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La historia del bicampeonato 1977-78 tiene muchos puntos en común con esta conquista. Porque el Boca de Bianchi tuvo que enfrentarse este año en Brasil con un clima hostil típico de las épocas oscuras de la Libertadores. Porque si hay algo que recuerdan los integrantes de aquel plantel es la dureza con la que fueron tratados cada vez que tuvieron que jugar como visitantes. Y, por supuesto, recuerdan que desde su lugar, Boca también hizo lo necesario para ser el Rey de América.
Así lo relató Ernesto Mastrángelo: “Los equipos se preparaban como para ir a la guerra. En Brasil y en Paraguay no nos dejaban dormir, nos hacían explotar bombas de estruendo en las ventanas de las habitaciones, nos llamaban por teléfono a cualquier hora. Igual, nosotros hacíamos lo nuestro en la Bombonera. Si la cancha estaba pesada, la pelota era una piedra. Pero cuando nos tocaba patear un tiro libre siempre aparecía una pelota seca y liviana”.
Hugo Perotti suma datos: “En un hotel brasileño nos hicieron una fiesta hasta las seis de la mañana. A cada rato te golpeaban la puerta mujeres, las mandaban para distraernos. Lindas minas, eh. Igual después le ganamos 2-1 a Atlético Mineiro. Fue en la rueda semifinal y el partido clave, con el que nos dimos cuenta que íbamos a repetir el título del 77”.
Rubén Suñé recuerda que los arbitrajes eran todo un tema. “Los jueces eran muy localistas. Ahora, el avance de la televisión los manda al frente y no pueden hacer las cosas de antes. Si no fuera por eso, nosotros pudimos haber sido tricampeones. En Paraguay, en la final del 79, con Olimpia perdimos 2-0, el partido fue una batalla campal y no echaron a nadie. Después, en la Bombonera, un árbitro brasileño me expulsó en el primer minuto porque le pegué un pelotazo a un paraguayo que estaba caído. Yo le quería hacer sentir que estaba en la Bombonera...”
Mastrángelo analiza: “Encuentro coincidencias entre aquel equipo y éste. Los dos son grupos muy unidos, humildes y tuvieron los mejores entrenadores: Lorenzo y Bianchi”.
Para Perotti, la diferencia estaba en el juego: “Este Boca tiene más poder ofensivo con Delgado y Guillermo o Palermo en su momento. Nosotros éramos más metedores. Salvo que jugáramos en la Bombonera, lo nuestro era el contraataque”. Y Suñé agrega: “Teníamos a los mejores para jugar de contra, con Felman y Mastrángelo, mientras que Zanabria o Veglio hacían el trabajo de Riquelme”.
“El equipo de Bianchi tiene más juego colectivo”, dijo Carlos Veglio, que ganó dos títulos como jugador y ahora otros dos como ayudante de campo.
El Toto Lorenzo fue el hacedor de aquel bicampeón con un plantel con muchos jugadores veteranos. “Nos criticaban porque decían que tenía jugadores que estaban de vuelta. Yo era el único pibe del equipo –dice Perotti–. Es cierto que estaba en todos los detalles, pero sus charlas no eran tan largas ni se hacían pesadas”.
“El Toto estaba 20 años adelantado en el fútbol”, menciona Mastrángelo.
En enero de 2000, antes de que Boca comenzara su participación en la primera de las dos copas, Juan Carlos Lorenzo dijo en una entrevista en La Nacion: “Este Boca de Bianchi va a ser campeón del mundo y tiene todo para superar al mío”.



