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Como ya es habitual desde hace diez años, Javier Zanetti, un ejemplo como deportista y ser humano, convocó a ex y actuales jugadores para recaudar fondos para la Fundación PUPI, que dirige con el fin de otorgarles un refugio económico y afectivo a chicos carenciados.
En esta ocasión, la cita fue en el estadio Ciudad de La Plata, y los convocados fueron futbolistas argentinos y uruguayos, los de antes y los de ahora, que protagonizaron en esta ocasión una fiesta de confraternidad que también abarcó a la Fundación Celeste, que crearon los cracks uruguayos luego de su cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica.
Desde temprano se palpó en las inmediaciones el clima de fiesta por ver a los ídolos del Río de la Plata. Familias enteras, algunos con camisetas argentinas –no se vieron camisetas de Gimnasia y Estudiantes– se prepararon para disfrutar de una promesa de buen juego.
Alejandro Sabella, actual entrenador de la selección, fue el conductor de los locales, y Gregorio Pérez aconsejó por el lado uruguayo.
En la presentación de la voz del estadio, los mayores aplausos se los llevó Martín Palermo, seguido por otro símbolo de La Plata, el mellizo Guillermo Barros Schelotto, la pareja de delanteros que marcó una época dorada de goles y títulos en Boca.
Tampoco faltaron aplausos para el arquero Sergio Goycochea, el héroe de los penales en Italia 90. Zanetti, el cabezón D’Alessandro y Pato Rodríguez, de Independiente, también recibieron muestras de efusividad.
En Uruguay, la mayor ovación se la llevó Enzo Francescoli y varios no pudieron reprimir el gritó de "uruguayo, uruguayo", que acompañó las inolvidables jornadas del crack en los tiempos que vistió la camiseta de River.
Hubo un partido, es cierto, pero sin la habitual fiereza que caracteriza a los equipos de ambas márgenes del Río de la Plata. Así, cada pisada de D’Alessandro causó admiración, al igual que las diagonales de Guillermo, la amenaza constante de Palermo, el talento intermitente de Erik Lamela, la potencia de Gonzalo Higuaín, por nombrar a algunos.
En Uruguay, el loco Abreu despertó sonrisas con su juego displicente, pero efectivo, al igual que cada pase milimétrico del Enzo, y mostró la garra habitual del capitán Diego Lugano, está vez sin apelar a la pierna fuerte.
Los goles fueron llegando por decantación y el resultado final favoreció a Argentina, que venció por 4 a 3, con goles de Guillermo, Pato Rodríguez, Pipita Higuaín y la juvenil promesa de Instituto, Paulo Dybala. Para Uruguay anotaron Eguren, Abreu y Álvaro Pereira.
"Agradezco a los muchachos de Uruguay que vinieron a jugar en una fecha complicada por las Fiestas. Este año se cierra con la noticia de la nueva casa para los chicos. Lo principal fue que la pasamos todos bien y la gente se fue contenta por la fiesta que presenció. Ojalá que sea el inicio de muchas cosas más que hagamos juntos con la Fundación Celeste", dijo Zanetti.
Al final, el Pupi, el jugador que más veces vistió la camiseta celeste y blanca, dejó un deseo para la selección: "Ojalá a Sabella la vaya bien en este nuevo proceso".



