cortocircuitos en el núcleo más cercano a Infantino: Carlos Cordeiro, un asesor de alto rango nombrado en 2021 por el presidente para ayudar a definir el futuro de la FIFA, dimitió con efecto inmediato y calificó el plan como “un mal acuerdo para el fútbol y un mal acuerdo para el futuro del deporte a largo plazo”.

El ex banquero y ex vicepresidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos añadió que no había participado en la elaboración de la propuesta y que se oponía a ella “inequívocamente”. En tanto, el director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, afirmó que el personal se había visto “engañado” por Infantino, y calificó la propuesta como “un proyecto unipersonal”.
El dirigente francosuizo sentenció en un comunicado: “Nuestra misión es servir al fútbol. No servir a los intereses personales de alguien que, lamentablemente, cree que encarna a la FIFA cuando se supone que debe estar a su servicio”.
Del resto de las Confederaciones que la integran, sólo la africana se plegó a la iniciativa, aunque adoptando “una postura cautelosa a la espera de llevar a cabo una evaluación más profunda”. Por su parte, en las últimas horas también se sumaron al rechazo la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC). No obstante, uno de los recientes organizadores del Mundial 2026 expuso en un comunicado su discrepancia a la primera de ellas, compuesta de 41 selecciones: “La Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut) se tomará su tiempo para estudiar la propuesta y tomar la decisión que más le convenga al desarrollo del fútbol mexicano”.



