La previa de un partido imperdible: Zamorano y Abreu ya juegan el Chile-Uruguay

Zamorano y Abreu en Más que fútbol
Zamorano y Abreu en Más que fútbol
Daniel Arcucci
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24 de junio de 2015  • 10:57

Se llevan diez años, pero se cruzaron más de una vez. Aunque no tantas como para suponer el afecto, la admiración y, sobre todo, la empatía que se tienen. Se saludan en las entrañas del Costanera Center de Santiago, allí donde DirecTV ha montado algo más que un estudio de televisión, un lugar donde se vive la Copa América, y es el abrazo entre dos amigos.

Faltan casi 24 horas para el partido entre Chile y Uruguay, que por esas cosas de los calendarios es de cuartos pero bien podría ser una final, y los dos los van a jugar en un programa, aunque ya lo vienen jugando desde hace tiempo.

"¿Cómo andai, Locura?", saluda Iván Zamorano, anfitrión en cualquier rincón de Chile. "¿Qué hacés, mostro?", responde Sebastián Abreu, ciudadano del mundo pero siempre uruguayo. Los dos parecen acentuar sus tonadas y es un duelo entre el "Poh" y el "Boh".

Zamorano tiene 48 años, jugó en 8 equipos y convirtió 348 goles entre clubes y seleccionados, hasta que se retiró en 2003. Abreu tiene 38, se puso 20 camisetas distintas y gritó 337 tantos en total, aunque piensa seguir sumando, camisetas y goles, porque aún está en actividad.

En México, allá por 2002, Sebastián se acercó con la número 13 de Cruz Azul a quien consideraba un referente en lo suyo, ser un depredador del área, para cambiársela por la 9 del América. Ahora, los dos lucen, como corresponden, jeans achupinados y sacos bien ceñidos al cuerpo, que conservan intacto.

Cuando tenés el don del cabezazo, dependés del que te asiste. La sociedad con el compañero de ataque, cuál es el sector del que más provecho sacás (Abreu)

A los dos los ha caracterizado un juego aéreo que, hoy por hoy, es tema de debate, en función del partido que se jugará en el estadio Nacional. "Yo tomé muchas cosas del básquetbol", dice Abreu. "Yo me di cuenta de chico que tenía esa capacidad para quedarme en el aire. Pero lo más cercano que tuve en el básquetbol es un ídolo, Micheal Jordan", responde Zamorano. Ya están al aire, aunque no en el aire y aunque parezca que estén compartiendo unos buenos mariscos y vinos chilenos, sin cámaras apuntándolos para salir, en vivo, en el programa "Más que Fútbol", del que son columnistas estrellas. Tampoco parecen eso, estrellas, en el trato diario, aunque en realidad lo sean.

"Ahora se está hablando mucho del juego aéreo porque la gran virtud que tiene el equipo uruguayo es esa, sobre todo a partir del balón parado. Se habla de que los defensores chilenos son muy pequeños y yo me rio. Un poco porque la altura no es la más importante. Y otro poco porque en Europa había muchos que medían 1,96 y uno tenía la capacidad para ganarle en el salto", anticipa Zamorano.

"Cuando tenés el don del cabezazo, dependés del que te asiste. La sociedad con el compañero de ataque, cuál es el sector del que más provecho sacás. En San San Lorenzo tuve a Silas y a Pipo Gorosito. En la selección, lo tuve al Cebolla Rodriguez: entrábamos en el segundo tiempo y éramos un revulsivo. A este Uruguay se le nota que no tiene ese Plan B, que genere el cimbronazo…", cuenta Abreu.

Para un atacante, lo mas importante son la gente que llega por las orillas. Este Chile aprovecha muy bien las bandas. En mi época de Selección, yo tuve a Marcelo Salas por una lado y al Coto Sierra por el otro (Zamorano)

"Donde hice la mayor cantidad de goles fue en el Real 94/95. Tenia a Michel, a Amavisca, a Laudrup. No podía fallar. Para un atacante, lo mas importante son la gente que llega por las orillas. Este Chile aprovecha muy bien las bandas. En mi época de Selección, yo tuve a Marcelo Salas por una lado y al Coto Sierra por el otro", analiza Zamorano.

Se filtra el uruguayo para hablar del chileno, lo tiene observado: "El tenía el don de anticipar. Lo mío era un segundo plato. PInchadita al segundo palo. Me despegaba del marcador y ahí caía… Un día me agarró Leo Benhaker, técnico mío en México: ‘Hombre, hostia, ve alguna vez al primer palo’, me pidió. ‘Mister, el dia que tuve la reunión con el primer palo me engripé y no pude llegar’, le contesté.

Entre el recuerdo de partidos entre Chile y Uruguay con goles de ellos, aparece en pantalla el de cuartos de final de la Copa América Paraguay 99, sin Sebastián pero con Iván. Lembo el tanto uruguayo; Zamorano, el chileno ("Suspendido en el aire, como Jordan"). Después, los penales. Y allí, Uruguay. "Recuerdo amargo el del ‘99. El partido con Uruguay fue un reflejo de lo que hicimos. En el partido fuimos superiores y en los penales nos ganaron. Ya habíamos jugado un Mundial, estábamos con Marcelo (Salas) en gran nivel y confiábamos mucho en ese equipo. Uruguay, en base a coraje, a garra, pasó a la semifinal".

Para Abreu, el recuerdo es el de un partido de eliminatorias, en noviembre de 2007, en el Centenario. Fue 2-2, con gol del empate suyo, justamente." Golazo, a Claudio Bravo, a mi gran amigo Claudito… Era un penal con movimiento, sí, pero si lo errás te putea todo el estadio. Aparte, estábamos perdiendo 2-1. Y eso, en una eliminatoria… Había que meterle garra".

-¿Y qué va a pasar en este partido que viene?

-Se va a jugar al fútbol, Chile va a jugar al fútbol, poh…

-Ah, nosotros no, boh…

Se ríen lindo, los dos. Y se meten en el análisis más profundo de lo que puede pasar.

Mueve el Loco, que cuando analiza el fútbol de loco no tiene nada: "A mi entender ninguno de los dos va a traicionar su estilo. El vértigo de Chile, la dinámica, la verticalidad, la movilidad, la pelota al piso… El otro, de espera, de respuesta, de utilizar el foul táctico para no dejar llegar a tu área con facilidad. Marcar firme en nuestro campo. Aprovechar los espacios que deja el equipo que propone. Y utilizar todo lo que sea para el juego áreo, sea con laterales, sea con faltas... Hacerle generar dudas a la defensa chilena. Y no dejar llegar a la nuestra con facilidad".

Responde Bam Bam, que tiene una mirada profunda del proceso chileno. "Sampaoli ya midió el juego de Uruguay, que utiliza mucho las bandas, que utiliza mucho el foul para llegar al área. Yo creo que Sampaoli nos va adar una sorpresa. No sé qué va a pasar, pero siempre Sampaoli en estas instancias, para este tipo de partidos, inventa algo… Yo creo que primero con el planteo y después con el 11 titular".

-Si Uruguay va con doble 9, yo pongo tres zagueros-, se les sugiere

-Lo que mejor le ha funcionado es la línea de 4-, responde Zamorano.

- No se si va con dos 9. Inicialmente, creo que volvemos a la figura anterior, con Lodeiro-, arriesga Abreu.

-Como sea, son dos estilos totalmente diferentes. Uno va a atacar, el otro va a contraatacar. Uno va a agredir, el otro va a defender.

"Sí, a defender, pero no con el perro asesino. Yo prefiero, y creo que así va a ser, el perro guardián. Te entran tres ladrones a tu casa y vos tenés un perro asesino… ¿Qué hace? Ataca a uno de los ladrones y lo mata, pero deja la casa desguarnecida para que los otros dos se llevan todo. El perro guardián, en cambio, ladra, asusta y vuelve, ladra, asusta y vuelve, a custodiar la casa entera… Eso tiene que hacer Uruguay… ", sorprende Abreu. "No es una idea mia; la aprendí de Juanma Lillo, cuando lo tuve en México, cuando lo convencimos a Guardiola de que viniera a jugar con nosotros allá, je…". Y remata: "Eso sí, si hacen falta perros asesinos, en el fondo tenemos dos, con los dientes afilados". Ladra entonces Zamorano: "Nosotros le vamos a salir con varios perritos que se mueven por todos lados; ladran acá, ladran allá, no los van a poder encontrar nunca…".

Se disfruta la anécdota, se disfruta la charla. Los dos la viven como viven los partidos, incluso cuando son los comentaristas, como lo serán hoy, cada uno por una canal distinto de DirecTV: Zamorano en la transmisión chilena y Abreu en la uruguaya, por supuesto. "Me toca hacer la neutral", dice Juan Pablo Varsky, "pero me quedaría frente a la pantalla sólo para verlos a ellos", completa

"Y bueno, a disfrutar del partido de mañana. En un punto es lindo este sufrimiento, y espero que terminemos con una sonrisa", quiere cerrar el encuentro Sebastián.

"Mejor reíte ahora que mañana va a ser tarde", propone en tiempo adicional Iván.

Pero el uruguayo se queda con la última pelota: "En 2011 me dijeron lo mismo y al final me terminé riendo dos partidos más".

Para ellos, para Chile y para Uruguay, es una final. Así la sienten, así la viven. Los chilenos van en busca del primer título, y consideran que es el momento. Los uruguayos van en busca del enésimo, y saben que cuando peor, para ellos es mejor.

Un choque de estilos que, en Zamorano y en Abreu, encuentra un punto de contacto: sabiduría histórica, grandeza pura.

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